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29/07/2017

Un despecho hecho bandera en Temperley

La barra de Temperley y una interna insólita. / Fotobaires

La facción disidente de la barra le regaló todas sus telas a la de Los Andes, el clásico rival del Gasolero. Debió interceder el Municipio.

“Los Andes ortiva, los trapos compraste, ya todos supieron que no los robaste…”. La canción de cancha, que termina con una amenaza explícita, se escucha en una esquina del barrio San José, plena localidad de Temperley, mientras se cargan las armas para una venganza tribunera y se extorsiona a diferentes políticos para no sumarle una nueva víctima fatal a un municipio golpeado por la inseguridad.

La interna de la barra gasolera atraviesa el peor momento de su historia luego de la renuncia de Hernán Lewin, presidente de la institución, quien no soportó las amenazas del grupo violento y decidió pegar el portazo en medio de su gestión. “Es imposible ser dirigente sin negociar con la barra”, explicó en su momento el ex titular de la entidad celeste. Al tiempo de su salida, lejos de calmarse las aguas, se produjo un feroz tiroteo que terminó con la vida de Víctor Vilchez, uno de los cabecillas de la hinchada. Y como si eso fuera poco, Víctor Payaso Rodríguez, Gabriel Baby Leiva y Ezequiel Chancho Salega, los tres líderes de Los Inmortales, como se autodenomina la barra, fueron presos por tentativa de homicidio agravado luego de otro choque a balazos a pocas cuadras del estadio Alfredo Beranger, que culminó con seis heridos de bala.

Lo cierto es que el cambio de mando en la tribuna generó un cortocircuito entre las diferentes facciones, al punto de que se le entregó un bolsón con todas las banderas de la hinchada a la barra de Los Andes, acérrimo rival de Temperley. Si bien no hubo violento alguno que se haya adjudicado semejante regalo, en el sur todos apuntaron al Gordo Pipi, exintegrante de la hinchada que tenía el negocio de la venta de indumentaria, a quien le prendieron fuego y le balearon el frente de su domicilio particular y hasta amenazaron de muerte a la familia. El receptor de dichas telas fue Walter Coronel, jefe de la barra de Los Andes, hombre fuerte en la feria de La Salada, y a su vez miembro del grupo de Lomas de Zamora de la barra de Boca, al igual que el propio Payaso Rodríguez. Fuentes judiciales creen que Coronel pudo haber escondido a Rodríguez durante el tiempo en el que estuvo prófugo.

“Hay que defender las banderas como a la familia; te juro que le doy un balazo en la cabeza”, le avisó alguien de Temperley a otro en un audio de WhatsApp que se filtró en las redes sociales y atemorizó a los vecinos del sur del Gran Buenos Aires. “¿Cómo vas a echar a una persona y no le vas a sacar los trapos? Ahora están yendo a la casa del capo de Lomas; lo van a hacer cantar. Lo van a hacer boleta”, dice una segunda escucha que se encuentra en poder de la fiscalía.

A las pocas horas del regalo más preciado para una hinchada, se produjo una balacera en Villa Albertina, localidad de Lomas en la cual suele juntarse la barra de Los Andes. Tanto es así que rápidamente la política local debió interceder para que el hecho no terminara de la peor manera, en plena campaña electoral. Incluso desde la Municipalidad ofrecieron 700 mil pesos por la devolución pacífica de los trapos. Si bien aún no hubo acuerdo, hasta llegaron a exigirle al mismísimo Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, un millón de pesos a cambio de las banderas. Algo similar ocurrió con gente cercana al Chino Navarro, hombre de Florencio Randazzo, y a Juan María Viñales, de Unidad Ciudadana, que tras llamados y reuniones, tomaron la decisión por el momento de no participar de la negociación con los violentos.

Cabe destacar que un sector de la hinchada de Los Andes, liderado por José Anacleto Paz, condenado por el asesinato de un hincha de Banfield, tiene vínculo directo con el oficialismo de Lomas. De hecho, Elías Marcelo, su hijo, también preso, en este caso por la muerte de un joven de 23 años, llegó a liderar un grupo que realizaba pintadas políticas para el gobierno comunal. “El mago no cuenta dónde esconde la paloma… Ahora los trapos de Temperley están en Lomas, y el que los quiera que los venga a buscar o que ponga la guita”, le reveló a PERFIL uno de los líderes de la barra de Los Andes que prefirió no revelar su identidad.

En medio de una guerra que preocupa a propios y ajenos, y la cual parecería terminar solamente con efectivo o muertes, Payaso Rodríguez, preso en la Comisaría 4ta. de Sarandí, continúa manejando a su grupo de choque por celular. Mientras barras, punteros y políticos negocian la paz mediante la devolución de banderas a cambio de una importante suma de dinero, Los Trescientos, la nueva facción de la hinchada de Temperley, mandó a confeccionar otra vez las telas que los van a representar en la tribuna en el próximo torneo.

(*) Esta nota fue publicada en el Diario PERFIL.

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