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19/06/2018

La pasión sin límites de los argentinos en Rusia

Miles de argentinos viajaron a Rusia para alentar a la Selección en el Mundial. / AFP

Recorrieron miles de kilómetros para alentar a la Selección en el Mundial. Tres historias de un fanatismo incondicional por la celeste y blanca.

Son miles de historias. Aunque bien pensada, todas confluyen en una sola, una especie de caleidoscopio de estilos: la pasión por la Selección argentina (y por Lionel Messi), la seducción que ejerce un Mundial, la atracción de la aventura.

Unos 30 mil argentinos tienen su ID Fan: la credencial que los habilita a entrar al estadio y viajar gratuitamente en transporte público, en carácter de poseedores de al menos una entrada durante Rusia 2018.

De ellos, alrededor de 25 mil estuvieron alentando a la selección de Jorge Sampaoli en el debut ante Islandia y otros tantos viajaron o viajarán a Nizhni Nóvgorod para el crucial duelo del jueves ante Croacia.

Las historias se tocan y se confunden. Algunos, como Ángel y Victoria, recurrieron a viajar a dedo: les tomó un mes y medio llegar desde París a Moscú.

Hay hinchas que llegaron en grupo, como el que componen tres amigos provenientes de Villa Cañás, la tierra de Mirtha Legrand. Por ello, exhiben en uno de los laterales de su auto alquilado una bandera con el dibujo de la conductora televisiva, más Messi, más el Papa Francisco. “El Mundial es una enfermedad”, afirman quienes en Rusia suman su sexto torneo ecuménico consecutivo en las últimas dos décadas.

También existen los que se mandaron solos, como Sebastián, oriundo de Puerto Madryn, la tierra de Gabriel Mercado, a quien seguramente verá en cancha el jueves próximo. La particularidad de su viaje: llegó acompañado de su mate y de una bicicleta que compró en Barcelona para desandar cuatro mil kilómetros hasta Moscú.

Draco también luce una camiseta argentina. No es un hincha convencional: se trata de un pitbull. Al perro lo trajeron Mariana y Tomás, en una camioneta que los llevó por 24 países europeos, en 32 meses de travesía.

La pasión por la Selección (y por Lionel Messi), la seducción que ejerce un Mundial, la atracción de la aventura: un cóctel del que bebieron los argentinos llegados a Rusia para acompañar un sueño.

(*) Especial para 442, desde el Mundial de Rusia.

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