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FúTBOL | 23-06-2020 15:24

Los cinco estadios más peligrosos del fútbol argentino

Porque están en barrios azotados por la inseguridad, porque tienen barras ultra violentas o por los dos motivos, lo cierto es que hay estadios que meten miedo. Acá te ofrecemos un ranking con las canchas más peligrosas: para leer y tomar precauciones.

Hay canchas de las que no hay manera de salir ileso. Podrá ser cuando llegues, en la tribuna durante el partido o en la desconcentración. Y también se puede debatir el tenor del episodio. Pero lo que no entra en discusión es que algo te va a ocurrir. Tal vez un arrebato callejero, un palazo de la cana o un apriete entre cuatro. Algo. Si tenés suerte conservás la integridad física y les agradecerás a todos los santos. Por lo menos hasta el próximo partido. Porque hay canchas en las que todos somos vulnerables.

Te la encargo pisar los suburbios de Villa Soldati para llegar al estadio de Sacachispas. O merodear las calles cercanas al estadio Ciudad de Laferrere, en plano La Matanza. Es como dijo el Bambino en referencia a la villa 1-11-14 que está frente a la cancha de San Lorenzo: “Ahí lo asaltaron a Rambo”.

Si alguna vez, yendo al Monumental, caminabas por Libertador y Monroe y sospechaste que el clima estaba pesado, y esa sospecha te inquietó, sugiero que una tarde de partido te des una vueltita por la cancha de Almirante Brown, en Isidro Casanova. Ahí te quiero ver.

Arranquemos con el ranking, entonces. El quinto puesto es para Victoriano Arenas. El estadio Saturnino Moure está rodeado de Riachuelo. Literal: es una península de Avellaneda que penetra en el barro pestilente y ahí, en medio de esa península, está la cancha. Para llegar hay que serpentear calles desiertas entre fábricas abandonadas. El acceso es un enigma, hasta los micros con los jugadores visitantes se pierden. ¡Imaginate un hincha!

Cuarto lugar: Sacachispas. Villa Soldati tiene lo suyo. Y que el estadio Beto Larrosa esté rodeados de villas hace que llegar o retirarse sea una aventura adrenalínica. Y ni te cuento de noche...

Seguimos con el ranking. El tercer puesto es para el estadio Laferrere, del club Laferrere, ubicado en, sí claro, Laferrere. La zona es de las más vulnerables de La Matanza. Si a esto le sumamos que la barra brava del club, autodenominada La eterna banda villera, suele armar disturbios con hinchadas rivales o entre ellos, el combo es explosivo.

Seguimos por La Matanza para enfocarnos en el segundo puesto. Viajamos de Laferrere y hacemos escala en Isidro Casanova, porque el estadio Fragata Sarmiento, de Almirante Brown, es el segundo en la escala de canchas que meten miedo. Y no solo porque ese barrio del Oeste es sensible, si no por la violencia que generan las internas de la barra. Las disputas por el poder y los negocios no tienen tregua y cada partido es una oportunidad para dirimir diferencias. A veces, a los tiros. Ni la policía local puede controlar a las distintas facciones de la barra que se empeñan en disputarse la tribuna con armas en la cintura.

El puesto número 1, al fin llegamos, es un clásico. No debería sorprender, pero de todos modos merece el lugar que se ganó. Señores, señoras, de pie para anunciar la cancha más peligrosa del fútbol argentino: San Telmo. En principio, registremos que se encuentra en un lugar llamado Isla Maciel que no es ninguna isla. Es un barrio de Dock Sud, a orillas del Riachuelo, frente a La Boca. Pero la idea de que se trata de una isla refuerza el temor que provoca imaginarse por esas calles después de un partido. Que la cancha haya estado clausurada por años por inseguridad, suma a la causa. Que los barras sean dirigentes del club, también. Y que cada tanto se agarren a los tiros en enfrentamientos que dejan un par de muertos, completa el escenario. 

Listo, cerramos la lista de los cinco estadios más peligrosos. Más que un ranking, es una guía de supervivencia. Periodismo es servicio.

Germán del Pozzo

Germán del Pozzo

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