miércoles 22 de mayo del 2024
Opinión

Se acerca Palmeiras y Boca sigue con la pólvora mojada

Otra vez el Xeneize pasó de ronda, en este caso por Copa Argentina, por la enorme presencia de Sergio Romero bajo los tres palos en la definición por penales mientras que los delanteros brillan por su ausencia.

El caso de este Boca es uno tan particular que aquel que quiera cuestionarlo tendría pocos argumentos para pegarle. ¿Por qué? Porque a pesar de que de los últimos ocho partidos solo hizo siete goles, ganó uno solo en los noventa minutos, empató cinco y perdió dos, el equipo de Jorge Almirón está en semifinales de la Copa Libertadores y en cuartos de final de la Copa Argentina.

Ahora bien, es cierto que Almirón que pende de un hilo y sobre todo apuesta, lógicamente, a salvar su silla al mando de Boca en lo que será la serie de semifinales de la Copa Libertadores con Palmeiras y que hasta ahora esta ejecutando de gran manera su plan, el funcionamiento es alarmante.

Con un público con un paladar tan exigente como el de Boca, por ahí no desde un fútbol vistoso, pero sí de un equipo que no es superado fácilmente, el equipo de Almirón muestra una faceta que el hincha, hasta ahora, hace oídos sordos porque se sigue en vida en la persecución por la tan ansiada séptima.

Yendo a los números, los que realmente marcan si algo funciona o no, en el Xeneize hay una estadística, más que en Boca en un jugador, muy favorable y alentadora, pero al mismo tiempo otra que es algo a revertir de inmediato.

Este jugador al que se le hace mención es Sergio Romero, que más que chiquito se hizo gigante bajo los tres palos de Boca en instancias calientes. De las últimas tres tandas desde los doce pasos, el ex arquero de la Selección Argentina, que dicho sea de paso pide pista para ser tenido en cuenta por Lionel Scaloni, atajó siete de los doce penales que le patearon.

En dicho encuentro Boca empató 2-2 con Almagro para luego vencerlo en los penales para lograr su pasaje a los cuartos de final del certamen nacional. Los dos goles Xeneizes fueron de Lucas Blondel y Ezequiel Bullaude y ninguno de los delanteros. ¿Qué tiene que ver? En el desarrollo muestra por qué es tan importante que los goles en Boca no llegan desde el frente de ataque. 

De esta manera, la figura de Romero sigue escribiendo capítulos dorados para la mística de los arqueros Xeneizes que tantas alegrías le han dado al pueblo bostero.

Ahora bien, esa mística bajo los tres palos con Oscar Córdoba, Roberto Abbondanzieri fueron acompañadas también de una cuota goleadora importante por parte de los delanteros. Esa realidad para este Boca con Romero es totalmente diferente.

Manteniéndonos en el margen de los últimos ocho partidos del Xeneize, que involucra Libertadores, Copa LPF y Copa Argentina, Edinson Cavani, Darío Benedetto, Miguel Merentiel, Exequiel Zeballos y Lucas Janson, integrantes del frente de ataque del equipo de Almirón, llevan solo tres goles.

Esos únicos tres goles se los reparten, uno Merentiel en los octavos de final de la Libertadores con Nacional y los otros dos, Cavani y Zeballos en la única victoria hasta el momento en la Copa LPF frente a Platense.

Sobre todo, hay nombres en lo que recae más responsabilidad por el calibre de jugadores que son: Cavani y Benedetto. Por su parte, el uruguayo que tanta ilusión despertó, hasta el momento no cumplió las expectativas en cuanto al gol. Si bien aporta jerarquía y un juego que demuestra que está por encima de la media, el ex Manchester United hizo un gol en seis partidos y es una cuota pendiente.

Sumado a eso, el caso del Pipa Benedetto que sigue demostrando una faceta desconocida en él que se centra más en pelearse con rival e intentar sacar pecho que hacer lo que realmente sabe o supo hacer que es gritar goles.

De esta manera, comparando a Romero con Córdoba y Abbondanzieri en su efectividad en los penales esa misma manera de analizar el presente de Boca que tan sujeto está a lo que pasó en el pasado y el hincha quiere que se repita, la efectividad goleadora con la época de los 2000 es alarmantemente diferente.

En las Libertadores que conquistó Boca con Córdoba y Abbondanzieri respectivamente bajo los tres palos. En el 2000 y 2001 en el arco estaba el colombiano y en el ataque estaban Guillermo Barros Schelotto, Marcelo Delgado, Antonio Barijho, Alfredo Moreno y Martín Palermo.

En el 2000, desde octavos de final en adelante, los delanteros hicieron seis goles en ocho partidos repartidos entre Delgado, Barijho, Moreno, Schelotto y Palermo.

En el 2001, con Walter Gaitán, Guillermo Barros Schelotto, Antonio Barhijo y Christian Giménez se repartieron el frente de ataque y desde octavos de final hasta la final hicieron 10 goles.

Por último, en Copa Libertadores 2003 donde Abbondanzieri tomó mayor relevancia, a pesar de ser parte del plantel en las coronas del 2000 y 2001, en esa edición los delanteros, desde octavos hasta la final hicieron 16 goles.

Ese frente de ataque se lo repartieron Barros Schelotto, Delgado, Carlos Tevez con una cuota goleadora impactante.

De esta manera, los números hablan por sí solos. En esta edición de la Libertadores, de esa abultada presencia goleadora en aquellas conquistar, hoy Boca está muy alejado y necesita que Cavani, Benedetto, Merentiel y compañía empiecen a pagar con goles.

Es más, otro dato alarmante es que en Boca el goleador de la Libertadores es Luis Advíncula con tres gritos sagrados y hasta una asistencia en el gol de Merentiel. En consecuencia, ¿tirón de orejas para los delanteros? Es necesario y hacerlo ahora.

JP

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