jueves 20 de agosto del 2026
Fútbol femenino

AFA lanzó el primer torneo Sub-12 femenino y marcó un hito histórico

En pleno mes de la futbolista argentina, la AFA dio inicio a una competencia formativa oficial para niñas de entre 10 y 12 años, consolidando un cambio de paradigma en el deporte nacional con televisación en vivo.

El fútbol femenino en Argentina atraviesa una transformación que va mucho más allá de la profesionalización de la máxima categoría. En el marco de un mes cargado de simbolismo, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) puso en marcha el primer torneo oficial de la categoría Sub-12, un paso definitivo para la estructura formativa del país.

La iniciativa cobra una relevancia especial al desarrollarse en la antesala del 21 de agosto, Día de la Futbolista Argentina. Esta fecha, instaurada en homenaje al legendario triunfo de la Selección Argentina ante Inglaterra en el Mundial de México 1971 —donde un grupo de mujeres debió viajar sin botines y sin apoyo institucional—, sirve hoy como un recordatorio del largo camino recorrido.

Si hace cinco décadas las jugadoras luchaban contra la invisibilidad y la falta de condiciones mínimas, hoy la AFA formaliza un espacio de competencia para niñas nacidas entre 2014 y 2016, garantizando derechos que alguna vez parecieron imposibles.

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Una apuesta a largo plazo con sello institucional

El campeonato, que nuclea a 11 clubes del Área Metropolitana de Buenos Aires (Boca, River, Racing, San Lorenzo, Independiente, Huracán, Ferro, Platense, Vélez, Banfield y UAI Urquiza), puso oficialmente a rodar su balón en la semana del lunes 10 de agosto de 2026, disputando sus primeras jornadas iniciales entre el lunes 10 y el martes 11. Esto representa una de las apuestas más ambiciosas de la actual conducción.

El presidente de la AFA, Claudio Tapia, no dudó en catalogar esta medida como la más importante de su gestión. "Nos da una posibilidad que hace diez años no teníamos", afirmó el dirigente, subrayando que el objetivo principal es la formación integral: "Son categorías formativas, no solo en selecciones femeninas, sino en el fútbol argentino a nivel nacional".

El reglamento: la formación por encima del resultado

La competencia ya empieza a regalar emociones y partidos destacados, como el cruce correspondiente a la fecha 2 entre Vélez y Boca —con victoria parcial de las Xeneizes por 1-0—, un encuentro que contó con la presencia en las tribunas del propio Chiqui Tapia y que fue transmitido en vivo por LPF Play.

Más allá de los resultados, lo que realmente marca el pulso del certamen es su espíritu pedagógico. Para asegurar que el fútbol sea una herramienta de desarrollo, el reglamento impone una particularidad: las cinco suplentes deben sumar, obligatoriamente, al menos 12 minutos en cancha.

"Esto hace que nadie se quede sin jugar", explicó Tapia, reforzando la idea de que el torneo funciona como un motor para que ninguna niña vea truncada su experiencia por decisiones tácticas.

Torneo Sub-12 femenino de AFA
Boca vs Vélez

Impacto laboral y una promesa de potencia mundial

La creación de esta categoría también ha movido los cimientos de los clubes participantes, generando nuevos puestos de trabajo, impulsando la contratación de cuerpos técnicos, asistentes y servicios especializados, además de apostar por exjugadoras como entrenadoras.

Con un marco de más de 300 personas alentando en las tribunas en los duelos destacados, la jornada confirmó que hay una familia y una estructura social respaldando este crecimiento. "Lo dije cuando asumí: esta conducción iba a ser la conducción de la igualdad de género. Y lo estamos cumpliendo", concluyó Tapia.

Argentina busca así, con el horizonte puesto en los próximos cuatro años, consolidarse como una potencia mundial, pero con una diferencia fundamental: esta vez, la construcción del edificio comienza, por fin, desde los cimientos.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, este loable avance en el semillero convive con una realidad compleja y un evidente estancamiento en el resto de la estructura del fútbol femenino nacional. En la máxima categoría hay hoy menos equipos que antes, los clubes que continúan ya casi no pueden utilizar las canchas principales —una postal que supo ser más frecuente en años anteriores—, los sueldos de las futbolistas muchas veces no alcanzan el mínimo y la gran mayoría debe sostenerse con un trabajo complementario.

A esto se suma que la televisación quedó reducida exclusivamente a LPF Play, achicando el margen de visibilización. En la Primera B y la C el panorama es similar, con condiciones edilicias y logísticas que distan de ser las óptimas, una problemática que se multiplica y se vuelve cuesta arriba para los clubes del interior del país que intentan llegar a los torneos de AFA.

A pesar de que el camino es largo y todavía resta muchísimo por hacer para saldar las deudas históricas de la disciplina, resulta profundamente valioso que las inferiores comiencen, al fin, a tener su espacio, organización y visibilidad.