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09/09/2018

Del Potro y una historia de superación que conmueve

Juan Martín Del Potro va por su segundo título de Grand Slam en la final frente a Novak Djokovic. //AFP

Tras sus operaciones de muñeca, el tandilense soñaba con volver a disfrutar del tenis. Lo consiguió y hasta logró objetivos que no había alcanzado antes.

El lunes 8 de febrero de 2016 apareció un nuevo ranking de la ATP, que ratificaba una semana más a Novak Djokovic como número uno del mundo. En el mismo listado, Juan Martín del Potro figuraba 1.045, su piso histórico luego de las tres operaciones de muñeca a las que fue sometido a partir de marzo de 2014.

Hoy, en el estadio Arthur Ashe, su cancha favorita en el circuito, el argentino buscará, 944 días después y 1042 posiciones más arriba de aquel ranking, ponerle el broche de oro a una historia de sacrificio y superación que todavía impacta en el mundo del tenis.

No esperaba volver a tener este tipo de emociones jugando al tenis otra vez. Alcanzar de nuevo una final de Grand Slam, en mi torneo preferido, ganar títulos, tener mi mejor ranking en este momento, todo es casi perfecto“, confesó Del Potro después de ganarle el viernes al español Rafael Nadal y asegurarse así el boleto para la definición ante Djokovic, que sería la frutilla del postre para llegar a esa perfección que está rozando.

Pero para ello, el campeón de 2009 pasó años de incertidumbre, cuando el dolor en la muñeca izquierda no le permitía jugar en plenitud y cuando un prematuro retiro rondaba por su cabeza. “El peor momento fue en 2015 cuando estaba cerca de dejar este deporte porque no podía encontrar una manera de solucionar mis problemas de muñeca. He estado sufriendo mucho. Me deprimí durante algunos meses también”, admitió el jugador de 29 años.

“No tenía la oportunidad de sentirme mejor conmigo mismo, de hacer esto de nuevo. Ese fue un mal momento para mí, pero creo que eso está completamente en el pasado, y ahora estoy teniendo un buen presente, esperando el futuro”, comentó el argentino sobre su presente.

Y aunque su objetivo en aquel momento se limitaba a regresar en buen nivel a una pista de tenis, en su vuelta Del Potro cosechó logros que incluso no había conseguido antes, cuando estaba en plenitud y no había sido operado.

El primer hito en su regreso fue en los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando logró la medalla de plata tras anotarse triunfos sobre Djokovic y Nadal. “Creo que todo comenzó en Río, en los Juegos Olímpicos”, lo elogió el propio Djokovic. “Ahí siento que recibió un gran impulso de confianza. Obviamente que desde entonces jugó muy consistente en los grandes torneos y eso es lo que lo convirtió en el número tres del mundo. Está jugando realmente un tenis poderoso”, añadió el ex número uno del mundo.

Después llegó el turno de liderar al equipo argentino a la conquista de la Copa Davis, con triunfos épicos y en cinco sets ante Andy Murray en Escocia y ante Marin Cilic en Croacia.

Este año, después de ganar por primera vez desde 2013 un ATP 500 en Acapulco, celebró su primer Masters 1000, con una victoria en la final de Indian Wells ante Roger Federer. El mes pasado saltó al tercer puesto del ranking, su mejor posición histórica, después de haber sido cuatro del mundo dos veces, justo antes de las lesiones en sus muñecas. Y ante Djokovic, podría repetir su mayor logro si lo supera en la final en Nueva York.

“No puedo creer que tenga la oportunidad de jugar otra final de Grand Slam aquí, que es mi torneo favorito. Entonces sería especial para mí volver a ganarlo. Sería un gran desafío, porque he estado luchando con muchos, muchos problemas para llegar en este momento”, reconoció el argentino.

Para cerrar el círculo, Del Potro está viviendo un torneo muy particular, junto a 14 amigos de la infancia, en los que se refugió cuando estaba fuera del circuito y no sabía si iba a poder volver a competir.

Que lo disfruten porque ya se termina y tienen que volver a laburar (trabajar)”, dijo con una sonrisa tras ganarle a Nadal. “Es un torneo muy especial para mí y para ellos, que justo están acá cuando volví a una final después de tantos años. Y más allá de cómo termine esta semana, vamos a irnos todos con un gran recuerdo para toda la vida”, expresó el número tres del mundo.

Desde un palco que les gestionó, sus ex compañeros de colegio, que vinieron por primera vez a Nueva York para acompañarlo, lo alientan de manera incondicional en todos los partidos y disfrutan más que nadie por aquellos meses de sufrimiento junto a su amigo.

Un video que les mandó por Whatsapp en abril de 2016 después de completar su primera gira tras la tercera operación sintentiza ese sentimiento que los une. “El orgullo y el amor propio es mucho más fuerte, y yo estoy acá gracias a ustedes que son mis amigos, y siempre me bancaron cuando estuve muy mal”, les decía Del Potro a sus compañeros.

“Entonces ahora todo el esfuerzo es para que puedan disfrutar verme jugar y para que durante muchos años más estemos todos juntos peleando para que yo pueda ser feliz adentro de una cancha”, añadía aquel mensaje.

Con su muñeca dándole un respiro, con su tenis a pleno y con sus amigos alentando en las gradas en su torneo preferido, Del Potro parece más feliz que nunca adentro de la cancha.

Fuente: DPA

Ariel Greco

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