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13/04/2019

Los grandes discuten por sus futuros estadios

Uno de los proyectos para remodelar la Bombonera. El debate está instalado en Boca.

Boca y River debaten entre la ampliación o la mudanza. Racing no tendrá más tribunas laterales. San Lorenzo está por concretar la vuelta a Boedo.

La iconografía del fútbol argentino está cambiando. Los estadios que durante décadas fueron postal y orgullo para distintas generaciones de hinchas entraron –casi al mismo tiempo– en un proceso de reconversión. Cuatro de los cinco clubes grandes están en una situación similar: entre la mudanza y la reforma. Cada uno con sus historias, particularidades y debates internos.

Si el origen de la mayoría de las canchas puede situarse entre fines de la década del 30 y principios de la del 50, estos últimos años podrían ser una suerte de segunda etapa de desarrollo. Pero la palabra desarrollo, como sucede siempre, tiene un significante y varios significados (por qué preservar las raíces, por qué no modernizarse, por qué desterrar un símbolo, por qué no duplicar la capacidad actual).

En Boca, el club más atravesado por esta discusión, hay un lema que sintetiza la idea: “Reformar es progresar”. La frase, aseguran, es de Carlos Bianchi, el técnico más exitoso de la historia de la institución. Un hombre que conoció desde adentro aquello de que la Bombonera no tiembla, late.

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Puja. En agosto de 2018, el ingeniero Carlos Vallet y el arquitecto esloveno Tomaz Camernik presentaron el proyecto para reformar el estadio en la Embajada de Eslovenia. Durante tres días desfilaron todas las agrupaciones. El presidente Daniel Angelici y su grupo más cercano –su probable sucesor, Christian Gribaudo, el vice Darío Richarte y el tesorero Matías Ahumada– esperaron hasta la última hora del último día para ir. Después de varias horas de preguntas y repreguntas, y luego de dejar en claro que la intención de ellos era hacer un nuevo estadio, agradecieron por el trabajo.

Hay varios proyectos de reformas de la Bombonera, pero el más realizable –reconocido por todo el arco político xeneize– es ese: se necesitaría comprar la primera línea de casas de la calle Del Valle Iberlucea (no las dos medias manzanas de los proyectos anteriores) y construir tribunas donde ahora están los palcos vip. En Del Valle Iberlucea, que quedaría techada, se haría un paseo turístico. “El pasado es 1940. El futuro podría ser una cuarta bandeja. Pero el presente es este proyecto esloveno: en diez meses podés tener 20 mil personas más alentando a Boca”, le dice a PERFIL el ingeniero Vallet. El costo estimado de esta ampliación es de 50 millones de dólares.

Gribaudo, el candidato de Angelici en las elecciones de fin de año, ya anticipó que prefiere construir un estadio nuevo para 80 mil personas, en el actual predio de Casa Amarilla. Angelici había dicho lo mismo en los días de la superfinal de la Libertadores con River. Una nueva Bombonera costaría alrededor de 500 millones de dólares, aportados en su mayoría por inversores árabes.

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Mejor no hablar… Si salir de la Bombonera es un tema espinoso para la mayoría de los dirigentes e hinchas, la posibilidad de abandonar el Monumental, en River es un tema tabú. El presidente Rodolfo D’Onofrio intentó varias veces sembrar el debate, pero se encontró no solo con una oposición interna, sino con un cantito que surgió de las tribunas. “La cancha no se vende”, cantó la hinchada ante Patronato este verano.

En una carta, D’Onofrio explicó que el club está haciendo un estudio y análisis de las distintas opciones. Una de ellas es comprar un terreno, a 600 metros de Figueroa Alcorta y Udaondo, que pertenece a la Armada, y construir allí un estadio para 85 mil personas. La otra es un plan de reformas del actual Monumental. “Tiene 80 años. Los cimientos, el hormigón, los hierros, están deteriorados. Reformar el actual puede salir más caro que hacer uno nuevo. Y ahí tenés otro problema: mientras reformás este, ¿dónde jugamos? Perderíamos la localía, las recaudaciones”, argumentó D’Onofrio el año pasado.

Tierra Santa. Mientras Boca y River se debaten entre la mudanza y la reforma, San Lorenzo se encuentra en una etapa superior. La vuelta a Boedo, su tierra prometida, ya tiene fecha: el 1 de julio el club tomará posesión de los terrenos de avenida La Plata, donde actualmente está Carrefour. “En los próximos días se definirá cuándo escrituramos. Tenemos proyectado el lanzamiento de un concurso internacional de ideas para que el mundo piense el nuevo estadio de San Lorenzo. Pero el paso importante que tenemos que dar es de la rezonificación, que deberá tratar la Legislatura”, le explica a este diario el presidente Matías Lammens. En un año electoral, y con Lammens y Marcelo Tinelli como posibles candidatos de la oposición, es probable que el proyecto para reformar el código urbanístico porteño se dilate. Horacio Rodríguez Larreta, con mayoría en la Legislatura, tiene ese poder de fuego. Aunque también es probable que, como sucedió en el pasado con la ley de restitución histórica, los diferentes bloques lo aprueben.

Ganarse la América. Racing es campeón y ahora quiere que su estadio sea sede de la Copa América 2020. Sin el dilema de la mudanza, la dirigencia inició  un proyecto de puesta en valor y modernización del Cilindro, en el que trabajan los estudios de arquitectura Msgss, GBD y Urbana. “Racing disputa torneos internacionales todos los años y tiene un estadio emblemático que necesita una remodelación”, dice Patricio Rotman, miembro de la CD y coordinador de infraestructura.

Con un costo estimado de 15 millones de dólares, el proyecto está estructurado en cuatro etapas. La primera –sistema eléctrico, juntas de dilatación y reparación de hormigón– ya se está realizando. La segunda –túnel de acceso al campo de juego con normas FIFA, reforma de vestuarios, palcos, sector discapacitados y extensión de las plateas bajas hasta el campo de juego– se hará entre fin de año y 2020. La fisonomía del Cilindro cambiará por completo: las tribunas laterales, una marca registrada de la cancha, pasarán a ser parte del recuerdo. Algo que también sucede en los otros clubes grandes.

(*) Esta nota fue publicada en el diario PERFIL.

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