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24/01/2015

La joven guardia de Martino para la Selección

Vietto, Icardi, Dybala, los diamantes de Sabella. // CEDOC

Icardi golea en el Inter, Vietto asombra en el Villarreal, Dybala brilla en el Palermo: seguidos por el Tata, los tres sub 22 reclaman su oportunidad en la Selección.

Histórico productor y exportador de materias primas, Argentina ha cotizado a sus futbolistas como un bien requerido en el mundo. Hilando más fino, la producción masiva siempre ha sido la de delanteros. Los goleadores. Gerardo Martino, por eso, descansa. Sabe que su Selección no sufrirá anemia ofensiva. Cuenta con Lionel Messi, Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Carlos Tevez como figuras fuertes. Detrás de ellos, como pequeñas flores que crecen en un rosedal, hay tres chicos que brillan en Italia y España.

Mauro Icardi, Luciano Vietto y Paulo Dybala aparecen en las tablas de goleadores de sus campeonatos. Menores de 22 años, son los candidatos a ocupar los lugares que hoy ocupan Rodrigo Palacio y Ezequiel Lavezzi en el plantel.

Del trío, sólo Vietto jugó en la Primera División del fútbol argentino. Dybala brilló en el Instituto de Darío Franco, que se quedó en la puerta del ascenso en el torneo 2011-2012 de la Primera B Nacional. Icardi jamás pisó una cancha argentina.

Esta temporada, entre los tres, acumulan un promedio de gol de 0,52 por partido.

El mediático. Mauro Icardi necesita poca presentación. Su nombre ocupa los zócalos de los programas de chimentos. Pero él puede ser noticia por lo que hace en la cancha. Rosarino, a los seis años se fue a vivir a España por una decisión familiar. La crisis golpeó al padre, carnicero, quien viajó con sus hijos a “hacer la Europa”.

Se instalaron en Islas Canarias. Icardi empezó a jugar al fútbol en la Unión Deportiva Vecindario, un club de la tercera división. Hizo casi 400 goles en inferiores. Los cazatalentos lo encontraron. Empezaron las disputas para llevárselo: Real Madrid, Arsenal, Liverpool y Sevilla lo tentaron. El Barcelona se lo llevó a La Masía.

En las canchas donde se destacó otro rosarino, Icardi hizo lo suyo. Pero no se sintió cómodo. El estilo de juego no lo favorecía. Con su padre, a sus 17 años, presionaron para poder irse. Sampdoria de Italia lo pagó 350.000 euros. Dos años después, cuando Icardi ya les había dado un ascenso, lo vendieron por 12 millones al Inter.

Hoy es el 9 del club de Milán. Aunque Italia lo quiso nacionalizar, él eligió jugar para Argentina. Indisciplinado en su vida personal, hizo que Javier Zanetti, emblema del Nerazurro, le pusiera los puntos en varias charlas que tuvieron: “Sólo tiene que pensar en el fútbol”, llegó a decir públicamente el ex capitán. Diez goles en la Serie A, otro en Europa League, con su exótica mezcla de potencia y técnica, despertaron el interés de Tata Martino, que lo tiene en la mira: “Prefiero que los jugadores sean futbolistas, que sea noticia como el otro día, que hizo tres goles”, declaró el año pasado el técnico de la Selección.

Del trinomio, Icardi es el único que estuvo en una lista de Alejandro Sabella: para blindarlo, participó en el partido ante Uruguay que cerró las eliminatorias al Mundial de Brasil.

Velocidad, habilidad. “Hace cosas impresionantes”, decían los periodistas cuando lo veían a Vietto entrenar en las canchas auxiliares del Cilindro de Avellaneda. Es que sí: velocidad, talento, gambeta y definición en un envase de 1,73 metro. Tímido, el cordobés había sido víctima de las malas decisiones de un técnico que tuvo en inferiores: en séptima, Estudiantes de La Plata lo dejó libre.

Racing lo fichó en 2010. Un año y medio después estaba en Primera División. Diego Simeone lo hizo debutar. Luis Zubeldía le dio protagonismo. Y confianza: hablaba maravillas de su jugador preferido. Con él, Lucho tuvo su mejor temporada: 13 goles en 32 partidos en la 2012-2013. Algunos, de categoría: solía definir con calidad. Encima, salía del área con facilidad para asociarse con sus compañeros.

Villarreal pagó 5,5 millones de euros por su pase. En España potenció su capacidad goleadora. Se adaptó al fútbol ibérico más rápido de lo esperado: acumula ocho gritos en el torneo, tres menos que Carlos Bacca, el primero en la tabla de goleadores terrenales. Uno, para ganarle al Atlético Madrid en el Vicente Calderón: bailó a Diego Godín y selló el 1-0. “Lo estamos siguiendo”, dijo Martino del ex Academia. En diciembre fue elegido como el jugador del mes del campeonato.

Mejor que Messi y que Cristiano. “Si se quieren llevar a Dybala tendrán que pagar 50 millones de euros. En dos años será mejor que Messi y Cristiano Ronaldo”. Así, categórico, lo cotizó Mauricio Zamparini, el presidente del Palermo. Dybala es puro talento. Y el mandamás lo encontró cuando brillaba en la segunda categoría del fútbol argentino. Lo compró por 3 millones de dólares. Ahora pide casi 17 veces más de lo que puso por su pase.

Apareció en Instituto. Lo captaron a los nueve años. A los 16, por su desfachatez, lo tiraron al primer equipo. Los hinchas no se sorprendieron cuando una tarde le hizo tres goles a Atlanta. El mundo del fútbol, sí. Rompió varios récords de la Gloria: es el único jugador en convertir dos tripletes en la misma temporada, el goleador más joven de la institución en torneos oficiales –superó a Mario Kempes– y ostenta la marca de anotar consecutivamente en seis partidos.

En Palermo lo llevaron de a poco. Le dieron vuelo en la Serie B y fue un jugador importante en el ascenso. Ahora es la joya del equipo: lleva tres goles menos que Tevez, máximo goleador del Calcio. “Está haciendo grandes méritos para ser convocado”, reconoció el técnico de la Selección.

Son jóvenes. Ya cumplen Pero prometen más. Argentina tiene goles para rato.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil

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