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18/09/2018

Andrés Esper, un verdadero trotamundos del vóley

Andrés Esper, preparador físico de la selección de China que participa en el Mundial de vóley que se disputa en Italia y Bulgaria.

El pergaminense es el preparador físico de la selección de China. Su currículum no conoce limitaciones de distancia, de idiomas, de culturas ni de género.

Siempre con la pelota de vóley como excusa, la vida le fue proponiendo a Andrés Esper distintos desafíos en diferentes partes del mundo para ejercer la profesión que tanto ama y para lo que estudió durante muchos años: la preparación física en la alta competencia. Esa vocación que hace dos años lo llevó a vivir la inolvidable experiencia de participar de un Juego Olímpico con la selección de Irán, hoy le permite estar en el Mundial con el representativo de China.

Tener tantas oportunidades en el exterior es algo que jamás soñé. Pude haber deseado alguna experiencia laboral, pero era impensado que se diesen todas las que tuve. Ahora, yo considero que siempre me preparé para esto, y cuando tuve una chance intenté demostrar que tenía el nivel suficiente”, le cuenta Esper a 442 desde Bulgaria, donde el combinado asiático que dirige el también argentino Raúl Lozano llegó con la ilusión de pasar la fase de grupos, algo que finalmente estuvo lejos de cumplirse.

Nacido en Pergamino hace 47 años, empezó a experimentar el desarraigo desde muy joven cuando se mudó a La Plata después de terminar la escuela secundaria para estudiar Educación Física. Allí se graduó y se formó y cuando tuvo su oportunidad en la División de Honor de Voleibol Femenino del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata no la desaprovechó y empezó una carrera que jamás había imaginado.

“No jugaba al vóley ni lo veía, te diría que ni me interesaba. A nivel de deportes de equipo, siempre me gustaron más los deportes donde se corre, como el básquet, el rugby o el handball. Yo practicaba y entrenaba deportes individuales de tiempo y marca. Cuando era chico jugaba al básquet, como la mayoría en Pergamino. Luego empecé a correr triatlón, y ya recibido en la Universidad entrené a ciclistas y a un equipo de rugby”, relata Andrés los antecedentes previos a su desembarco en el mundo del vóley en el año 2000.

El currículum de Andrés Esper no conoce limitaciones de distancia, de idiomas, de culturas ni de género y su largo peregrinaje continuó con los caballeros de La Unión de Formosa en la Liga Nacional, luego entrenó al mismo tiempo a la pareja alemana de mujeres de beach vóley y al equipo (también alemán) de voleibol femenino indoor Allianz MTV Stuttgart, hasta que tuvo su primera experiencia en Medio Oriente con la selección de Bahrein antes de empezar a trabajar con Lozano, primero en el Cerrad Czarni Radom, de la Plus Liga Polaca, después en la selección de Irán y hoy en China, donde darán vuelta la página para empezar a pensar en clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Me he adaptado en todos lados sin mayores problemas. Creo que es un punto fuerte en mí. Y pienso que haber estado trabajando en Medio Oriente, fue tenido en cuenta por China para contratarnos, ya que no todos se adaptan a vivir en Asia. Hay que ir con la ‘mente abierta’ y reconocer que no todos somos iguales, no comparar todo el tiempo, y tratar de incorporar aspectos de cada cultura”, explica Esper su fórmula para no caerse cuando termina la jornada laboral y extraña a su hijo de apenas cinco años.

Pese a que el vóley lo hizo conocer el mundo y admira, hasta con un poco de envidia la calidad de vida europea, Andrés parece tener bastante claro cuál es su lugar, al que quiere volver siempre: “Me gusta mucho ir a Pergamino, mi ciudad natal, pero estoy radicado en La Plata. Vivo en una granja, en el campo, y ese lugar no lo cambio por nada. Me gusta mucho la crianza de los animales y el cuidado de los árboles”. Pero todavía no es tiempo de quedarse quieto para un verdadero trotamundos llamado Andrés Esper. 

 

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