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FúTBOL | 21-04-2021 23:28

Herrera y Velasco, las claves de esta versión mejorada de Independiente

Ante un flojo Guabirá, el Rojo se lució en su debut en la Copa Sudamericana. Mostró una versión mejorada con respecto a la que no hace pie en el torneo local. Herrera y Velasco, determinantes.

Algo cambió en Independiente. ¿Será que Falcioni se recuperó del coronavirus? No, el Emperador no viajó a Bolivia. ¿La motivación que provoca disputar un torneo internacional? Puede influir, es cierto. Pero hubo algo más. Entre el equipo deslucido que aburre en el torneo local y el que este miércoles ganó 3-1 a Guabirá por la Copa Sudamericana hay diferencias notables, y esas diferencias tienen nombres propios: Jonathan Herrera y Alan Velasco.

Herrera convirtió los tres goles y no hay demasiado que explicar. El caso de Velasco es más complejo. En la Copa de la Liga Profesional no es titular y hay partidos que ni siquiera ingresa en el segundo tiempo. Pero ante Guabirá fue el jugador que desequilibró, que marcó el rumbo, que le dio la cuota de ambición que habitualmente no muestra.

Esta vez Independiente también tuvo la fortuna de su parte. Con el primer tiro al arco festejó el primer gol. Iban seis minutos y hasta ese momento todo funcionaba como lo hace el Independiente de Falcioni: metido atrás, sin iniciativa propia, a la espera de una oportunidad. Y llegó cuando Roa ganó una pelota dividida en la mitad de la cancha y Bustos se la puso al vacío a Herrera, que sacó un derechazo que le rompió el arco al portero de Guabirá.

El equipo boliviano jamás reaccionó. Al contrario, ofreció más facilidades en el fondo, que Independiente aprovechó. Media hora después del primer gol llegó el segundo. Herrera empujó la pelota, pero en realidad el gol fue de Alan Velasco. No va figurar en las estadísticas, pero la joyita del Rojo hizo todos los méritos para firmar el gol. Peleó una pelota, se filtró entre dos defensores, amagó y estalló un zurdazo en el palo, el rebote le cayó a Herrera y la empujó, para quedar como coautor del 2-0.

Nada hacía suponer que el equipo boliviano pudiera revertir algo. Y así ocurrió. Gracias a un buen trabajo de Domingo Blanco en la mitad de la cancha y de Fabricio Bustos atrás, el Rojo controló el partido y no sufrió sobresaltos.

El tercero, también de Herrera, cerró un partido que genera cierto entusiasmo en el mundo Independiente en este debut en la Sudamericana.

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