viernes 23 de febrero del 2024
Fútbol femenino

Un campeón, una conmoción y un tema que no aparece en agenda

La final del futbol femenino entre Boca y la UAI Urquiza dejó un campeón y un tema disparador para reflexionar.

A la final llegaron los dos equipos más consistentes y jerarquizados del futbol local, empatados en 48 puntos y con una sola derrota sufrida por lado en todo el torneo. Boca, que quería confirmar su hegemonía en el fútbol femenino y la UAI Urquiza, que buscaba destronar al Xeneize.

Era una gran final que despertó mucho entusiasmo en la previa y como cierre nos dejó la satisfacción de un gran duelo que demuestra el crecimiento del fútbol femenino en la Argentina y la preocupación por la salud de una de las jugadoras.

En el cierre del primer tiempo, cuando Boca ya ganaba 1 a 0, sucedió el golpe de nocaut. Idanis Mendoza fue al piso para cortar la proyección de Palomar por la izquierda, quien al intentar saltarla para evitar el contacto terminó dándole un rodillazo en la cabeza.

El golpe fue evidente y la caída en peso muerto de la defensora de 34 años permitía sospechar la pérdida de conciencia. Tendida boca arriba y con los brazos extendidos, Idanis no dio respuestas iniciales, la secuencia enmudeció al estadio Libertadores de América.

¿Qué se debe hacer en ese momento?

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) tiene un protocolo de acción ante conmociones cerebrales donde se define claramente las pautas para obrar y se posiciona al SCAT (Sport Concussion Assessment Tool), al igual que en otros deportes, como la herramienta de evaluación a pie de campo recomendada.

En su 5ª versión, el cuestionario SCAT ofrece una serie de pruebas de análisis sobre aspectos de la función cognitiva que suelen verse afectados al sufrir un golpe en la cabeza. El estado de conciencia, la orientación, la función neurocognitiva, los síntomas autopercibidos y la estabilidad postural son parte de un síndrome contusivo que puede ser evaluado y clasificado.

En el césped de la cancha de Independiente, el doctor Eduardo Kreimer hizo la evaluación pertinente y rápidamente se dio cuenta que era un caso de derivación. El cuadro no tenía doble interpretación. Idanis había perdido el conocimiento por un breve lapso y eso ya amerita sustitución y evaluación externa complementaria.

En este caso no hubo dudas, pero el debate sobre la reglamentación vigente y las posibilidades de evaluación es un tema de candente actualidad. Más en una final, donde lo que se juega es mucho y las presiones son altas. Como ejemplo, es menester recordar el caso en la final Argentina – Alemania de Brasil 2014.

En los últimos diez años, desde aquel golpe al actual, mucho avanzó el conocimiento sobre los traumatismos craneoencefálicos y sus consecuencias pero poco cambió el reglamento del fútbol para acompañar estos cambios. Las historias de ex futbolistas del siglo XX con cuadros de demencia y de encefalopatía crónica traumática se acumulan en los registros. Casos como el de Hilderaldo, son pioneros en la investigación sobre población afectada.

El último consenso de expertos sobre el tema fue publicado en el British Journal of Sports Medicine hace menos de un año. La declaración afirma que la evaluación multimodal de las conmociones cerebrales en los atletas en campo debería tomar al menos diez minutos. En un partido importante, diez minutos jugando con un futbolista menos es una eternidad. Para que eso pueda llevarse a cabo debería existir la sustitución temporaria excepcional en estos casos.

El gremio mundial de futbolistas (FIFPRO), con su Director Médico Vincent Gouttebarge (ex futbolista y médico) a la cabeza, en la última temporada reitero su solicitud de implementación. Los futbolistas, como cualquier otro empleado, tienen derecho a un entorno de trabajo seguro. 

La FIFA dejó librado a la experimentación (el tema de las sustituciones temporarias) en algunas ligas pero todavía no reglamentó. En el fútbol argentino, el tema no aparece en agenda.

NdR: Idanis Mendoza ya abandonó el hospital. Se encuentra bien, en su domicilio, sabiendo que tiene unos cuantos días de reposo por delante.