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05/07/2017

¿Sin respuestas, sirven las victorias?

Marcelo Gallardo, DT de River, durante el partido ante Guaraní. / Fotobaires

El escándalo de doping en el club de Núñez aún no ha sido aclarado y quedan muchos interrogantes. Mientras tanto, la AFA sigue en silencio.

River sigue dando muestras de coraje y obteniendo buenos resultados, de visitante, en Copa Libertadores. Algo que históricamente le ha resultado, en cierto modo, esquivo; desde que Marcelo Gallardo se hizo cargo del plantel no resulta para nada traumático. Sea en casa o afuera, el equipo millonario, gana.

Ahora fue en Asunción, en el Defensores del Chaco, venció 2-0 a Guaraní y dejó la serie de octavos de final inclinada a su favor (la revancha se disputará el 8 de agosto en el Monumental). La victoria dejó varios puntos a favor (como la destacada actuación de Batalla, la vigencia de Ponzio y el debut goleador de Scocco) y la tranquilidad de cara al futuro, pero no logró levantar el manto de ocultamientos y sospechas que se cierne sobre la institución de Nuñez, desde que se desató el escándalo por los resultados adversos en los controles antidopaje. La decisión de la Conmebol, de exigirle a River que sus dieciocho futbolistas de campo realicen el control postpartido (amparado por el artículo 12 de su Reglamento Antidopaje), es una medida demagógica y populista del ente internacional que lo único que hace es aumentar la polémica.

Nada puede analizarse sacado de su contexto y esa máxima también incluye al doping. El momento en el que se realiza un análisis es un detalle muy importante y a tener en cuenta siempre. Hay veces que son sorpresivos (en etapa de preparación) y otros esperables (luego de obtener una medalla olímpica). Si es sabido que los resultados adversos de River fueron hace dos meses, en el contexto de un macrociclo de alta carga, donde el equipo disputó 8 partidos en 25 días (del 6/5 al 31/5), pretender ser efectivo con una razia ahora, en este contexto de descanso y en vísperas al breve receso es, cuanto menos, poco fiable.

Primero había aparecido el caso de Lucas Martínez Quarta, luego Camilo Mayada, después Sebastian Driussi y, a partir de allí, saltaron a los supuestos “siete casos” y la “epidemia de doping”. Finalmente, se confirmaron sólo los dos primeros pero las noticias le dejaron rápidamente el lugar a los chimentos, que corrieron como reguero de pólvora incinerando todo lo que encontraban a su paso. Ni la despedida de Fernando Cavenaghi ni la lluvia de contrataciones (Enzo Pérez, Lux, Scocco y Pinola) en una semana, pudieron tapar por completo que River, hasta el momento, no ha explicado de manera fehaciente que ha pasado.

Pero el tema se ha limitado a River y no debería ser así. Este ha sido un semestre candente, en el tema doping, para el fútbol argentino y hay muchos interrogantes que hasta el momento no han sido respondidos.

Sobre el fútbol argentino, en general:

-¿Por qué aparecieron tantos casos de doping por diurético en un semestre?

-¿Por qué ahora, en 2017, cuando hay que remontarse al siglo pasado para encontrar su caso precedente más cercano?

-¿Por qué todos los resultados adversos del semestre se notificaron en competencias internacionales y ninguna por el torneo local?

-¿Hay casos que hasta el momento no se notificaron?

-¿Por qué después de todos estos episodios la Asociación del Fútbol Argentino sigue en silencio y ningún referente salió explicar qué está ocurriendo?

-¿Hay en marcha una investigación institucional para ver qué ha pasado?

Sobre River, en particular:

-¿Cuál fue puntualmente el suplemento vitamínico “contaminado con Tiazidas” que tomó el plantel de River? ¿Era uno o tomaban varios?

-¿Dónde y cómo lo consiguieron?

-¿Es un producto manufacturado o es una “receta casera magistral”?

-¿Dónde se fabricó?

-Si lo tomaba todo el plantel, ¿por qué sólo algunos dieron positivo? ¿Su consumo era optativo?

-¿Los futbolistas estaban informados sobre lo que estaban consumiendo y su origen?

-¿Quién se responsabiliza y cómo se compensarán los daños que el suplemento ha generado en Lucas Martínez Quarta y Camilo Mayada, consumidores involuntarios de una sustancia prohibida provista por el propio club?

Interrogantes, muchos interrogantes. Interrogantes que generan un mar de dudas. Interrogantes que exceden al propio River y que ninguna victoria diurética podrá “enmascarar”. Interrogantes que ameritan respuesta, más allá de la reciente y destacada victoria.

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