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22/02/2016

El café veloz, el doping y la historia detrás de la noticia

En Argentina se suspendieron los controles antidoping. / Cedoc

La Asociación Mundial Antidopaje sancionó a la Argentina por no tener laboratorios habilitados. La disyuntiva para regularizar la situación.

Grondona nos dijo que en el partido no habría control antidoping. Entonces, nos daban un café veloz y por ahí la clavabas en un ángulo. Al café le ponían algo y corrías más”, dijo Maradona evocando el partido del repechaje frente a Australia, en 1993, clasificatorio para la Copa del Mundo de EEUU.

Diego nunca contó que tenía ese “café veloz” que tomó en Australia y que lo mantuvo despierto hasta las 8 de la mañana, caminando junto a Claudia, por las calles de Sydney. Muy probablemente, tampoco lo haya sabido. El que sí lo sabía, era el “cafetero”. Al fin de cuentas, quien posee el conocimiento es quien se beneficia de la situación, incluso sin que el propio protagonista tome pleno conocimiento (en este caso un futbolista, pero podría aplicarse a cualquier otro deporte).

La Asociación del Fútbol Argentino informa que a raíz de la suspensión que pesa sobre todo el deporte nacional por parte de la Asociación Mundial Antidopaje (AMA), en cuanto a la realización de los controles antidoping a los deportistas de todas las disciplinas, la Secretaría de Deporte nos ha impuesto la prohibición de realizar cualquier tipo de controles”. El comunicado dejó azorado al mundo del fútbol: la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) suspendía de manera temporaria el control antidoping en todos los partidos bajo su organización. No es para menos, la historia demostró que una competencia sin controles es, casi indefectiblemente, una competencia oscura pero en el trasfondo de la medida, hay una historia que vale la pena contar.

La AMA (o WADA en inglés) es un ente independiente, financiado en gran parte por el Comité Olímpico Internacional y encargado de desarrollar, coordinar y supervisar la aplicación de controles para detectar el uso de sustancias prohibidas en el deporte de alto rendimiento. La Argentina fue recientemente sancionada por incumplir a los lineamientos adheridos desde su creación en 1999 y la posterior sanción de primer “código de estándares sobre procedimientos y/o sustancias prohibidas” en 2004. ¿Por qué incumple la Argentina? Porque realiza los controles antidopaje en el país sin contar con un laboratorio homologado por la AMA: no lo tiene en estos momentos y tampoco lo tuvo en el pasado.

Que un laboratorio no esté homologado, no quiere decir que necesariamente no esté en condiciones de realizar los controles: simplemente que no cumple con los estándares y requisitos impuestos por la Asociación. Aun así, técnica y profesionalmente, el laboratorio del CeNARD tiene profesionales reconocidos y las federaciones nacionales aceptaron regirse por sus resultados a sabiendas de la carencia habilitante. Cuales podrían haber sido las consecuencias: en el ámbito interno (que un atleta impugne un análisis positivo que fuese real), en el externo (que una federación internacional no acepte como válido el resultado de una competencia).

El laboratorio argentino se movía y subsistía en este escenario de precariedad, hasta que una disputa mundial de intereses entre las dos grandes potencias del deporte, terminó condicionándolo definitivamente. Durante el 2015, hubo charlas y negociaciones entre la AMA y la Secretaría de Deportes para intentar encontrar un camino que regularizase la situación. Como no hubo avances, en noviembre y a través de un comunicado que incluyó a varios países del mundo (entre ellos justamente Rusia), la AMA sancionó a la Argentina por utilizar un laboratorio que “no está acreditado de manera oficial”.

Con la sanción, condicionó a futuro los registros de todos los deportistas argentinos que consigan marcas clasificatorias para los Juegos Olímpicos, en competencias nacionales y que no sean controladas por algún laboratorio internacional habilitado. A su vez, también advirtió que el estado argentino no estaba trabajando en la conformación de la Organización Nacional Antidopaje (ONA): un organismo ya creado por ley (N°26.912) pero que sigue aguardando la debida implementación.

Llegado a este punto, Argentina está ante una disyuntiva que requiere una solución inmediata y una toma de decisión a mediano-largo plazo. Para regularizar ahora la situación de los controles, deberá articular un mecanismo de envío de muestras a laboratorios regionales habilitados: Bogotá, Rio de Janeiro, La Habana, son algunas de las posibilidades. Cada uno costará la módica suma de 400 dólares.

A futuro deberá, por un lado, conformar y darle funcionalidad a la ONA y, por otro, definir si afrontará la millonaria inversión necesaria para contar con un laboratorio habilitado por AMA o, en su defecto, mantendrá este régimen de exportación de material “ad eternum”; a sabiendas de que, en 2018, Buenos Aires será sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Dado el blanqueo público de una situación anómala y de larga data, el fútbol, como caja de resonancia, quedó en el centro de la notoriedad pese a ser, proporcionalmente, uno de los deportes menos afectados por esta problemática a nivel mundial. Igual, hay que reconocer que en este punto nadie está libre de culpa y de control. Incluso dicen que de fondo se escuchan risas y murmullos, en las puertas de los vestuarios, cuando al son del “Caaaaaafé, cafééééééé” el encargado viene marchando. Como no podía ser de otra manera, a paso veloz.

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