Salto de esquí Foto: Getty Images
Polémico

El escándalo del "Penegate": ¿puede el tamaño de la entrepierna alterar un salto de esquí?

La Agencia Mundial Antidopaje investiga si atletas de salto en esquí se inyectan ácido hialurónico en el pene para ganar superficie de vuelo. Expertos advierten sobre riesgos extremos, desde gangrena hasta amputaciones.

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lunes 09 de febrero de 2026 | 06:25

Lo que comenzó como un rumor en los pasillos de los centros de alto rendimiento ha estallado como uno de los escándalos más bizarros y peligrosos en la historia del deporte profesional. Bautizado por la prensa internacional como el “penegate”, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha puesto la lupa sobre una práctica que desafía los límites de la ética y la anatomía: el uso de rellenos estéticos en los genitales para alterar la aerodinámica durante los saltos olímpicos.

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El origen del escándalo: La búsqueda del "centímetro extra"

Las acusaciones, publicadas inicialmente por el diario alemán Bild, sostienen que atletas profesionales estarían inyectándose ácido hialurónico directamente en el pene. El objetivo no sería estético ni sexual, sino estrictamente técnico. Al aumentar el volumen de la entrepierna, los deportistas obligan a la confección de trajes más grandes.

Sandro Pertile, director de carrera masculino de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), explicó la lógica física detrás de esta trampa: "Cada centímetro extra en un traje cuenta. Si tu traje tiene una superficie un 5% mayor, volarás más lejos". En un deporte donde las medallas se definen por milímetros, la superficie de sustentación que genera el traje es la clave para mantenerse más tiempo en el aire.

Riesgos médicos: del quirófano a la amputación

A pesar de que el ácido hialurónico es una sustancia natural presente en el cuerpo humano, su aplicación en el tejido eréctil conlleva peligros devastadores. La Dra. Shirin Lakhani, especialista en medicina estética avanzada de Elite Aesthetics, ha lanzado una advertencia urgente sobre los efectos secundarios desfigurantes de esta práctica.

Según la experta, las inyecciones en el tejido blando del tallo pueden derivar en infecciones severas, migración de partículas a zonas no deseadas y, en los casos más graves, gangrena de Fournier. "La falta de regulación en estos tratamientos y la presión por ganar están llevando a los atletas al límite, arriesgándose no solo a la desfiguración, sino incluso a la amputación del miembro", señaló Lakhani. Para mantener el volumen necesario para la competencia, un atleta debería repetir el procedimiento cada seis a doce meses.

Ácido hialurónico

Una ventaja injusta bajo investigación

El ácido hialurónico tiene la capacidad de retener hasta 1.000 veces su peso en agua, lo que crea una estructura y volumen inmediatos. Aunque en el Reino Unido estos procedimientos pueden costar alrededor de £3.000 y se utilizan legalmente para mejorar la disfunción eréctil o el grosor genital, su uso en el deporte de élite entra en una zona gris regulatoria que la AMA busca esclarecer.

Mientras la Federación Internacional de Esquí intenta determinar cuántos saltadores han recurrido a esta técnica, el "penegate" abre un nuevo capítulo en la sociología del deporte: hasta dónde es capaz de llegar el ser humano con tal de torcer las leyes de la física y alcanzar el podio, incluso a costa de su propia integridad física.

BP