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22/03/2015

Messi y Cristiano, divididos por la felicidad

Lejos de las versiones que los muestran como enemigos, las super estrellas del fútbol ya no ocultan que se admiran. Hoy se cruzan por la liga en el Real Madrid-Barcelona.

Uno es de Adidas. El otro, de Nike. Uno es la cara del Barcelona, el otro es el líder del todopoderoso Real Madrid. Tienen tan pocos puntos en común que a simple vista parece imposible que exista buena relación entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Sin embargo, y pese al esfuerzo del periodismo de ubicarlos en lugares antagónicos, entre los dos mejores jugadores del mundo la relación es cada vez más fluida. Ser tan distintos los acerca. En la última gala del Balón de Oro, que terminó premiando al 7 bravo del Real Madrid, los mostró más compadres que nunca, entre bromas y compartiendo un momento íntimo en el que Cristiano le aseguró a Leo que su hijo era fanático de él. Perfil hace un repaso de los momentos de una relación amor odio entre los dos hombres que marcaron una era en el fútbol. Dos cracks que definirán el destino de la Liga Española esta tarde desde las 17, cuando Barcelona reciba a Real Madrid.

Dos perdedores. La primera vez que Messi y Ronaldo se encontraron fuera de un campo de juego fue en un lugar que sería una constante en sus carreras. Y, paradójicamente, compartieron la derrota. Fue el 2 de diciembre de 2007, cuando el brasileño Kaká arrasó con la votación al Balón de Oro y dejó a Cristiano en segundo lugar y a Messi en tercero, mirando de abajo del escenario. Fue la última vez: a partir de ese año entre los dos se repartieron el premio al mejor del mundo.

Las ceremonias de entrega del Balón de Oro es el único lugar donde se encuentran. Cierto que el portugués no tomó con mucha gracia que el rosarino se convirtiera en el primer jugador en la historia en cosechar cuatro galardones de forma consecutiva. Por eso su relación en las conferencias de prensa previas a las galas se tensionaron cada vez más. Sin embargo, los que estuvieron en la última aseguran que la madurez de los dos hizo que las distancias ególatras se estrecharan al mínimo. Tanto que Cristiano aseguró: “Somos compañeros. Somos amigos de profesión, y obviamente que fuera del mundo del fútbol no tenemos relación, como me pasa con otros jugadores. El intenta hacer lo mejor para su club y para su selección igual que yo, y hay una cierta rivalidad en la que cada uno trata de hacer lo mejor para los colores que defiende. Espero que en unos años nos riamos juntos de todo esto. El fútbol es un juego, una diversión y algo que nos gusta hacer. Debemos afrontar esta rivalidad con un espíritu positivo, porque es algo bueno”.
Esta rivalidad, dice Cristiano, debe tomarla con naturalidad. En una entrevista con el diario Marca en agosto pasado confesó: “Ya es parte de mi vida. Es normal que la gente nos compare, como en la Fórmula 1 se compara Ferrari con Mercedes. Es parte de esto y ya estoy acostumbrado, no sólo por vivir todos estos años en Madrid, pero antes en Manchester ya existía y por eso sé vivir bien con eso”. Mientras que Messi aseguró: “No compito contra Cristiano ni mucho menos, en mi juego y mi trabajo no me interesa competir con él ni con nadie, los premios individuales es lo que menos me importa, ayudar a mi equipo con los objetivos es lo que importa”.

El no saludo. Quizás el momento público más tenso de la relación entre el argentino y el portugués fue en la Supercopa 2012, en la que el Madrid derrotó al Barcelona. Terminado el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, los dos fueron a saludar al árbitro en el mismo momento, pero evitaron estrecharse las manos entre ellos. Fue la única vez que no se saludaron. El peor pasaje de la relación Messi-Cristiano.

Hasta que antes del comienzo de la temporada 2013/14, Messi le tiró flores a su archirrival: “No hay rivalidad, en absoluto. Es buena persona y puede cambiar cualquier partido. El hace lo suyo y yo simplemente estoy concentrado en tener éxito con el Barcelona”.
La relación mejoró con el paso del tiempo, sobre todo cuando el Madrid ganó los títulos que el Barcelona fue perdiendo. Por eso no sorprendió que tras la victoria de la Casa Blanca sobre los culés del Tata Martino en la final de la Copa del Rey 2014 en Valencia, el portugués, que no jugó por lesión, fuera a consolar a Messi.

Muy amistoso. El partido en el que Portugal derrotó a Argentina 1-0 sobre la hora en Old Trafford el pasado noviembre fue una fiel muestra de cómo mejoró la relación entre las dos estrellas. Charlaron animadamente antes de saltar al campo de juego, y durante el partido hasta se hicieron chistes.
Dos meses después, en la conferencia de prensa por la entrega del Balón de Oro, Messi aseguró: “Sería difícil, pero me gustaría jugar con Cristiano. Me gusta jugar con los mejores y él es uno de ellos”.  En la misma ceremonia, Cristiano devolvió la gentileza: “Sería estupendo jugar con Messi”. Una conferencia que vio cómo esos dos mundos son cada vez más cercanos. Tanto como esa imagen que recorrió el mundo. La escena sintetiza el respeto mutuo que se tienen. Messi irrumpió en la habitación previa al gran salón en el que la FIFA realiza la entrega del Balón de Oro y el portugués le dijo a su hijo que vaya a saludar al argentino, a quien le dijo entre risas: “Es que ve videos de todos en internet y del único que habla es de ti”. Más que una pelea, la relación Messi-Ronaldo es un choque de dos futbolistas de otras eras, que dominan el fútbol hace más de una década y que marcarán este inicio de siglo. El agua y el aceite.
Tan distintos como combinables. Dos estrellas que entienden el juego dentro y fuera de la cancha.

(*) Publicado en la edición impresa del Diario PERFIL.

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