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18/03/2016

El increíble gesto de un golfista de siete años

Yago Horno Mateo, el golfista de siete años que tuvo un conmovedor gesto. //Marca

Yago Horno Mateo, el niño español que pidió a través de una carta que se le retirase un trofeo por haber firmado la ficha con un golpe de menos. Un ejemplo para el deporte.

Yago Horno Mateo, un golfista español de tan sólo 7 años, escribió una carta a la Real Federación Andaluza de Golf (RFGA) para pedir que le retirasen el trofeo que ganó en un torneo ya que habían registrado mal su cantidad de golpes.

El sábado se jugó el torneo que organiza la RFGA en un predio de Huelva, España, y el pequeño Yago se fue victorioso,  con una tarjeta de 50 golpes. Luego de firmar y llevarse la copa, cuando el golfista llegó a su casa, advirtió que había un error en la ficha que había firmado: eran 51 los golpes que usó, es decir, uno más de lo que figuraba.

¿Qué hizo entonces Yago? Escribió una carta a la federación explicando el error y pidiendo que le den el trofeo a sus compañeros.

“El sábado 12 de Marzo jugué el torneo de benjamines, el resultado en las listas es de 50 golpes. Revisando con mi padre mi recorrido, me di cuenta que es de 51 golpes. Mi padre me dijo que firmar una tarjeta por error con menos golpes es descalificación, por eso les mando los trofeos para que se los den a mis compañeros que se lo merecían. He aprendido que tengo que revisar mis resultados antes de firmar la tarjeta de juego” .

El padre de Yago, Kostka Horno, fue felicitado por muchos padres que valoraron la acción y admitieron que “les ha hecho reflexionar sobre la manera de vivir el deporte”.

“Después de un torneo, tengo la rutina de pasar los resultados a una tarjeta limpia. Cuando sumé los golpes de Yago vi que los números no cuadraban, me salían 51 y no 50 como se había reflejado en la tarjeta”, explicó.

Horno precisó que su hijo menor “se quedó en estado de shock. Estaba muy preocupado por la reacción de los demás. Había sido un error, pero no quería que nadie pensara que era un tramposo” y “su gran preocupación era que no se enterara su madre”.

El padre dejó que Yago “tomase la decisión: podía no decírselo a nadie o cumplir con las reglas y comunicar el error a la Federación”.

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