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03/06/2017

Se fue uno de los grandes, Roberto De Vicenzo

Roberto De Vicenzo falleci贸 a los 94 a帽os. / Cedoc

Por Julio Petrarca (*) | El recuerdo de una de las leyendas del golf, una persona simple, transparente y pura. Una entrevista realizada en 1983.

Esta nota no es para los deport贸logos. Menos, a煤n, para los que le dan y dan a la pelotita caminando diez, doce, quince kil贸metros con la bolsa de palos al hombro 鈥攑ropio o del caddie鈥 respirando el aire puro del link. Tampoco para los seguidores de gente famosa, que de esos hay muchos. Esta nota es para presentar a Roberto De Vicenzo hombre y observador de la realidad. Hombre simple, transparente, un puro. Observador de la realidad con palabras cargadas de sencillez y carentes de definiciones alambicadas.

Ni para deport贸logos ni para golfistas ni para seguidores de la fama porque s铆. Es para los que quieren aprender algunas cosas, mirar otras con un ojo diferente y saber que s铆, que es posible, que existe gente como este se帽or que acaba de cumplir 60 a帽os impecables y derechos.

Pasen a ver. Y no es un esp茅cimen 煤nico. Hay muchos como 茅l.

鈥擡l deporte me ha llevado tanto tiempo, tantas horas, que se me hace dif铆cil salirme de 茅l. Pero al mismo tiempo la vida actual lleva una velocidad tan enorme que va exigiendo cosas que uno, aunque no quiera, tiene que meterse en ellas. Todos estamos metidos 鈥攅stamos obligados a estar metidos鈥 en este baile. Un baile que se baila no solamente en la Argentina sino en todo el mundo. M谩s all谩 del deporte, preocupan muchas cosas.

鈥擸o quisiera meterme en su caso. Naci贸 en un hogar pobre, se cri贸 casi solo, y sin embargo tiene hoy una fama que pocos con 鈥攍lam茅mosle as铆, aunque no guste鈥 buena cuna, no tuvieron. 驴C贸mo lo explica?

鈥擭ac铆 en un hogar humilde, pero nac铆 sano, fuerte, con una mente 鈥攃reo yo鈥 clara, con una inteligencia normal. Eso me permiti贸 equilibrar las cosas y ver un poquito cu谩l era el futuro que pod铆a lograr. Mi f铆sico me permiti贸 explotar todo eso, y nada m谩s. No son muchos los que tuvieron mi suerte.

鈥斅縎uerte y esfuerzo?

鈥擫a mente tiene mucho que ver. Si insisto en algo, es m谩s posible que logre el objetivo que aquel que intenta pero no lo persigue con tanta intensidad. Yo aparentemente soy fr铆o y negativo 鈥攕iempre navego con bandera blanca鈥, pero mi interior es muy distinto a eso. Yo lucho por conseguir lo que quiero, y casi siempre lo logro. Pero hay veces que no…

鈥斅縌u茅 no logr贸, por ejemplo?

鈥擭o s茅, ahora no s茅.

鈥擲e me ocurre que en el balance de los 60 a帽os de un hombre exitoso debe haber alguna frustraci贸n mayor no confesada…

鈥擨nsisto: no s茅 bien cu谩l es la mayor. Tal vez me hubiera gustado nacer de una familia m谩s pudiente y haber tenido una educaci贸n mejor. Yo fui al colegio hasta sexto grado, y eso me molesta internamente cuando tengo que estar con gente culta. Siento que no estoy a la altura de ellos, que no puedo responder en consecuencia, y debo quedarme muchas veces en el silencio que me hace sentir mal.

鈥擴n fil贸sofo tambi茅n suele callar…

鈥擝ueno, pero un fil贸sofo se queda callado porque su conveniencia le indica que debe hacerlo. Pero un fil贸sofo no se queda callado como yo, por falta de palabras, cuando lo que dice el que est谩 enfrente no lo convence.

鈥斅縐sted reemplaza el silencio con la humorada, algunas veces?

鈥擲铆, eso es f谩cil hacerlo. Pero la humorada no decide la cuesti贸n en disputa.

Roberto De Vicenzo naci贸 en Villa Ballester el 15 de abril de 1923. A los 17 a帽os se instal贸 en Ranelagh, por entonces un caser铆o con calles de tierra, un modesto club de golf, la estaci贸n ferroviaria, el almac茅n de don Pedro, que ya no est谩, y una se帽orita Ramada Delia Esther Castex, que lo hizo su marido. Dos hijos, hoy comerciantes; dos nietos, hoy revoltosos; m谩s de 250 grandes torneos ganados y una apreciable fortuna son la resultante de una vida casi entera. En la que la palabra 茅xito tiene mucho peso.)

鈥擟uando uno logra un 茅xito como el que logr茅 yo, se envuelve en un manto moment谩neo. Pero llega el tiempo de volver a la realidad. Y mi realidad no es esa del oropel, sino esta otra: la de mi mujer, la de los hijos, la de la casa, la de los amigos. Mi realidad es la que vive la gente con la que comparto la verdad. El resto es moment谩neo, algo que sucede y desaparece. Por ejemplo: acabo de volver de una gira indudablemente exitosa. Eso es lo que tiene que ver con la fama. Pero ayer me fui a jugar golf con mis amigos s贸lo para divertirnos, y lo goc茅 de verdad. Esto es la realidad: la amistad, el compa帽erismo, los momentos que uno verdaderamente siente.

鈥斅縎us amigos son de los viejos tiempos?

鈥擜lgunos s铆, otros de momento. Pero con todos comparto lo mejor de mi vida, trato de estar con ellos, saber de ellos, preocuparme por sus cosas y por su salud. Todo muy simple.

鈥擜 los 60 a帽os los amigos empiezan a irse, 驴no?

鈥擜lgunos se van, s铆. Despu茅s de los 50 empiezan los problemas, y por ellos los amigos tratan de apartarse un poco para no contagiarlos. En realidad, los amigos no se pierden.

鈥擧ay desprendimientos dolorosos…

鈥擲iempre es doloroso, claro.

鈥擬谩s a煤n cuando los amigos no se van porque quieren sino porque se mueren…

鈥擜 los 50, y de ah铆 para adelante, uno empieza a mirar los avisos f煤nebres. 驴Qu茅 muchacho joven los mira? Nada m谩s que nosotros, los que vamos entrando en la vejez y buscamos all铆 para saber qui茅n ya no est谩. Es triste…

鈥擡l concepto de la muerte, 驴entra en su esquema cotidiano de vida?

鈥擲i, pienso a menudo en la muerte. Pero con la conciencia de que a todos nos va a tocar, nada m谩s. Me gustar铆a morirme en un viaje o en una cancha de golf, en un lugar donde no est茅n esperan颅do que me muera. Que digan: 鈥溌u茅 l谩stima! 隆Qu茅 buen tipo era 茅se, y se fue as铆, de golpe!鈥.

鈥擭o le gusta tener la necrol贸gica preparada, 驴no?

鈥斅o, claro! Me da miedo morir en manos de alguien. Prefiero que sea algo inesperado.

* Entrevista publicada el 12 de mayo de 1983 en la revista La Semana.

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