domingo 14 de abril del 2024

Tres años sin Diego: un legado histórico que revive cada 25 de noviembre

Una vida llena de anécdotas que lo volvieron mito e ídolo en Argentina, Napoli y gran parte del planeta.

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El 25 de noviembre quedará marcado en cada calendario argentino, ya que ese día falleció Diego Armando Maradona, el Ídolo popular más grande del país, un mito del fútbol. A los 60 años, Pelusa partió para, quizás, encontrarse con quien le dio uno de sus apodos más famosos, Dios. El eterno 10 fue una de las personalidades más influyentes del fútbol mundial, llegando a ser considerado por muchos "el mejor futbolista de todos los tiempos", pero también "condenado" socialmente por sus actos fuera de la cancha.

El 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, nació Diego Armando, quinto hijo del matrimonio de Diego "Chitoro" Maradona y Dama Salvadora "Tota" Franco.

Su nombre pasó a ser un patrimonio nacional, con decir "Diego" en cualquier parte del mundo se asocia a Argentina y su figura fue requerida por famosos, políticos y personajes de diferentes estratos sociales.

Él enarboló como bandera su rebeldía, no solo en la cancha, sino también fuera de ella, con actos que también le provocaron la reprobación de un sector de la sociedad.

Maradona hizo su debut en Primera División el 20 de octubre de 1976 con la camiseta de Argentinos Juniors, club que hoy lleva en su estadio su nombre y apellido, y que forma parte del circuito cultural de Buenos Aires.

En los inicios de su carrea, se abrió camino a pura gambeta y goles y llegó a la selección argentina, donde no llegó a ser citado por César Luis Menotti para el Mundial de 1978, sin embargo fue campeón Juvenil un año m{as tarde en Japón

Su camino siguió en Boca, a donde llegó en 1981, fue campeón y emigró a Barcelona con el cariño de la Bombonera bajo el brazo. En el equipo Catalán sufrió hepatitis, una rotura de tobillo y maltrato de parte de la directiva blaugrana, lo que forzó su llegada a Nápoles, donde lo recibieron como el Dios que hoy es allí. Estatuas, murales, lugares con su nombre como homenaje, siendo el estadio del club el más imponente, demuestran cuan enaltecida esta su figura en la ciudad italiana. 

Le puso el pecho a las criticas, que en ocasiones el mismo provocó. Estas llevaron a una presión tan grande que cayó en la droga. 

En México '86 creó la obra más perfecta que alguna vez hayan hecho los pies de un ser humano, anotando el gol más lindo de todos los tiempos frente a Inglaterra, dándole vida al "barrilete cósmico", que llegó de "la mano de Dios". 

En esa mismas tierras alzó la Copa del Mundo en México 86.  Cuatro años más tarde lloró con la medalla de subcampeón colgando del cuello en Italia 90, a sabiendas de que el equipo fue apenas un resabio de lo que brilló en el certamen anterior, pero le espetó a los italianos su bronca porque le silbaron el himno: "Hijos de puta".

Fue suspendido por doping. Engordó. Se peleó con la prensa. Confesó a los cuatro vientos su adicción y fue juzgado y sentenciado. Pero también fue a la prestigiosa universidad de Oxford a enseñarles un poco de "inspiración".

De la humildad de Fiorito alcanzó palacios de jeques árabes y la realeza europea. Se afincó en Cuba durante una larga temporada, para recuperarse de sus adicciones. En Uruguay estuvo "clínicamente muerto".

Los partidos que jugó los ganó y los perdió por igual. Dentro de la cancha su zurda siempre tenía reservada una función más. En la vida terrenal, la sociedad muchas veces no le perdonó su arrogancia -cual escudo defensivo- o su sinceridad para decir lo que pensaba.

"Lo juro por Dalma y Giannina", fue una de sus frases de cabecera, con la que trataba de que la gente creyera lo que estaba diciendo. Más de grande, por su nieto Benjamín, a quien llevaba tatuado en su brazo al igual que sus hijas.

Fue el creador de las frases más ingeniosas y populares que se recuerden: "La pelota no se mancha""Lástima a nadie""Al presi se le escapó la tortuga"; o "Segurola y La Habana", son utilizadas por diferentes personas para graficar una situación.

Con más de 720 partidos y 358 goles, sus pinceladas de talento y rebeldía deportiva lo llevaron a el olimpo del fútbol y al amor de los seis equipos en los que jugó.  Argentinos Juniors, Boca, Newells Old Boys, Barcelona, Sevilla y Napoli tuvieron la suerte de tenerlo en sus casa y deleitarse con él.

Con rulos afro. Con el pelo corto (servicio militar). Con "colita" atrás o con la cabeza pintada en azul y amarillo. Maradona supo con su propio cuerpo lo que era eso que llamaban "fama".

Vivió una relación "amor-odio" con Julio Grondona, con Carlos Bilardo y con quienes colocaban a los jugadores de fútbol en un lugar menor.

Fue provocador. Contradictorio. Querible. Odiable. Perfecto. Imperfecto. Desfachatado y normal. Tan argentino como cualquiera de nosotros.

Lo compararon con Pelé y le ganó una votación para ser elegido el mejor de todos los tiempospero pidió que dejen "tranquilo" a Lionel Messi cuando se lo ponía en su mismo sitial.

Inspiró la "Iglesia Maradoniana", que cada 30 de octubre tiene su "Navidad". Se peleó con la religión, con el Vaticano y a la vez hizo su fiesta de casamiento con más de 1200 personas en el estadio "Luna Park", con su primera novia: Claudia Villafañe. Luego llegarían otras relaciones -Verónica Ojeda y Rocío Oliva-, y también más hijos: Diego Junior, Diego Fernando y Jana.

Maradona fue nombrado en canciones, poemas, noticias, análisis, películas, reflexiones, edictos, expedientes y quedó inmortalizado en miles de tatuajes alrededor de la Argentina y el mundo. Su apellido quedó acéfalo para ser reconocido solo como "Diego" o mejor aún: "El Diego".

Un día le gritó un gol a una cámara de televisión con toda la rabia que podía y sentía. Días más tarde fue llevado al cadalso y a la crucifixión. "Me cortaron las piernas", fue su defensa cuando quedó fuera del Mundial 1994, el último que jugó.

 

El fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano, en su libro "A sol y sombra", graficó de manera magnífica ese momento: "Jugó, venció, meó, perdió. El análisis delató efedrina y Maradona acabó de mala manera su Mundial".

Todo lo bueno lo generaba. Todo lo malo, tambiénLe dijo a los argentinos que siempre iba a hacer todo "por la celeste y blanca" y está considerado en ese podio popular junto a Juan Domingo Perón y Carlos Gardel.

Contador de anécdotas. Personaje caricaturesco. Ídolo popular. Creador de ilusiones y malabarista de la vida. Diego Armando Maradona tuvo una vida que ni en película, él mismo soñópero que la misma le puso fin un 25 de noviembre de 2020 tras una insuficiencia cardíaca crónica que derivó en un edema de pulmón, en su casa de Tigre a los 60 años cuando era entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata, último club que lo acobijó y le

Con información de NA

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