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28/02/2018

La ‘invasión extranjera’ en la Superliga

Algunos de los 106 extranjeros que participan en la Superliga.

Con 106 futbolistas nacidos fuera del país, la Primera División registra una gran cantidad de foráneos, con predominio de los uruguayos.

No registra antecedentes. No hay, buscando en el archivo, en la hemeroteca, en viejas revistas que ya no se editan, un recuerdo de la cantidad de extranjeros que juegan en la primera división del fútbol argentino. Hoy, cumplida la fecha número 17 y a falta de 10 jornadas para su finalización, la pomposa Superliga alberga a 106 jugadores que nacieron en otros países.

Sabido es que se permiten cinco extranjeros por equipo desde hace un tiempo y que eso se ha ampliado, aunque en un partido pueden participar cuatro de ellos por cada conjunto. Sin embargo, solamente River y el Independiente de Ariel Holan superan el promedio. El Millonario cuenta con siete foráneos: los uruguayos Saracchi, Mora, De la Cruz y Mayada, además de los colombianos Borré y Quintero, siendo Moreyra el único paraguayo del plantel. En el Rojo está más repartido. Seis extranjeros, a saber los orientales Campaña, Diego Martín Rodríguez y Gastón Silva, más el venezolano-vasco Amorebieta, el paraguayo Barreto (con una sola presencia en el torneo) y el ecuatoriano Gaibor.

Con cinco extranjeros cuentan Boca (cuatro colombianos y un uruguayo), Belgrano (tres orientales, un peruano y un paraguayo), Argentinos Juniors (tres uruguayos, un colombiano y un peruano), Godoy Cruz (3 de Uruguay, 2 de Paraguay), Rosario Central (2 uruguayos, un chileno, un colombiano y un paraguayo) y Patronato (un venezolano, dos uruguayos y dos guaraníes).

Lo llamativo es que hay un único club que actualmente no tiene jugadores de otros países: es Racing Club, que utilizó en la primera parte del torneo al oriental Egidio Arévalo Ríos, al paraguayo Juan Patiño y al colombiano Andrés Ibargüen, quien terminó siendo el más efectivo, porque conquistó tres goles en once participaciones. Los tres se fueron y hoy la Academia juega torneo local y Copa Libertadores sin extranjeros. Mal, no le va.

El grueso de los planteles oscila entre dos y cuatro futbolistas de otras naciones y el total de 106 jugadores extranjeros se compone, en un 50% de hombres nacidos en Uruguay, que hacen, exactamente, el 50% de la plantilla foránea. Detrás se escalonan 23 paraguayos, 13 colombianos, 6 ecuatorianos, 3 peruanos, 3 venezolanos, 2 chilenos, un brasileño y dos futbolistas del territorio europeo. Uno es Dylan Gissi –que nació en Suiza con padres argentinos- y otro es el portugués Leal, de familia oriunda de Cabo Verde, vieja colonia portuguesa, pero nacido en el territorio lusitano.

Hubo antecedentes de muchos futbolistas extranjeros en el inicio de los años sesenta, cuando los presidentes de Boca (Alberto J.Armando) y River (Antonio V.Liberti) inventaron el llamado “fútbol espectáculo” que no funcionó. Hasta españoles llegaron a Buenos Aires, pero no atrajeron más de lo debido. En 1939, varios futbolistas vascos que integraban el seleccionado de Euzkadi –que andaba de gira por el mundo promocionando la causa republicana en medio de la terrible Guerra Civil Española- se quedaron en el país porque ya gobernaba el dictador Franco y no podían regresar. Entre ellos se lucieron Isidro Lángara y Ángel Zubieta ídolos muy pronto en San Lorenzo, el arquero Blasco que trajo los guantes por primera vez y se incorporó a River, además de otros deportistas que jugaron poco y nada como Campanal, Iraragorri y alguno más.

En junio de 1932, Atlanta conmocionó el flamante profesionalismo al incorporar más de una docena de jugadores de origen paraguayo, aunque luego se demostró que varios habían nacido en tierra misionera, fronteriza con ese país. Fue el “Atlanta de los paraguayos”, un equipo que terminó en el último puesto del torneo. Apenas se destacaron los guaraníes Sosa Largo, Manuel Achinelli, Tranquilino Garcete y Romildo Echeverría, que terminó firmando para Boca pero se volvió en 1934 a su país, para enrolarse en el ejército paraguayo por la Guerra del Chaco.

Hoy, los extranjeros suman el 12,8% del total de futbolistas, algo inédito para el fútbol argentino. Han jugado 835 jugadores, lo que significa que en promedio, cada club ha utilizado 30 futbolistas para estas 17 jornadas. Los más numerosos son los que integraron River y Vélez, con 39 presencias, seguidos de Tigre y Lanús con 36, Racing e Independiente con 35. El menor empleo de jugadores lo han tenido hasta acá Gimnasia con 23 y Talleres de Córdoba con 24.

El caso curioso es que 30 jugadores han vestido dos camisetas en el actual campeonato: Di Renzo, Evangelista, Denis Rodríguez, Nery Domínguez, Piovi, Orihuela, Prediger, Bertochi, Diego Morales, Canuto, Bouzat, Laxo, Mainero, Torsiglieri, Batalla, Leyes, Guevgeozian, Ábila, el Bebelo Reynoso, Escobar, Javier Correa, Zurbriggen, Barboza, Jalil Elías, Noir, Damonte, Brítez, Brian Romero y el Menéndez del Talleres cordobés e Independiente. El defensor Nehuen Paz aun no debutó en Lanús, mientras que Prediger y Mainero actuaron en la B Nacional.

Está claro que la cantidad exagerada de equipos en Primera, la venta masiva de zagueros, mediocampistas y goleadores al fútbol mundial, han debilitado los planteles y las maquinitas de producción de figuras en las divisiones inferiores necesitan tiempo y experiencias. Supongo que de ahí vienen algunas de las causas de esta invasión extranjera pacífica y deportiva.

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5 pensamientos en “La ‘invasión extranjera’ en la Superliga”

  1. Hay una trampita en el tema de los foráneos y es la doble ciudadanía. La mayoría de los uruguayos tienen doble ciudadanía y por ello no ocupan cupo de extranjero, por lo que tranquilamente un equipo argentino podría tener más de cuatro foráneos jugando en el mismo equipo en un partido. Mora es argentino-uruguayo, por ejemplo. Hay que ser claros también en que el promotor de tantos foráneos en los clubes argentinos es Angelici que presionó en la AFAno para ampliar la incorporación de extranjeros para sencillamente hacer negocios de promoción y posterior venta del jugador. Mientras tanto los mejores jugadores argentinos están en Europa o en vías a marcharse muy jóvenes. En la medida de que no haya un control de foráneos en el fútbol argentino, pronto seremos como la ignota liga mexicana que por dinero se mantiene gastando millones en publicitar su aburrida liga pero gastan otros tantos millones en contratar foráneos, algo que ya está cansando a los hinchas de varios clubes y que hace tiempo se viene cuestionando en todos los programas de fútbol y deportes de México.

    Algún día, esperemos por el bien de nuestro fútbol criollo, bajen la cantidad de foráneos por cupo y controlen esa trampita de la doble ciudadanía, que me dijo uno que sabe mucho que a los uruguayos los nacionalizan antes del tiempo requerido por la ley migratoria. Eso no está bien.

    1. Sí, es verdad que hay gente con doble nacionalidad. En el caso de River puntualmente, no solo Mora tiene la doble ciudadanía sino también Mayada. Ahora… me parecen distintos los casos. Mayada vino hace relativamente poco, pero Mora está en River desde 2013 (con una interrupción de seis meses). Me parece lógico y justo que alguien que hace cinco años vive en el país pueda nacionalizarse, y tener los mismos derechos que un nacido acá.

      Por otra parte, lo único que podrías hacer es bajar el cupo de extranjeros, nada más. No podés hacer nada con la doble nacionalidad, ya que si legalmente un uruguayo con dos años de residencia puede nacionalizarse argentino, si vos desde la AFA no considerás la doble nacionalidad a la hora del cupo de extranjeros te podés comer un quilombo legal bastante bravo.

  2. Che Alejandro, no sé si ya lo habrás hecho pero estaría bueno una nota sobre los europeos en el torneo local (pero europeos en serio, no como el pipita Higuaín o Dylan Gissi). En Newell’s, recuerdo los 3 escoceses Mac Callum, Mac Donald y Kilpatrick en la década del 40, que venían de la selección de Escocia pero fueron un fiasco total. También el búlgaro Iotov en los 90, otro que venía de su selección y no le fue muy bien. Y hora el grone portugués Leal, que espero le vaya mejor. No sé si hubo otro en la lepra. Saludos.

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