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20/06/2019

La Selección medio pelo

Lionel Messi se lamenta. Argentina no jugó bien y empató con Paraguay / AFP.

Nos creemos del G8 futbolero, pero somos del G77. Hay que deconstruirnos también en ese sentido, asumir que dejamos de ser una potencia. Una reflexión con Jauretche de fondo.

Nos acostumbramos a decir que somos potencia. Que somos candidatos siempre, pase lo que pase, se juegue donde se juegue. “Porque somos Argentina, papá”. Con ese tono arrogante y cancherito, escuchamos la frase desde que tenemos memoria: en un subte de Buenos Aires, en un comercio de Comodoro Rivadavia, en el buffet de un club de Rafaela o –esto quizás sea lo más preocupante– en las oficinas de casi todos los dirigentes de la AFA.

Pero le sonreímos a un espejo que nos devuelve otra realidad: somos historia, no presente. Somos candidatos, pero a quedar eliminados en la fase de grupos de cada torneo que disputamos. Pasó en el Mundial de Rusia el año pasado y pasa ahora en la Copa América de Brasil.

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La Selección, nosotros mismos, somos lo que Jauretche definió como el medio pelo argentino: aquel grupo que toma “una posición equívoca en la sociedad” y “trata de aparentar un status superior al que en realidad posee”.

La sociedad: la orquesta internacional que componen las selecciones de la FIFA. La posición equívoca: la de creernos de primer nivel mundial, cuando estamos en un segundo o tercer escalón.

El empate con Paraguay y la derrota con Colombia vienen a validar esa teoría. Ninguno de los dos resultados fueron una sorpresa. ¿Por qué? En la actualidad, Colombia es superior a Argentina. Por jerarquía personal y especialmente por juego colectivo: el equipo colombiano tiene una identidad, es parte de un proceso y de una construcción que va más allá de este torneo. Paraguay está en otra situación, en el medio de un recambio generacional, pero con un técnico –Eduardo Berizzo– que conduce ese recambio, que trata de darle una impronta.

Nosotros, en cambio, vivimos un trasvasamiento generacional sin conducción ni conductor. Con un técnico que a las claras evidencia su falta de experiencia, de liderazgo y de sentido del juego: ayer nuevamente hizo un cambio –el de Di María por Lautaro Martínez– que cortó el ritmo y la reacción de un equipo que empezaba a predominar.

El entrenador de la Selección la pifia en sus decisiones y la pifia cada vez que declara, con frases hechas y lugares comunes que se convierten en memes casi instantáneos. Scaloni es un pasante en el banco de suplentes más importante del país. No es su culpa: la culpa, en definitiva, es de los dirigentes que le permitieron estar allí.

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Pero volvamos a lo del principio: a la Selección medio pelo, que excede a Scaloni. Esta costumbre nacional de creernos parte del G8 futbolero cuando somos del G77, cada vez más pobres, cada vez más chiquitos. Es cierto que, en ese sentido, Messi nos confunde. No Messi en sí, sino tener a Messi en el equipo. Muchas personas creen que con él solo alcanza. Que somos potencia porque tenemos a Messi, nuestro crack multitasking, que puede agarrar la pelota, empezar con sus diagonales, eludir a uno, dos, tres o cuatro rivales, y meterla junto al palo.

Pero no, eso no pasa. Al menos no pasa seguido.

Messi no puede solo, aunque a veces esté cerca de poder. Necesita compañeros, jugadores con quien construir una pared, gente que le permita terminar la jugada. Y al menos en el último tiempo no los encontró.

Salvo Leandro Paredes, que juega en el Paris Saint Germain, el mediocampo argentino es un mediocampo sin futbolistas en la élite internacional: Roberto Pereyra se desempeña en el Watford de Inglaterra, Lo Celso en el Betis de España y De Paul en el Udinese de Italia. Todos clubes de segundo o tercer orden en sus respectivas ligas.

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Messi lo sabe, por eso tuvo la nobleza de decir que no éramos candidatos a ganar esta Copa América. Ahora, los que tenemos que empezar a decirlo somos nosotros, los hinchas.

Deconstruirnos también en ese sentido: derribar teorías o conceptos sin vigencia. Ya no por lo que pasará en esta Copa, sino por lo que podría pasar en las Eliminatorias. Vamos a iniciar un camino en el que estamos por debajo de al menos tres selecciones (Brasil, Uruguay y Colombia) y a la par de Chile, Paraguay y Venezuela. El camino a Qatar 2022 no será fácil.

Jauretche escribió que el “medio pelo construye su status sobre una ficción en que las pautas vigentes son las que corresponden a una situación superior a la suya, que es la que se quiere simular”. Jauretche no lo dijo por la Selección o por los hinchas de la Selección, pero la descripción cabe perfectamente: no somos lo que éramos. Es hora de que lo asumamos. Porque sino, la ficción nos puede devorar lo poco que nos queda.

AM

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