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13/06/2019

Adentro Messi, afuera Neymar: la cabeza juega

Messi y Neymar, dos caras de la misma moneda. Uno jugará la Copa América, el otro se la perderá. / AFP

Las dos caras de la misma moneda para las estrellas. Al argentino se lo ve distendido. El brasileño, estresado por sus problemas, se lesionó.

Se viene la Copa América Brasil 2019 y sus dos grandes estrellas son noticias por cuestiones diametralmente opuestas pero que involucran un mismo aspecto: la cabeza. Hay evidencia científica que el estrés de la vida personal aumenta el riesgo de lesiones deportivas. La evidencia no es nueva, tiene casi medio siglo. Lo que le pasó a Neymar es apenas una nueva muestra.

Psychosocial factors in athletic injuries: development and application of the social and athletic readjustment rating scale (SARRS). Es un artículo que tiene más de cuarenta años de publicación y fue revolucionario en su momento. Su objetivo era implementar un tipo de escala específica de estrés que se adapta a atletas. Escrito por Bramwell, Masuda y Col, hoy desactualizado, no deja de ser considerado uno de los trabajos pioneros.

Trece días le bastaron a Neymar para vivir un sinfín de factores estresantes. El 25 de mayo llegó a la concentración de la selección brasileña en Teresópolis tres días antes de lo previsto. Podría decirse que se escapó de Francia, porque hasta el entrenador del PSG (Thomas Tuchel) acabó sorprendido. En su momento, no hubo argumentos públicos. Hoy podría inferirse que tan pronta partida está relacionada con los episodios vividos en la final de la Copa de Francia, con recriminaciones públicas hacia sus compañeros y la agresión a un hincha, y la acusación legal que llegaría unos días después.

Para colmo, a su llegada a Brasil, ya se hablaba sobre su pérdida de la capitanía para la Copa América. Tite no lo veía bien y la cinta tiene su peso: una cosa es entregarla, otra que te la quiten. Cualquiera que haya sido capitán sabe que internamente se toma como una pérdida, una especie de degradación interna.

A la Granja Comary llegó al mediodía en su helicóptero personal. Entrenó con el grupo por la tarde y luego se reunió con el entrenador, donde le notificaron la decisión. Los siguientes dos días no hubo entrenamiento pero él no descansó, su cabeza no le daba respiro. El martes, en el regreso al trabajo, no logró finalizar la primer sesión. Sintió un dolor en la rodilla izquierda, después de un choque con Thiago Silva, y se retiró para ser atendido. El miércoles fue día exclusivo de fisioterapia. Lo mismo el jueves.

Recién el viernes consiguió reintegrarse. Mientras tanto, en los tribunales de justicia de San Pablo, una mujer se presentaba para acusarlo de violación. La bomba explotó el sábado. Neymar ya estaba informado y se retiró por unas horas de la concentración en Teresópolis. Dicen que se reunió con su familia y con los abogados.

El domingo al mediodía un móvil de la Policía Civil se presentó en Granja Comary para informarse sobre el paradero y la situación de Neymar. Ahora, no sólo tenía una denuncia por violación, también lo acusaban de divulgar de fotos íntimas. Fotos de Najila Trindade, la denunciante, que formaban parte de un video que había publicado unas horas antes en sus redes sociales para despegarse de la acusación.

El lunes no tuvo paz. Su cara fue portada de todos los medios del país. No había periódico, noticiero o usuario de Twitter que no estuviera opinando sobre el caso. Al mediodía, borró el polémico video. Su padre, el encargado de su defensa pública, afirmó que una cosa era “un crimen virtual (por la divulgación de fotos) y otra una violación”.

Ese día fue la primera rueda de prensa del técnico Tite previa a la Copa. Todas las preguntas fueron sobre Neymar. El DT se negó a responderlas, pero confirmó que viajaba el martes a Brasilia. Un par de horas después fue confirmado como titular en el amistoso contra Qatar. Su cabeza era un hervidero. El miércoles, antes de empezar el partido, escribió: “Uno de los partidos más difíciles de mi carrera, si no es el más”. Jugó apenas 16 minutos. En una gambeta por la mitad de la cancha se torció el tobillo. Esguince grado 2 con compromiso del ligamento peróneo astragalino. Fue derivado al hospital para hacerse más estudios y confirmar el diagnóstico. Una horas después se confirmó que quedaba afuera de la Copa ¿Qué otra cosa podía esperarse?

Williem Van Mechelem es un investigador holandés que primero se recibió de profesor de educación física y recién después estudió medicina. Hoy, dirige el departamento de Salud Pública y Medicina Ocupacional de la Universidad de Amsterdam. En cuanto a estudios epidemiológicos sobre lesiones deportivas, hay pocos que hayan publicado tanto. “Subject-related risk factors for sports injuries: A 1-yr prospective study in young adults” es un artículo publicado en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise en septiembre de 1996.

Sí, septiembre de 1996, hace más de veinte años que Van Mechelem viene publicando sobre atletas con altos niveles de estrés personal y su mayor predisposición a lesiones deportivas. Separarlo de la competencia es la recomendación. Ahora, ¿quién se lo dice a Tite y como se le informa a los hinchas y a los patrocinadores que Neymar no puede jugar porque está “con estrés”? La teoría y la práctica, por momentos, no caminan de la mano.

Del otro lado de la vereda, mientras Neymar se debate con la justicia y con la prensa, a Lionel Messi se lo ve descansado y descontracturado. Se ríe en los entrenamientos. Da entrevistas individuales. Sube fotos distendidas a las redes como la del mate con Agüero y, por sobre todo, llega a Brasil con una de los promedios más livianos de carga de minutos jugados por temporada. “Estoy bien” tiró hace unos días. Todos nos ilusionamos.

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