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02/06/2018

La aplanadora soviética llega a México ’86

La selección de Unión Soviética que tuvo un comienzo brutal en el Mundial de México 1986. / Foto: Intrafútbol

El seleccionado europeo llegaba al Mundial como una de las revelaciones y comenzó con un 6-0 a Hungría en la primera fase. El recuerdo de aquel equipo.

Apenas se habían jugado dos minutos del primer tiempo cuando Pavel Yakovenko conectó un rechazo corto de la defensa húngara y derrotó con un zurdazo bajo y esquinado al arquero Diztl, que se estiró pero no llegó a la pelota. Dos minutos después que el ucraniano abriera el marcador, fue Sergei Aleinikov, el bielorruso nacido en Minsk, quien recibió un toque corto hacia atrás de un compañero y fulminó al asombrado Diztl con un tremendo derechazo que se clavó junto a su palo izquierdo.

Cuatro minutos iban y la Unión Soviética ya le ganaba 2-0 a Hungría, en el debut de ambos en la Copa del Mundo de 1986 en México. Poca gente en las tribunas del estadio de Irapuato, apenas 15 mil espectadores y mucho calor. Los húngaros venían de ser una de las revelaciones en las eliminatorias europeas, al punto de dejar atrás en la zona a Holanda y de ganarle en la propia ciudad de Rotterdam por 2-1. Llegaban con la moral bien arriba sabiendo que el partido clave sería contra la renovada Unión Soviética, que contaba con la base del poderoso Dinamo de Kiev, el equipo ucraniano que tenía la mayoría de sus hombres en la selección.

Sin embargo, el castillo de naipes se desmoronó rápidamente. A los 24 minutos, el habilidoso Igor Belanov se internó en el área húngara y fue derribado por el defensor Garaba. Penal que sancionó el juez italiano Agnolin y el propio Belanov que fusila a Diztl con un potente derechazo al medio del arco. El tanteo ya era 3-0 y no habíamos llegado a la media hora de juego.

Belanov, nacido en la ucrania ciudad de Odesa, era una de las grandes atracciones del Dinamo de Kiev, que le había ganado la Recopa de la UEFA al Atlético de Madrid por 3-0 un mes atrás en la ciudad francesa de Lyon. El equipo jugaba un fútbol de alto vuelo y su entrenador Valeri Lobanovski, era el mismo personaje que conducía al combinado soviético.

El segundo tiempo no estuvo de más. Hungría se rindió casi sin combatir y los hombres que se habían vestido totalmente de blanco con la famosa sigla CCCP en el pecho, aprovecharon para construir la mayor goleada en la historia de su selección: el cuarto tanto lo hizo Yaremchuk, que siguió corriendo una pelota fácil para Diztl, pero el arquero volvió a fallar y pudo tocarla al arco desguarnecido. El quinto se lo hizo en contra el defensor Dajka y el sexto fue gracias a otro penal, esta vez concretado por Rodionov.

Los soviéticos arrancaron pisando fuerte. El 6-0 a Hungría les puso el rótulo de candidatos, sobre todo cuando después empataron con Francia en un gol y vencieron 2-0 a Canadá. Quedaron primeros en su grupo y amenazaban con mucho más. Pero Bélgica y una terna arbitral siniestra, los dejaron en el camino sin su merecida clasificación a cuartos de finales.

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