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OPINIóN | 16-07-2021 16:25

El deporte que financia estudios sobre el consumo de cannabis

El fútbol americano financia un programa millonario para estudiar el consumo de la marihuana en el deporte. El caso de Josh Gordon.

Josh Gordon fue uno de los recibidores de los Cleveland Browns en 2013. Era su primer equipo en la National Football League (NFL) y durante la temporada consiguió números que llamaron la atención de la élite del fútbol americano: 87 recepciones, 1,646 yardas recorridas y 9 touchdowns en 14 partidos. Por ese récord, en su temporada debut, lo honraron con la nominación al First-Team All Pro y fue seleccionado para el Pro Bowl. Su carrera estaba en ascenso, sus padecimientos corporales también.

A medida que los países del mundo occidental le abren la puerta al cannabis y lo despenalizan para el consumo personal, los deportistas de alto rendimiento sufren la dualidad de tener un consumo permitido como individuo pero punido como atleta. Hasta el momento, la permanencia en la lista de sustancias prohibidas de la Asociación Mundial Antidopaje (AMA), continua siendo un problema latente. Los justificativos son la “violación de la ética deportiva”, el “daño para la salud del deportista” y la existente “ventaja deportiva” en las competencias que requieren precisión en reposo.

Difícil de entender si pensamos que esta droga, que supo ser considerada ilegal, va ganando espacios en la opinión pública y en los medios de comunicación, por su todavía poco estudiado potencial terapéutico.

Es cierto que como atenuante puede decirse que, a medida que fue pasando el tiempo, el umbral de concentración de los metabolitos del delta-9- tetrahidrocannabinol (THC) permitidos en orina fueron aumentando, pero todavía no ha dejado de ser una espada de Damocles que péndula en la cabeza de los consumidores. La descalificación de la velocista estadounidense Sha'Carri Richardson de Tokio 2021, es un ejemplo bien reciente.

Por este motivo, la movida de la NFL, junto con la National Football League Players Association (NFLPA), que es la organización sindical de los jugadores profesionales de fútbol americano, es de avanzada y para ser destacada. No es casual que sea en los Estados Unidos, donde hay deportes con reglamentaciones más laxas: como el beisbol y el mencionado fútbol americano.

En conjunto, asociación y gremio, crearon en 2019 el “comité de manejo del dolor” (Pain Managment Committee) con el objetivo de cuidar la salud y favorecer la seguridad de los protagonistas a través de la educación y la investigación.

Las estadísticas de consumo de fármacos en futbolistas son aterradoras. En una encuesta institucional, más del 50% de los jugadores de la NFL admitieron el consumo de opioides durante su carrera deportiva y el 71% informó un uso indebido (por fuera del control profesional e institucional). En una frase que consterna, el receptor abierto Calvin Johnson, miembro del Salón de la Fama, reconoció en una entrevista con ESPN en 2016: “En el vestuario, para mitigar el dolor y de manera preventiva, los médicos y entrenadores del equipo repartían opioides como caramelos”.

En 2020, antes de la pandemia, el comité ya había llevado a cabo dos foros informativos revolucionarios: para explorar el conocimiento científico existente sobre el cannabidiol (CBD) y su fabricación en Norteamérica. A su vez también, en un acuerdo entre la patronal y los empleados, se elevó el límite permitido de 35 nanogramos (cifra normativa a nivel mundial) a 150 nanogramos por milímetro de orina.

En cuanto a lesiones deportivas, solo en 2020, considerando al total de futbolistas firmados se registraron 801 lesiones en juegos, según un estudio realizado por la prestigiosa Sportico.com: la mayor cantidad de lesiones en la historia de una temporada de la NFL y representa un aumento constante del 35% durante la última década.

Pandemia mediante, en 2021, el comité redobló la apuesta. Hace unas semanas, abrió una convocatoria de proyectos de investigación, con un financiamiento de hasta un millón de dólares. El objetivo es el estudio de alternativas brindadas por el cannabis y sus derivados para el manejo del dolor y el condicionamiento del rendimiento deportivo.

Las líneas de acción potencial van sobre los efectos de los cannabinoides para el dolor (diarios y/o posquirúrgicos) vs otros tratamientos no farmacológicos, y en la investigación de los efectos específicos en el rendimiento psicomotor, en la velocidad de reacción y la capacidad cardiorrespiratoria.

El mundillo de la NFL nunca tuvo dudas sobre el fenomenal talento Josh Gordon para recibir el ovoide desde cualquier parte del campo, tampoco para entender porque pese a esa cualidad su carrera nunca remontó vuelo. Hoy, cursando su sexta suspensión en nueve temporadas, evocando en una entrevista sobre su carrera aquel extraordinario 2013, Josh se sinceró: “Ese año fumé marihuana antes de cada juego. Bueno, probablemente haya fumado previo a casi todos los partidos de mi carrera deportiva”.

Iniciativas como las de la NFL pueden ser superadoras de la realidad existente.

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Juan Manuel Herbella

Juan Manuel Herbella

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