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30/04/2015

Pacquiao, el boxeador que quiere ser presidente

El filipino dejó atrás sus adicciones al juego, a la bedida y a las fiestas.//Cedoc.

El retador de Mayweather dejó atrás la ludopatía y el alcoholismo y ahora busca transformarse en mandatario filipino. Su giro espiritual y el oscuro costado político.

El boxeador filipino Manny Pacquiao dejó sus adicciones y ahora lleva una austera ligada a un ferviente cristianismo. Cuando sus puños digan basta, Pacman ya planea un futuro con la banda presidencial filipina cruzada a su pecho y como pastor.

“Me di cuenta de que antes era una persona débil. Si me hubiera muerto el pasado año, creo que mi alma habría ido al infierno”, declaró entonces el boxeador filipino a la prensa.

“Tenía fe, pero estaba haciendo cosas que iban en contra de los deseos de Dios”, añadió.

Tras años de fiesta, alcohol y apuestas, Pacquiao decidió dar un cambio radical a su forma de vida y se convirtió en un “hombre de Dios”, explicó a la AFP en una reciente entrevista su consejero espiritual, Jeric Soriano.

“Manny es un hombre de Dios. Ama a Dios en su corazón”, explica Soriano sobre el momento actual del púgil, muy diferente a los excesos de su juventud.

Pero ese cambio radical también presenta ambiciones mayores en el horizonte. Pac-Man tiene pensado saltar a la presidencia de Filipinas.

Pacquiao, que salió de la calle y llegó a transformarse en congresista, confirmó sus ambiciones presidenciales a la agencia AFP en 2013.”Sí”, respondió cuando fue preguntado si quería ser presidente. “Pero, está lejos… es la voluntad de Dios”, dijo entonces.

El campeón del mundo, que peleará este fin de semana en el ‘combate del siglo’ ante el estadounidense Floyd Mayweather, usó su fama y su riqueza ganada en sus grandes hitos deportivos para lanzar una carrera política exitosa.

El promotor Bob Arum, reavivó el discurso político cuando dijo que su cliente tiene una estrategia para llegar a ser presidente. “Va a ser presidente“, contó Arum al sitio web TMZ.

Pacquiao también sueña con convertirse en pastor y está construyendo un lugar de culto de 6000 metros cuadrados en General Santos, su lugar de origen en el sur de Filipinas, como monumento a su renacimiento religioso, explica Soriano.

Fango político. Pacquiao tiene el récord de ser el diputado que menos asistió al Congreso el año pasado, acrecentando los rumores sobre su compromiso con los electores.

Pacquiao sólo estuvo presente en cuatro de los 70 días de sesión parlamentaria en 2014. Promovió cuatro propuestas de ley, ninguna de ellas prosperó.

Uno de los mentores políticos de Pacquiao es Luis ‘Chavit’ Sinson, un antiguo ‘señor del juego’ que lidera una dinastía política y cuyo hijo, político también, fue arrestado por posesión de cocaína en Hong Kong.

Sueño y aparición. Como en el Antiguo Testamento, Pacquiao aseguró que Dios se le apareció en un sueño y que eso le hizo cambiar de vida.

“Estaba en un bosque, una fuerte luz se dirigio a su cuerpo y una voz le preguntó: +¿Dónde estás? ¿Por qué me has abandonado?+”, afirmó.

Pacquiao estaba llorando en el sueño y despertó de golpe con la almohada mojada por sus lagrimas. A partir de ese momento, cuenta Soriano, el boxeador se dio cuenta de que tenía que abrazar la fe para reencontrar su camino.

En este proceso de conversión ha tenido un papel fundamental la esposa del boxeador, Jinkee, con la que tiene cinco hijos y con la que está casado desde hace una década.

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