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FúTBOL | 17-04-2020 14:46

San Lorenzo, el primer argentino copero en América

Se cumplen 60 años del debut del Ciclón en la Libertadores. Cómo fue aquella histórica participación.

Los hinchas de San Lorenzo estaban padeciendo la caída ante Ferro en Caballito cuando apenas faltaban diez minutos para el final del partido. Era el 1° de noviembre de 1959 y el cuadro verdolaga demostraba que su espectacular reacción de la segunda rueda no había sido una simple rachita. El 3-0 era contundente y no tenía manera de modificarse. Sin embargo, las radios portátiles trajeron la noticia del tercer gol de River en Avellaneda, que pasó a ganarle 3-2 a Racing y estalló una ovación. Es que cuando Sarnari venció al arquero Negri de la Academia, posibilitó que San Lorenzo pese a la derrota, se consagrara campeón.

La diferencia sobre Racing e Independiente permitió que el domingo 8, el Ciclón diera la anhelada vuelta olímpica en su viejo y querido Gasómetro minutos antes de aplastar a Huracán, con un 6-3 rutilante, gracias a un triplete del Nene Sanfilippo y otro de Norberto Boggio. Tras 13 años sin ganar el torneo, el momento había llegado pero con un regalo extra: el 5 de marzo de aquel 1959, el congreso de la Confederación Sudamericana de Fútbol (hoy Conmebol) definió la creación de la Copa Libertadores de América.

El nuevo campeonato reconocía un antecedente en 1948, cuando se jugó la Copa de Campeones en Santiago de Chile, durante los meses de febrero y marzo. La competencia la ganó Vasco da Gama entre siete equipos, un punto por encima de River Plate y dos sobre Nacional de Montevideo. Los otros participantes fueron Deportivo Municipal de Lima (Perú), Litoral (Bolivia), Colo Colo (el organizador) y Emelec de Guayaquil.

El 15 de febrero de 1960 se aprobó la flamante Copa Libertadores de América y el 19 de abril arrancó con el partido que Peñarol le ganó por 7-1 a Jorge Wilstermann de Cochabamba, con cuatro goles del ecuatoriano Alberto Spencer, máximo goleador del torneo hasta la actualidad. Un día más tarde, San Lorenzo debutó recibiendo al Sporte Bahía brasileño en la cancha de Huracán. El campeón metropolitano no tuvo problemas en ganarle al cuadro visitante con goles de Oscar Coco Rossi, Miguel Ángel Ruiz y del inefable José Francisco Sanfilippo. Lo novedoso es que se permitía un cambio por equipo y quien ingresó en San Lorenzo fue un juvenil llamado Carlos Bilardo, que por ese entonces era puntero derecho, sustituyendo a Héctor Facundo.

San Lorenzo hizo un largo viaje hasta Bahía, donde perdió 3-2 sobre la hora con un penal, pero se clasificó gracias a los dos goles del Nene Sanfilippo. El rival de las semifinales resultó ser Peñarol, que no tuvo problemas en eliminar a los bolivianos. El 18 de mayo empataron 1-1 en el Centenario (goles de Linazza y Boggio) y repitieron la igualdad, pero sin goles, en Parque Patricios.

Debían jugar un desempate en cancha neutral, pero los clubes coincidieron en rechazar las propuestas para hacerlo en Santiago de Chile y en Asunción. La dirigencia uruguaya fue astuta y le ofreció a sus pares azulgranas la recaudación completa del partido si accedían a jugarlo en el mismo estadio Centenario. San Lorenzo aceptó y terminó perdiendo 2-1. El goleador Spencer hizo los dos tantos orientales y Sanfilippo –cuándo no- se encargó de empatar parcialmente el juego. El error político de los directivos del Ciclón les costó quedarse afuera de la final, que Peñarol le ganó con lo justo a Olimpia de Paraguay, gracias al 1-0 de local y el 1-1 en Asunción.

San Lorenzo desperdició su chance y Peñarol ganaría su segunda copa al año siguiente, en tanto que el Ciclón debería esperar 54 años para llegar a una final y ganarla por primera vez. La Copa se fue ampliando con el paso de los años y hasta hoy suman 214 los equipos que han jugado el trofeo más importante del subcontinente, con el agregado artificial de México, que aportó sus equipos entre 1998 y 2016. Quienes han presentado más participantes son Brasil (28 clubes), Venezuela (25) y Argentina (23), la misma cantidad que Perú (23). El que menos es Paraguay, con 11 representantes. Los que han jugado más veces son los clubes tradicionales uruguayos, Peñarol y Nacional con 47 presencias, seguidos de la dupla paraguaya formada por Olimpia y Cerro Porteño con 41, River Plate con 36, Sporting Cristal (Perú) con 35, Bolívar de La Paz 34, Colo Colo 33, Universitario de Lima 31 y Boca Juniors 29, entre los que más la jugaron.

Sin embargo, el Rey de Copas es Independiente de Avellaneda, que disputó 20 veces el torneo y ganó la Copa en siete ocasiones. El rojo lleva 36 años sin quedarse con la Copa, pero aún se mantiene arriba de todo, con un detalle que lo prestigia todavía más: disputó siete finales y las ganó todas, con el agregado de que ninguna fue por tiros desde el punto penal.

En la suma, los clubes argentinos sacan clara ventaja con 25 Libertadores ganadas y 12 segundos puestos. Independiente (7), Boca (6), Estudiantes de La Plata y River (4), Racing (1), Argentinos Juniors (1), Vélez (1) y San Lorenzo (1) completan el panorama, que agrega a Newell’s con dos subcampeonatos y a Lanús con uno. Boca perdió cinco finales y River tres, quedando el otro lugar para Estudiantes en 1971.

Los cuadros brasileños se quedaron con 19 títulos pero con varios equipos más: Sao Paulo, Santos y Gremio ganaron tres veces la Copa Libertadores, Cruzeiro, Internacional y Flamengo se dieron el gusto de imponerse dos veces cada uno, dejando una sola Copa para Palmeiras, Vasco da Gama, Corinthians y Atlético Mineiro.

Si entre argentinos y brasileños se quedaron con 44 Copas, queda espacio histórico para ocho títulos uruguayos (5 de Peñarol y 3 de Nacional) pero la salvedad es que los orientales no se imponen desde 1988, cuando el tricolor derrotó a Newell’s. Olimpia de Asunción es el copero por excelencia del Paraguay, ya que ganó tres Libertadores y perdió cuatro finales más. Su archirrival, Cerro Porteño, ni siquiera se arrimó al desenlace mayor. La Liga Deportiva Universitaria de Quito, Once Caldas de Manizales (Colombia) y Colo Colo ganaron una Copa cada uno, quedando dos títulos en poder del colombiano Atlético Nacional de Medellín. Otro cuadro de este país, América de Cali, disputó cuatro finales y las perdió todas, la última en 1996. Hoy participa nuevamente.

El torneo fue modificándose a medida que iba ganando en importancia y los clubes veían que tenían chance de ganarles a los europeos cuando jugaban la Copa Intercontinental. Desde 1966 comenzaron a participar los subcampeones de cada país sudamericano, en 2000 pasaron a ser 32 los intervinientes y desde 2017 suman 47 clubes.

Tratando de interpretar la historia de la Copa, su creación fue un enorme paso adelante para los clubes sudamericanos, que comenzaron a competir anualmente entre ellos y pasaron a tener la chance de enfrentarse con los mejores cuadros europeos. En la década del 60, la ventaja para los sudamericanos fue de 6-4 contra los clubes de Europa, en los 70 fue 5-3 también para nuestro continente, en los 80 fue nuevamente 6-4 y en los 90 fue el primer “triunfo” del viejo continente, por 6-4, lo que reflejaba la venta masiva de futbolistas argentinos, brasileños y uruguayos a los equipos poderosos del norte.

Ya en el nuevo siglo, la diferencia a favor de Europa se hizo indescontable: cuatro veces desde 2001 han ganado los equipos sudamericanos la gran Copa, sea la Intercontinental o el Mundial de Clubes que se inició en 2006. Boca en 2003, Sao Paulo en 2005, Internacional de Porto Alegre en 2006 y Corinthians en 2012 fueron los únicos que se quedaron con el título mayor. En la final, perdieron Olimpia, Once Caldas, Boca, Liga de Quito, Estudiantes de La Plata, Santos de Brasil, San Lorenzo, River, Gremio y Flamengo. La prepotencia del dinero europeo aportó muchos dólares y euros al fútbol de nuestra región, pero nos privó de los mejores jugadores. Y no parece, por ahora, que la cuestión vaya a cambiar aunque el coronavirus pueda conseguirlo. O no.

Alejandro Fabbri

Alejandro Fabbri

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