martes 07 de febrero del 2023
Violencia de género

"Siga, siga": vuelve la Liga Profesional y los futbolistas con denuncias por violencia de género

El inicio de la temporada 2023 del fútbol argentino está a la vuelta de la esquina y los avances en materia de género en el deporte incitan a una pregunta obligada: ¿Los jugadores procesados por delitos contra la integridad sexual de una mujer seguirán jugando?. La respuesta es sí. Los motivos.

En los últimos años se dieron a conocer varios y lamentables hechos de violencia de género protagonizados por futbolistas que se desempeñaban en la Liga Profesional

Uno de los más relevantes es el caso de Sebastián Villa, que tiene dos causas en la justicia. Ambas denuncias fueron hechas por ex parejas del jugador de Boca Juniors. Y durante el primer semestre del 2023 debería llevarse a cabo el juicio oral por abuso sexual y violencia de género contra una de ellas, Tamara Doldán. 

Otro es el caso de Johan Carbonero, jugador de Racing, quien irá a juicio oral por acoso e intento de abuso sexual contra la recepcionista del hotel en el que se hospedó cuando llegó al país, para jugar en Gimnasia y Esgrima de la Plata, en noviembre de 2020. 

Eduardo Salvio (ahora en Universidad Nacional, México), denunciado por su ex pareja y madre de sus hijos por lesiones, Cristian Pavón (Mineiro, Brasil), denunciado por un presunto caso de abuso sexual en noviembre de 2019. 

También Ricardo Centurión (Acordó con Barracas Central) fue denunciado por su ex pareja Melisa Tozzi en 2017 por reiterados golpes, y además fue imputado junto al mundialista Thiago Almada (Atlanta United, EEUU.), Miguel Brizuela (Vélez) y Juan Martín Lucero (Colo Colo, Chile) por abuso sexual. Luego todos fueron desvinculados de la causa, menos el ex técnico Juan José Acuña, el principal acusado.

Por último hay que destacar el caso del uruguayo Diego García (Hoy en Emelec, Ecuador) ex Estudiantes y Patronato, que en los últimos días se confirmó que irá a juicio por abuso sexual con acceso carnal contra Clara Bulacio en febrero del 2021.

Diego García

 Ahora bien, cada 8 de marzo (Día de la mujer trabajadora), cada 3 de junio (Ni Una Menos) o cada 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres) los clubes llenan sus redes sociales de mensajes reivindicando los derechos de las mujeres y los jugadores posan con carteles en contra de la violencia, pero entonces, ¿Por qué las instituciones todavía se permiten tener entre sus filas a varones con estos antecedentes?. 

El más clásico de los argumentos es el famoso “lo que haga afuera del club, es parte de su vida privada”, pero ante la inconsistencia de esa respuesta, el primer respaldo suele ser el “principio de inocencia”, un principio jurídico penal que establece que toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, y por lo tanto, el club no le puede negar el derecho a trabajar.

En paralelo, hubo grandes avances para intentar evitar estas situaciones. La mayoría de los clubes hoy cuentan con una secretaría o área de género para el tratamiento de estas temáticas basándose en la Ley Micaela, y también existen proyectos como la “Ley de prevención de violencia de género en Instituciones deportivas” o la “Ley de paridad en el deporte”, ambos obtuvieron media sanción en diputados a fin de año y serán tratados en el Senado en marzo cuando comiencen las sesiones. 

Pero de todas maneras son insuficientes para actuar cuando el daño ya está hecho, cuando ya hay una víctima.  En este sentido, desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos se impulsó una iniciativa para que todos los jugadores profesionales que tengan causas avanzadas no puedan jugar en las competiciones oficiales.

Sebastian Villa

En diálogo con 442, María Elena Nadeo, vicepresidenta y titular de la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad de APDH, explicó que si bien las leyes recientemente nombradas democratizan e incorporan la perspectiva de género a las instituciones deportivas, “ninguna de ellas resuelve el tema de quienes estén acusados de delitos contra la integridad sexual, porque ninguna establece la suspensión preventiva”. 

“Nosotras creemos desde los organismos de derechos humanos y del movimiento de mujeres que un procesamiento basta, porque para procesar a una persona un juez tiene que tener datos firmes, pruebas del abuso, y la verdad que debería ser suficiente para suspenderlo de manera preventiva”, agregó Nadeo, quien remarcó que desde la Comisión de Género de AFA “apoyó estas normativas”. 

Es importante remarcar este es un pedido generalizado de las mujeres y diversidades y que no recae únicamente en el fútbol o el deporte: “Desde la APDH estamos impulsando que cuando hay una conducta identificada como delito contra la integridad sexual, que esta persona sea suspendida en su tarea, pero esto todavía no es una realidad”. 

En contrapartida con lo que sucede en el fútbol profesional, en las categorías del ascenso o las ligas regionales hay algunos ejemplos que deberían tomarse como precedentes para actuar ante situaciones de violencia de género. 

A mediados de año, en un partido de la Liga de Tres Arroyos, Cristian Tirone defensor del club Deportivo Garmense golpeó salvajemente a la jueza del encuentro, Dalma Cortadi, por lo que recibió un castigo ejemplar por parte Tribunal de Disciplina de la Liga Tresarroyense de Fútbol quien dispuso expulsar “de por vida” al agresor.

Previamente en marzo, un escándalo revolucionó a Argentino de Quilmes: dos entrenadores del club acosaban a jugadoras menores de edad. Se trataba de Omar Giménez, DT Sub 16, y Diego Giménez, DT Sub 14, quienes acosaban insistentemente por Whatsapp a las juveniles y una vez descubiertos fueron expulsados de sus cargos y se les prohibió el ingreso al club de por vida. 

Lo que significa que ante pruebas claras, la Institución tiene la potestad para actuar, sin depender de lo que determine la justicia. Pero claramente en el fútbol profesional otros intereses valen más que los derechos y la integridad de las mujeres

Si vivís situaciones de violencia o conocés a alguien que esté en esa situación llamá al 144.