miércoles 29 de junio del 2022
Análisis

Boca, la vorágine del fútbol y la historia olvidada de Emanuel Ortega

Mientras la pelota sigue rodando y se viene la final de la Copa de la Liga, se cumplieron siete años de la muerte del jugador de San Martín de Burzaco, quien chocó su cabeza con un paredón. ¿Hemos aprendido las lecciones?

17-05-2022 11:15

Por mucho que queramos, es difícil tomarse un momento y reflexionar en el fútbol. Atrapados en la vorágine de afrontar y espectar, unos y otros, un partido tras otro, con apenas un par de días de margen, se nos pasa volando el tiempo. Así, mientras el sábado Boca eliminaba a Racing por penales en la Copa de la Liga, se pasaba el día del futbolista y también un nuevo aniversario de la muerte de Emanuel Ortega. El séptimo de una historia que marcó un punto de inflexión en el fútbol argentino y que paulatinamente estamos olvidando, al igual que las lecciones que deberían haber sido aprendidas.

"Capas (sic) no llegue a jugar profesionalmente al FUTBOL, o capas si, pero amateurmente, cuando voy a cada pelota voy a morir, cuando mis piernas dicen BASTA, mi corazón dice SEGUI. A diferencia de los profesionales, cuando se me rompen los botines no los cambio, paso noches arreglándolo, pegándolo, para poder seguir jugando, porque es lo que amo. El futbol es mi VIDA, no solo un pasatiempo, es el que me hace olvidar de todo y por el que daría la vida.”

Emanuel Ortega convirtió la literalidad de su posteo en realidad. No lo sabía ese 3 de julio de 2012, casi tres años antes, cuando subió el mensaje a su red social pero increíblemente fue así. El Facha, como le decían sus compañeros, terminó dando su vida por el futbol un 14 de mayo de 2015. Tenía 21 y toda una vida por delante.

Emanuel Ortega

Once días antes, cuando el reloj marcaba 44 minutos del primer tiempo del partido entre su equipo, San Martín de Burzaco, y Juventud Unida. En la disputa de una pelota, un rival lo empujó con el cuerpo y, desestabilizado, fue a dar de lleno con su cabeza contra el paredón perimetral del alambrado que estaba a menos de un metro de distancia.

Ese 4 de mayo marcó un antes y un después en el fútbol. No es que hubiese sido la primera vez que un futbolista estrellaba su cabeza contra un paredón pero sí fue la primera vez que quien lo sufrió terminó perdiendo la vida. No fue de manera inmediata. Primero lo trasladaron al Hospital Lucio Meléndez de Adrogué y luego al Sanatorio Mitre, en Once, donde un par de días después terminaron operándolo para reducir la presión intracraneal. Antes de la cirugía estaba consciente; luego de la cirugía, nunca despertó.

Emanuel Ortega

Emanuel, que había arrancado a jugar al fútbol en Talleres de Perico, su ciudad natal en Jujuy, llevaba unos cuantos años en Buenos Aires pero hacía unos pocos meses que estaba en San Martín de Burzaco a préstamo. Su pase era de Banfield, donde había llegado como pensionado en 2011 y quien lo había prestado para que tomara continuidad en la Primera C.

"Tengo mis hijas, pero él es mi único hijo varón" evoca Manolo Ortega desde Perico, en tiempo presente, como si Emanuel aún estuviese vivo. "Cada vez que veo un partido, lo recuerdo. Por eso me cuesta mirar mucho fútbol. Con el tiempo, todos se fueron olvidando. A diferencia de los primeros años, cuando hacíamos un homenaje en la plaza que lleva su nombre y venía gente. Este aniversario lo pasamos solos. Fuimos a misa en familia y después al cementerio.”

Emanuel Ortega

Así como va evanesciéndose el recuerdo de Emanuel Ortega, van olvidándose también las enseñanzas que dejó su fatídica historia. Las protecciones, muchas derruidas a la intemperie durante estos años (pandemia mediante), no fueron repuestas o se transformaron en lonas de publicidades en lugar de colchones de goma espuma. Ya no es una excepción ver imágenes de canchas del ascenso y de juveniles con tapiales cerca del campo y sin protección.

Boca Juniors hoy ya juega de nuevo. Ahora contra Corinthians, buscando garantizar su lugar en la siguiente ronda de la Copa Libertadores. La vorágine sigue.

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