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28/05/2018

Marco Trungelliti y un triunfo de película

Marco Trungelliti avanzó a la segunda ronda de Roland Garros. //AFP

El santiagueño fue eliminado en la qualy y ya se había ido a Barcelona. Las bajas le hicieron un lugar en el cuadro principal: viajó en auto, llegó con lo justo y ganó.

El santiagueño Marco Trungelliti (190º del mundo), que entró en el cuadro principal a última hora por la baja por lesión de Nick Kyrgios, consiguió superar la primera ronda, al derrotar este lunes al australiano Bernard Tomic (206º) por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4.

Trungelliti había perdido el viernes en la última ronda de las clasificaciones contra el polaco Hubert Hurkacz, por lo que había quedado fuera del cuadro principal.

Al conocer el domingo la baja de Kyrgios, el jugador argentino fue llamado y tuvo que viajar en coche desde Barcelona con su familia para llegar por la noche a París, a tiempo de firmar a primera hora de la mañana la lista de lucky losers  y poder estar en su tercer Roland Garros, donde en segunda ronda jugará contra el italiano Marco Cecchinato (72º) o el rumano Marius Copil (94º).

“Vinimos tranquilos tomando café. Para mí no es ninguna proeza”, minimizó el santiagueño, quien viajó durante más de ocho horas para cubrir los 1.000 kilómetros que separan a Barcelona de la capital francesa. “Para cualquier argentino que no es de Buenos Aires hacer 1.000 kilómetros es normal”.

“En la lista de lucky losers había quedado bastante lejos. Antes de quedarme acá, me volví a casa. Comí asado como corresponde, tomé un cafecito tranquilo. Íbamos a ir a la playa… “, relató la secuencia de hechos tras dejar París.

Trungelliti, de 28 años, llegó a la segunda ronda siempre que pudo entrar en el cuadro principal de un torneo del Grand Slam, tanto en Australia en 2016 como en Roland Garros en 2016 y 2017.

En la cita parisina de hace dos años había incluso dado la sorpresa al eliminar de entrada al croata Marin Cilic, actual cuarto jugador mundial y entonces décimo cabeza de serie.

Vinimos tranquilos tomando café. Para mí no es ninguna proeza”, minimizó la gesta el santiagueño, quien viajó junto a su familia durante más de ocho horas para cubrir los 1.000 kilómetros que separan a Barcelona de la capital francesa. “Para cualquier argentino que no es de Buenos Aires hacer 1.000 kilómetros es normal”,

Fuente: NA

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