442

El sitio de deportes de Perfil.com

RSS

G Plus

Facebook

Twitter

Estadísticas
 
30/06/2018

Triste final de un equipo sin juego ni individualidades

Detalles de una actuación muy opaca y sin plan ni estrategia para enfrentar a una selección francesa que siempre manejó el partido y nunca perdió la línea, ni aún perdiendo.

Duró poco la ilusión de Argentina en el Mundial de Rusia 2018. Si Croacia había desnudado la peor imagen nacional, dejándonos al borde de la eliminación en primera ronda, Francia nos mostró todo lo que habíamos hecho mal, no sólo en la copa, sino en los últimos años, nos vapuleó, dominó el partido y la pelota, y cuando Argentina encontró los dos goles se levantó rápidamente y son suficiencia nos despachó.

En un proceso de 15 partidos dirigidos por Jorge Sampaoli, la Argentina nunca pudo encontrar los 11 titulares, ni en eliminatorias, ni en los amistosos ni en el mundial. La falta de ideas para atacar, salvo algunos toques que llevaron a la selección a convertir, nunca fue un equipo agresivo y los goles siempre llegaron por sorpresa, y no por plantarse en ofensiva.

El mediocampo, en lo que debió ser una final contra Francia, fue una zona donde los rivales hicieron lo que quisieron, donde definieron los cambios de velocidad y llegaron con pelota dominada hasta el borde del área argentina, con los rapidísimos jugadores rivales, que se encontraron siempre a una defensa dormida, a la que le cruzaron la pelota todas las veces que quisieron y no convirtieron más goles sólo por falta de puntería. A Francia le alcanzó con una hora de partido para eliminar a la Argentina, que sólo hizo pie de a ratos.

Franco Armani. Tuvo un buen corte en un centro atrás, pero la defensa lo dejó solo siempre. Las que fueron al arco, fueron gol. No se entendió en una jugada con Fazio, cuando Argentina ganaba, pero eso fue una muestra más del desorden defensivo que tuvo el equipo.

Gabriel Mercado. Buena jugada sorprendiendo a todos metiéndose en el área rival. Sorprendió a todos conectando un tiro al arco de Messi, que le daba la victoria parcial a la Argentina. Pero sus aportes en ofensiva no opacan que no aportó en la marca, donde fue superado en velocidad cada vez que lo encararon.

Nicolás Otamendi. Bien cortando algunos intentos de Francia en el primer tiempo, pero como toda la defensa, desorientado cuando los galos apretaron el acelerador y se decidieron a ganar el partido.

Marcos Rojo. El héroe de la claisificación frente a nigeria tuvo un partido para el olvido. Perdió en velocidad en el primer avance serio de Francia y terminó cometiendo el penal cuando Argentina todavía no había podido asociarse ni hilvanar alguna jugada clara. No pudo marcar diferencias y fue superado casi siempre en velocidad y en el 1 a 1.

Nicolás Tagliafico. Bien en algún corte mano a mano, cuando Francia que ganaba 1 a 0, armó la mejor jugada hasta ese momento y casi consigue el segundo, pero no pudo hacer pie en el 2 a 2, que intentó despejar de espaldas, le erró a la pelota y en un tiro cruzado, comenzó la levantada final de los galos.

Enzo Pérez. Intentó asociarse en ataque, con algunas buenas pelotas en profundidad, y fue el que habilitó a Di María en el empate argentino. Con altibajos, fue el elegido para salir cuando había que ir a buscar el milagro.

Javier Mascherano. Cortando bien, con algunas dificultades ante la velocidad de Francia. Como cada vez que Argentina va perdiendo, se adelantó para  generar algunos pases en ataque, se replegó y siguió metiendo cuando argentina lo dio vuelta.  Su esfuerzo no alcanzó para contrarrestar los toques y las subidas de los franceses, que hicieron lo que quisieron cuando tuvieron la pelota.

Éver Banega. Debía ser el encargado de mover los hilos de la Argentina para asistir al supuesto “falso 9” que intentó Sampaoli. Pero nada de eso sucedió. Lo buscó a Pavón y a Di María con pases a fondo, que se diluyeron en la nada. Dudó y perdió en la jugada que comenzó la corrida que derivó en el penal de Francia. Poco positivo para aportar en el partido.

Cristian Pavón. Movilidad e intentos en ataque, compromiso para bajar a quitar la pelota, pero fue un síntoma de lo mal que jugó la selección ver que una de sus cartas ofensivas aportó más bajando que atacando.

Ángel di María. Su levantada personal no alcanzó a brillar por el flojo partido colectivo de los dirigidos por Sampaoli. Bien absorbido por la marca en el primer tiempo, se sacó de encima todos los estigmas con un golazo que le dio el empate antes de los primeros 45, que puso a la Argentina en partido otra vez. De un lateral en ataque, una asociación (que esperábamos que se repitiera, pero fue apenas un espejismo)entre Enzo Pérez y Banega, abriendo espacios , se la dieron al Fideo, que esta por el medio del ataque, lejos de las marcas. Controló la pelota, levantó la mirada y la clavó ahí, donde todos esperábamos que la clave. Tuvo todo el tiempo del mundo, porque los franceses estaban cuidando en zona lo que esperaban de la Argentina, pero el movimiento de los jugadores, sorprendió y le dio lugar para que convierta. La confianza del golazo le abrió la cancha, pero su aporte se diluyó con los minutos.

Lionel Messi. Sampaoli intentó que juegue como “falso 9”, perdido en esa posición y también cuando bajó a buscar una mejor posición lejos del arco. Recién a los 36 minutos del primer tiempo pudo asociarse y pisar el área. Diluido entre la marca y la posición, se movió bien en la jugada del segundo gol argentino, se enchufó un poco cuando Francia se puso 3 a 2, metió un tiro libre en la barrera, volvió a intentar el tiro al arco, pero volvió a rebotar en un defensor. Debió haber sido importante para defenderse con la pelota cuando Argentina ganaba, pero fue una sombra de lo que se esperaba de él en su cuarto mundial.

Federico Fazio. Entró para que no echaran a Rojo, y sólo aportó más confusión. Se sumó al desorden defensivo sin hacer pie en una defensa endeble que mostró su peor cara cuando Francia se propuso ganar el partido.

Sergio Agüero. Entró cuando la Argentina ya estaba eliminada. Intentó la remontada, buscó pero ni pudo asociarse con sus compañeros ni tuvo claridad. Consiguió el gol en una jugada increíble. Recibió un pase cruzado de 50 metros, aprovechó la siesta de los defensores, conectó de cabeza y puso el descuento cuando ya era demasiado tarde.

Maximiliano Meza como Aguero, es poco lo que pudo aportar en un partido que Francia ya tenía totalmente controlado.

 

Archivado en: , , , , , , , , , , , , , ,

 

 

Opinión