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30/12/2014

San Lorenzo brinda con la Copa Libertadores

La copa en manos de Romagnoli. Un sueño cumplido. //AFP

El Ciclón se sacó una espina de toda la vida y gritó campeón de América. Pasó de jugar la Promoción para no descender en 2012 a cerrar este año disputando la final del Mundial de Clubes.

El 13 de agosto de 2014 marca un antes y un después en la historia de San Lorenzo. El gol de penal de Néstor Ortigoza en la final ante Nacional de Paraguay se recordará como el más esperado y el más gritado. Este equipo no tiene todavía un sobrenombre ni ha sido muy vistoso su nivel futbolístico pero quedará eternamente en la memoria del hincha como Los Carasucias y Los Matadores.

De a poquito, después de salvarse del descenso en la Promoción ante Instituto de la mano de Ricardo Caruso Lombardi, tras la traumática salida de Carlos Abdo de la presidencia y la asunción de Matías Lammens, el club fue dando muestras de recuperación. Siempre con el gran sueño de la vuelta a Boedo como bandera y la necesidad de ordenar las finanzas. Ya con Juan Antonio Pizzi como técnico sumó los puntos que precisaba para no sufrir por el promedio.

Los dirigentes cambiaron la política de contrataciones y en el primer mercado de pases ilimitado bajo su gestión (julio 2013), el Ciclón rompió el chanchito y salió a buscar jugadores del ámbito local, pero siempre comprando los pases de los futbolistas (por lo menos un porcentaje) y pagando en pesos. Los resultados no tardaron en llegar y el fin de semana del 14 y 15 de diciembre del año pasado, quedó reflejado que el camino era el correcto. Ese sábado, la dupla Lammens-Tinelli arrasó en las elecciones presidenciales con el 82,76% de los votos y ese domingo, el equipo se consagró campeón del Torneo Inicial.

El 13 de agosto de 2014 fue la noche que soñó toda la vida el hincha de San Lorenzo.

En pleno festejo por el nuevo título, Pizzi pegó un portazo inesperado y se fue al Valencia de España. Y lo que parecía un problema, terminó siendo una bendición. Edgardo Bauza aceptó la propuesta de la dirigencia y empezó el 2014 como el nuevo técnico de San Lorenzo. El antecedente del Patón Campeón de América en 2008 con Liga de Quito sedujo a la dupla y no se equivocaron.

El camino fue tan sinuoso como angustiante, al punto que el Ciclón llegó a la última fecha de la fase de grupos con la obligación de ganarle a Botafogo y dependiendo de lo que pasara entre Unión Española de Chile e Independiente del Valle de Ecuador. En tierra trasandina se dio un partido muy cambiante (5 a 4 a favor de los ecuatorianos) que minuto a minuto torcía el destino de San Lorenzo, que terminó festejando con locura el gol de Ignacio Piatti para el 3 a 0 sobre los brasileros que significaba la clasificación a octavos de final.

Fue una demostración de carácter y un guiño de la suerte a la vez. Porque si bien es cierto que a las semifinales no llegaron equipos fuertes del continente, también hay que destacar que San Lorenzo eliminó a Gremio y a Cruzeiro para estar entre los cuatro mejores, consolidándose como equipo cada partido y con la ventaja de tener un técnico conocedor de estas instancias definitorias.

El Mundial provocó un parate de más de dos meses. ¿Se habrá imaginado Ortigoza mientras veía algún partido de España que unos meses después Sergio Ramos lo iba a insultar tras un planchazo? Probablemente no, pero el sueño estaba a sólo dos escalones y cuando se hizo realidad no importó el sufrimiento, los años de espera ni las cargadas históricas de los hinchas de otros equipos.

El 13 de agosto de 2014 fue la noche que soñó toda la vida el hincha de San Lorenzo. Tanto se hizo desear que se festejó el doble, porque si el estadio Pedro Bidegain fue una fiesta, San Juan y Boedo no se quedó atrás. La copa se paseó por las calles donde se respira San Lorenzo. Los dos sueños en el mismo lugar. El de la Libertadores ya cumplido y el de la vuelta al barrio en marcha.

Lo que vino después sin dudas podría haber sido mejor pero no hubo reproches. Una eliminación tempranera de la Copa Argentina y un irregular Torneo de Transición sirvieron de antesala para la gran cita de Marruecos. Si Auckland City fue un escollo complicado de superar, el Real Madrid resultó imposible. Todas las derrotas duelen pero perder ante el mejor equipo de la actualidad en la final del Mundial de Clubes no deja de engrandecer al club, que tiene motivos y la Copa que siempre deseó para brindar.

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