lunes 02 de febrero del 2026
MUNDO RIVER

Marcelo Gallardo y las razones de la identificación con su River 2026

La pretemporada, los amistosos y los primeros tres partidos oficiales ya le dieron a Gallardo las razones para sentirse identificado, un hecho simbólico y significativo que da cuenta que hay un nuevo River que empezó a parecerse a lo que siente el entrenador.

La pretemporada que se empezó a respirar antes de fin de año, el viaje al sur en San Martín de los Andes, los amistosos en Uruguay, los tres primeros partidos en una semana de la Liga Profesional fueron los escenarios donde Marcelo Gallardo logró que sus primeras sensaciones le provoquen la identificación en el armado, en las respuestas y sobre en juego del equipo. Hay otro equipo, hay otro Gallardo, no importa el orden de este asunto que era clave para la ilusión versión 2026.

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No estamos hablando, ni Gallardo lo hace, de un River deslumbrante y todopoderoso, lejos aún está de esa pintura. Pero el lienzo ya tiene trazos de la firma del Muñeco, su pulso y su estilo puede apreciarse a pesar que recién estamos viendo las primeras pinceladas de lo que intentará sea una nueva obra. Pero lo que impacta o al menos admite desde el vamos es que cualquier futbolero que mire jugar a River dirá que es un equipo de Gallardo.

Y las palabras del DT van en ese camino, porque él también se siente cómodo en este momento. Aunque le cueste y no quiera andar jugando a las comparaciones, a Gallardo le pasaba lo mismo que a los hinchas, el año pasado sufría en los partidos y se le notaba en los gestos. Ahora se lo ve diferente, con otro semblante, porque sus planes están funcionando y se retroalimenta con lo que ve y sobre todo se identifica.

“Tengo que destacar el buen funcionamiento del equipo en la primera mitad. Asumimos el rol de protagonismo del partido con buena circulación y control de juego. No pudimos convertir pero hubo un gran primer tiempo, me sentí reflejado e identificado“, explicó el Muñeco al referirse a cómo planteó el equipo el partido ante Central y en esas palabras finales está el corazón del tema, la identificación.

Lo que ve el entrenador del Millo hasta ahora, tanto en los entrenamientos como en los partidos, es algo gestual, de concepto y de imagen. River jugó tres partidos en contextos muy diferentes y no sólo por los rivales distintos. Barracas -cancha chica, rival apretado y arbitrajes-, Gimnasia LP -localía, presión, obligación, rival ganador- y Central -cancha difícil, Di María, táctica cerrada, alta tensión-

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En los tres, más allá de los resultados, se repitieron ciertos items, a saber; posesión superior al rival, una defensa sólida con pocas llegadas en contra y parada en zona media, presión alta de volantes y delanteros, protagonismo en el partido, insistencia y reiteración de esfuerzos para recuperar la pelota y un sistema de juego y de nombres muy claro y evidente -incluso en los cambios- con apenas retoques puntuales.
El tiempo dirá si esta idea se sostiene, todo hace indicar que sí, porque desde el regreso de Gallardo en agosto de 2024 jamás se vieron estas cosas en los diferentes equipos que fue armando el DT. Si bien tuvo rachas ganadoras y momentos de ilusión, desde el juego nunca pudo sostener que la ilusión tenga argumentos más allá de las ganas y las obligaciones por la camiseta. Ahora hay motivos. Ahora hay identificación.