442

El sitio de deportes de Perfil.com

RSS

G Plus

Facebook

Twitter

Estadísticas
 
16/06/2019

El fútbol es la unidad posible en la política

Macri, Alberto Fernàndez y Massa, tres dirigentes políticos con estrechos vínculos con el fútbol.

Macri, Alberto Fernández y Massa, tres precandidatos con estrechos vínculos con sus clubes. El deporte y la política sí se mezclan.

Tigre acababa de conseguir su primer título en la máxima categoría. Con el Chino Luna y Martín Galmarini a la cabeza, el plantel campeón se disponía a levantar la Copa de la Superliga. Cuando, de repente, las cámaras enfocan un abrazo fundido con fuego entre Pipo Gorosito y nada más y nada menos que Sergio Tomás Massa. El exdiputado tiene una larga historia vinculada al club de Victoria.

Días después de esa final, en el programa Hagan algo, Iván Schargrodsky consiguió cruzar a Massa con el precandidato a presidente Alberto Fernández. En lo que parecía ser una conversación de viejos conocidos, otra vez apareció el fútbol para dar un empujoncito más de confianza a la situación. “El Bicho no pudo en semifinales lo que Tigre pudo en la final, así que pensalo en términos políticos”, esbozó entre risas el esposo de Malena Galmarini. Todo un guiño si se tiene en cuenta que el tercero en discordia fue Boca, equipo del que es fanático el presidente Mauricio Macri. Y ahí entramos en otro clarísimo ejemplo. “Mirá lo bien que le fue en Boca, va a hacer las cosas bien en la política”, una frase que todos escuchamos o leímos alguna vez como argumento para elogiar las capacidades de Macri. Recuerdo que en la campaña de 2015, en varias entrevistas contaba con tono épico cómo manejó la venta de Fernando Gago al Real Madrid, casi que sugería que había “estafado” a los españoles y conseguido más dinero de lo estipulado. Boca fue sin dudas la vidriera en la que Macri expuso todas sus jugadas. Si bien tiene un historial en el mundo empresarial, su etapa como mandamás xeneize le facilitó tener una visibilidad inusitada. También es cierto que es donde mejor se mueve a la hora de relacionarse en lo social. No importa si está hablando con un obrero o con Vladimir Putin. La chicana futbolera siempre es su mejor válvula de escape. A veces le sale bien, otras veces le sale mal. El presidente de Rusia no entendió la referencia y se generó una tensión entre ridícula y peligrosa. Igual, insiste. Ha mostrado jugadas que protagonizó como futbolista amateur, también hizo comparaciones entre Messi y otros cracks. Cuando habla de fútbol, Macri se siente como pez en el agua.

“Recién dejábamos a Caruso Lombardi y le dije a Gorosito que no quería ver jugar al equipo así y me respondió una cosa que siempre guardé: ‘Si jugás bien, tenés muchas chances de ganar’; nosotros tenemos que empezar a hacer las cosas bien”, contó con soltura Alberto Fernández hace unas semanas. El compañero de fórmula de Cristina Kirchner también encontró en el fútbol esa explicación terrenal para enfocarse de la mejor manera en su vida cotidiana. También explicó que la ex presidenta “es Messi y él es el 9 que mete los goles”. Si bien Fernández no tuvo su paso como dirigente de su querido Argentinos Juniors, el vínculo como hincha es muy grande y siempre está hablando de fútbol.

El fútbol y la política han dejado de ser malas palabras. Tenemos que ver que en la vida de los argentinos y las argentinas siempre se trató de desterrar la discusión: “En la mesa no se habla de política, de fútbol ni de religión”. Siempre se nos consideró como pasionales y que nos cuesta expresarnos en los márgenes de la cordura. Es momento de terminar con ese mito. También es cierto que no va más ese discurso que perdura en el tiempo de que el deporte y la política no se mezclan. Es un error gravísimo alimentar ese relato e ignorar al deporte como una herramienta de transformación social para que las pibas y los pibes de los barrios tengan una salida, disfruten de la contención y absorban los mejores valores sobre el compañerismo, el esfuerzo, la constancia y la competencia. Así que es necesario que empecemos a aflojar con el miedo a la discusión, porque siempre llegamos al mismo punto. El deporte nos une. Como argentinos, el fútbol mucho más. Está en nuestra esencia. Hace ya varios años también sumamos la política. Nos gusta hablar de esto, nos gusta conocer más. Nuestros dirigentes políticos tienen una identificación partidaria al mismo nivel que la futbolera. Sabemos de qué equipo son y también lo comparten. Pero ojo, a no confundir, que por estos tiempos que corren quedó en evidencia algo muy importante: los éxitos deportivos no se extrapolan a la política.

(*) Esta nota fue publicada en el Diario PERFIL.

Archivado en: , , , , , , ,

 

 

Opinión