Boca Juniors inició en el último tramo una profunda reestructuración de su plantel profesional que tendrá un impacto directo en sus finanzas. La salida de varios futbolistas con contratos elevados le permitirá al club reducir de manera significativa su masa salarial, con un ahorro estimado en alrededor de siete millones de dólares anuales, en un contexto de revisión del gasto y búsqueda de mayor equilibrio entre inversión y rendimiento deportivo.
Durante los últimos años, el Xeneize había sostenido una política de contratos largos y sueldos altos, incluso para jugadores que habían perdido protagonismo o ya no formaban parte de la rotación principal. Esa estrategia derivó en una estructura salarial pesada, que la actual conducción, encabezada por Juan Román Riquelme, decidió revisar a fondo mediante una depuración que combinó criterios deportivos y económicos.
La depuración que alivió las finanzas de Boca
Si bien Boca mantiene una situación financiera ordenada, respaldada por ingresos estables provenientes de su masa societaria, los derechos de televisión, los acuerdos de sponsoreo y la venta de futbolistas, la dirigencia entendió que el gasto en salarios se había desalineado de los resultados obtenidos. El objetivo fue liberar margen presupuestario y redistribuir recursos para reforzar el plantel de manera más eficiente.
Uno de los primeros movimientos en ese sentido fue la rescisión anticipada del contrato de Marcos Rojo, quien aún tenía seis meses de vínculo vigente. Tras una charla con Miguel Ángel Russo durante el Mundial de Clubes, el defensor acordó su salida y luego firmó con Racing. Un camino similar siguió Sergio Romero, que pese a haber quedado relegado y casi no sumar minutos, continuaba percibiendo uno de los sueldos más altos del plantel hasta que acordó su desvinculación y pasó a Argentinos Juniors.
A estas salidas se sumaron las de Frank Fabra, Cristian Lema e Ignacio Miramón. El lateral colombiano, tras una década en el club, era uno de los mejores pagos y su partida representó un recorte importante. Miramón regresó a su club de origen al no renovarse su préstamo, mientras que Lema quedó libre tras un prolongado período sin actividad oficial. El último contrato pesado que dejó la estructura salarial fue el de Luis Advíncula, quien rescindió para regresar a su país, lo que alivió las cuentas en más de un millón de dólares anuales.
Luis Advíncula rescindió su contrato con Boca y analiza regresar al fútbol peruano
En paralelo, Boca avanzó con la renovación de Ander Herrera bajo condiciones económicas sensiblemente inferiores a las del año anterior.
La combinación de todas estas decisiones permitió consolidar un ahorro cercano a los siete millones de dólares por temporada, un margen que la dirigencia planea reinvertir en nuevas incorporaciones y en el fortalecimiento de áreas clave del proyecto deportivo, con el objetivo de sostener la competitividad sin comprometer la salud financiera del club.
BP
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