viernes 12 de julio del 2024
Copa Libertadores

Boca se metió en las semifinales de la Copa Libertadores y se ilusiona, pero ¿con esto alcanza?

Gracias a otra noche heroica de Sergio Romero el Xeneize dejó en el camino a Racing en una serie cerrada… En el horizonte, un peso pesado, Palmeiras que pasó de ronda sin transpirar.

El miércoles por la noche luego del cruce entre Racing y Boca por la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores dos barrios vivieron sensaciones totalmente diferentes.

Por un lado dejó a Avellaneda que era una fiesta para que se convierta en un ejército de rostros con el seño fruncido y con la mirada enfocando al suelo por la eliminación, mientras que en La Boca de caminar por las paredes sufriendo, todo es alegría e ilusión por lograr la tan ansiada séptima.

Ahora bien, bajando la espuma, lógica, de una clasificación a semifinales de una Copa Libertadores habría que detenerse a cómo se llegó eso. Por eso, con este Boca y sus formas, ¿le alcanza para ser campeón?

Es cierto, Boca se metió en semifinales por mérito propio, porque fue más efectivo que sus rivales y nadie le regaló nada. Pero al mismo tiempo aparece un dato alarmante para algunos y que para otros, demostrando una vez más que el hincha de Boca es un personaje aparte con esos síntomas de un equipo copero que en los momentos culmines pisa fuerte, que por una parte tiene una cuota de verdad.

El dato en cuestión es que el Xeneize es el primer equipo en los 63 años de historia que tiene la Copa Libertadores que se mete entre los cuatro mejores del torneo sin haber ganado ningún partido tanto en octavos como en cuartos de final.

Tanto con Nacional como con Racing en los cuatro partidos fueron empates sin goles y el conjunto de La Ribera se impuso en la definición desde los doce pasos, escribiendo otros capítulos de una película en la que Boca se siente cómodo ya que, a pesar de algún cuestionamiento, en los penales Boca siempre tiene un plus con el defensor bajo los tres palos.  

Oscar Córdoba fue un personaje que se metió en el corazón del hincha luego de bajarle la persiana en primer lugar al Palmeiras en la final de la copa del 2000, las semis del 2001 y en otra ocasión en esa misma edición en la cita máxima con Cruz Azul.

Esos pasos los continuó Roberto Abbondanzieri. En la Libertadores de 2004 atajó dos remates contra Sao Caetano en los cuartos de final, otros dos ante River en las semifinales y otro en la final de ese mismo certamen con Once Caldas que, a pesar de ello, el título en esa ocasión fue para el equipo colombiano.

Ahora para la ilusión del hincha de Boca en esta historia popular, o mejor dicho esta tendencia de las redes sociales donde se buscan coincidencias del momento con algún hecho histórico, Sergio Chiquito Romero despierta expectativa nuevamente para lograr la séptima siendo vital en la definición por penales atajando dos frente a Nacional en octavos y otros dos con Racing en los cuartos de final.

Ahora bien, el hecho de que en los penales Boca muestra valentía, efectividad y saca esa carta de que es un equipo copero, esa tendencia de definir la historia desde los doce pasos ha ido cambiando y las consagraciones se dan en el tiempo regular, durante los 180 minutos.

Esta afirmación no es opinión, sino una estadística. De las últimas cuatro Copa Libertadores los campeones, que dicho sea de paso se repartieron la corona Palmeiras y Flamengo solo un partido de eliminación directa se sentenció desde los penales, los demás fueron ganados en el tiempo regular.

Es decir, teniendo en cuenta octavos, cuartos, semifinales y final de las últimas cuatro ediciones de Libertadores son 28 partidos y uno solo se definió por penales con Flamengo llevándose la serie de octavos de final en 2019 contra Emelec.

De esta manera, la presentación de estos datos deja en claro un mensaje para Boca. En primer lugar, los triunfos ya sea de Palmeiras o Flamengo en ese entonces, con mayor importancia para Boca del lado de Palmeiras, su próximo rival fue en los 180 minutos, demostrando el poderío que tiene.

En esa misma sintonía es el camino del Palmeiras en esta edición de la copa. En octavos dejó en el camino a Atlético Mineiro con un global de 1-0 y en cuartos 4-0 ante Deportivo Pereira dejando un titular para Boca: definimos los partidos en los 180 minutos y no en los penales.

Esa es una forma de ver en qué condiciones llega uno y otro a las semifinales entre Boca y Palmeiras, desde los resultados. Sumado a las victorias en octavos y cuartos de final, Palmeiras perdió un solo partido en la fase de grupos y recibió solo seis goles y anotó 16.

Boca, sumada a las dos series de eliminación directa sin goles, en la primera ronda perdió también un solo partido, empató otro y ganó los tres restantes con un saldo de nueve goles a favor y uno en contra, coronando una fase de grupos irregular para lo que está acostumbrado el Xeneize.

Desde el funcionamiento, es cierto que Boca por tramos del partido despliega buen fútbol y evidentemente plasma el trabajo que se realiza en la semana bajo las órdenes de Jorge Almirón. Pero el tema es ese, el buen funcionamiento aparece por momentos cuando el próximo rival saca los dientes durante casi todo el partido.

Del lado de Boca pueden decir que de esa manera le fue suficiente para llegar a semifinales, pero el tema es que ahora aparece un monstruo en serio. Sin menos preciar a Nacional y a Racing que hicieron sus méritos, pero ninguno de los dos es Palmeiras, sobre todo por no tener el poderío económico donde los equipos brasileños siempre sacan ventajas.

En síntesis, a Boca le tocará toparse con un rival verdaderamente amenazante por primera vez en el torneo, que lo viene demostrando no solo ahora, sino hace varios años ya siendo el campeón de América en dos ocasiones (2020 y 2021) y semifinalista (2022) en otra de las últimas cuatro ediciones.

Es cierto, desde el vamos será un partido complejo para ambos. Puede ser que el Palmeiras se lleve un mayor favoritismo en este caso únicamente por su presente, cuando Boca está sacando a relucir, en el momento justo, a falta de una mejora desde lo futbolístico, el peso de su historia.

Para darle un guiño al lado Xeneize, esta misma idea planteada anteriormente: Boca no será brillante desde lo táctico o futbolístico hoy, pero lo contrarresta con esta palabra que tanta fuerza tomó últimamente, la mística copera.

Para los neutrales será una serie como quien decía para alquilar balcones, pero para los de Boca y Palmeiras una final anticipada por el choque de dos pesos pesados, uno por presente y otro por el peso que arrastra con su camiseta.

Así cada uno tiene entonces sus cartas para presentar. Desde el Xeneize la ilusión está más intacta que nunca, pero no vaya a ser cosa de que el golpe en un futuro sea duro, cuando al mismo tiempo lo pueda sortear como viene haciendo.

En consecuencia, a este Boca con buen fútbol por fragmentos, pero con la tenacidad que lo caracteriza y caracterizará, ¿es suficiente para ganar la tan ansiada séptima?

JP

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