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29/01/2019

¡Que lo llevan adentro, como lo llevo yo!

En un fútbol cada vez más profesional, se impone el poder del dinero sobre el amor a los colores pero hay excepciones. //CEDOC

Los hinchas pretenden que los jugadores sientan la camiseta igual que ellos pero en un fútbol cada vez más profesional, se impone el poder del dinero.

Sin importar el color de la camiseta, los hinchas del fútbol argentino buscan ídolos en los jugadores y se enamoran con facilidad cuando encuentran la combinación exacta entre calidad, actitud, sentido de pertenencia y un discurso que endulce sus oídos. Pero a esta altura del partido donde el negocio se impone a la pasión, ese amor no siempre es correspondido y muchos se sienten traicionados.

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El dinero y los nuevos desafíos deportivos son las razones más comunes de un portazo inesperado y en este último mercado de pases hubo varios ejemplos que provocaron la angustia de los hinchas, aunque con distintas reacciones. Matías Suárez no resistió su propio archivo y pese a que había declarado que no iba a abandonar a Belgrano por su comprometida posición en la tabla de los promedios, la oferta de River lo sedujo de tal forma que no le importó ganarse la bronca de los mismos que antes lo adoraban. En este caso, lo económico queda en un segundo plano y a sus 30 años, al cordobés con una extensa trayectoria en Bélgica le movió la estantería una inesperada oportunidad de jugar en uno de los clubes más grandes del país y en un momento histórico.

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Darío Cvitanich se fue de Banfield a Racing y Luis Pulguita Rodríguez dejó Atlético Tucumán para pasar a Colón, sin embargo la bronca de los hinchas se depositó en los dirigentes y pese al dolor por ambas partidas, el cariño con los jugadores no parece resentirse. Los dos con 34 años eran cada uno emblema en su equipo y cualquiera hubiera apostado que iban a terminar su carrera ahí.

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En el medio de esta tendencia, aparecen casos como el de Maxi Rodríguez y su segundo regreso a Newell’s. En su momento, volvió para ser campeón cuando estaba en Liverpool y todavía le quedaba cuerda para seguir en Europa y tras un desgaste importante con los dirigentes y un paso por Peñarol, a los 38 años otra vez está en el Parque de la Independencia para cerrar el círculo de una carrera magnífica donde siempre soñó.

“No corro detrás de la plata, es verdad que tuve la oportunidad de tener otros contratos mejores, pero soy joven y el día que me retire ojalá sea en Lanús. Si es por mí, me quedo acá todo lo que el club me necesite”, declaró ya más de una vez Lautaro Acosta y seguramente a más de un hincha del Granate le pone la piel de gallina. Es probable que los de Vélez sintieran algo parecido cuando volvió Mauro Zárate y decía que no jugaría en otro equipo de Argentina antes de firmar en Boca.

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Racing tuvo más suerte con sus ídolos. Disfrutó de la vuelta exitosa  de Diego Milito con un título incluido y ahora goza con los goles de Lisandro López. Carlos Tevez tenía todo para entrar en la galería de los más grandes en Boca pero su ida a China y su regreso sin brillo lo hicieron retroceder varios casilleros en la consideración de los hinchas.

Después de todo, pasan los años pasan los jugadores, y el hincha siempre está.

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