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04/07/2018

Christian Bragarnik, el agente de la polémica

Cristian Bragarnik, el empresario del fútbol argentino del que todos hablan por estos días. // CEDOC

Es el empresario de mayor poder en el fútbol argentino, donde tiene relación con más de 15 equipos. Su rol en el arribo de Sampaoli a la Selección y el pase de Zárate a Boca.

Christian Bragarnik no figura en ninguna Comisión Directiva, no tiene contrato con ningún club y tampoco una oficina en alguna institución. Su autogestión, desde que se sumergió en el mundo de la representación, lo llevó a convertirse en el agente más poderoso del fútbol argentino.

Hoy, Bragarnik volvió a entrar en la polémica, quedó en el ojo de la tormenta mediática que generó el pase de Mauro Zárate a Boca Juniors, algo que tomaron como una traición en el Mundo Vélez.

Surgido el rumor, en el club de Liniers nadie estaba de acuerdo con la salida de Zárate, tampoco su familia. Rolando, hermano de Mauro y, hasta ese momento su representante, le dio el no rotundo a quienes lo llamaron por teléfono, por lo que el jugador decidió actuar por sí mismo.

“Nosotros teníamos todo arreglado con Mauro hace 10 días y empezaron a jugar otros clubes. Lo llamé a Angelici y le pedí que no se meta, que pare con los llamaditos. Me dijo que había un representante pseudo hincha de Vélez que seguía con el tema”, explicó Sergio Rapisarda, presidente del Fortín, en declaraciones a radio Continental (AM 590).

442 se comunicó con el titular del club de Liniers, quien prefirió no opinar sobre el accionar de Bragarnik y utilizó el breve tiempo de la comunicación para aclarar que fue una negociación entre Zárate, Bragarnik y Boca y que “Vélez no lo vendió“, es decir, el club no tuvo nada que ver con la situación.

El desembarco de Bragarnik en el club que preside Daniel Angelici generó mucho enojo de otros representantes, sobre todo en aquellos que construyeron durante años una relación de afinidades, como Eduardo Gamarnik y Adrián Ruocco.

La compra-venta con Mariano Monrroy, quien pasó de Talleres de Córdoba a Irapuato de México en 2002, lo catapultó y un año después asumió como presidente de Querétaro, cuyo dinero provenía del narcotráfico.

Poco a poco, tejió una red en ese país, donde encabezó las negociaciones para las transferencias de Darío Benedetto y Paolo Goltz (América de México) a Boca.

Sin embargo, la relación entre Angelici y Bragarnik se fortaleció cuando el máximo dirigente de Boca, ya sentado en el sillón de la vicepresidencia de la AFA, lo invitó a la mesa de negociaciones para sacar a Jorge Sampaoli del Sevilla, paso previo al arribo del DT de Casilda al banco de la Selección.

Otro pase polémico, esta vez de un entrenador, que le valió a Bragarnik el mote de antipático. A principios de 2017, Sampaoli aseguró que no pensaría en otro equipo que el Sevilla, con el que había firmado un vínculo de dos años.

Del amor al odio. En Sevilla lo apoyaban los hinchas por los buenos resultados y de un día para el otro pasaron a odiar a Sampaoli por su traición: un plan maquiavelico del DT y de varios dirigentes argentinos (Angelici viajó a España) para forzar su salida. ¿Quién ayudó? Bragarnik, el mismo al que todos le apuntan por la traición de Mauro Zárate a Vélez.

En agosto de 2011, Bragarnik creó la sociedad Score Fútbol SA y desde entonces tejió lazos con varios clubes del país: El Porvenir, Defensa y Justicia, Colón de Santa Fe, Godoy Cruz de Mendoza, Arsenal, Lanús y recientemente Boca Juniors.

Su empresa tiene como funciones, entre otras, ejercer representaciones, mandatos, gerenciamientos, comisiones e intermediaciones; gestiones de negocios y administración de bienes; adquirir y vender derechos económicos de jugadores de futbol; promocionar actividades de deportistas, deportivas y espectáculos en los medios de comunicación.

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