jueves 05 de noviembre del 2026
Deportes y salud

La bicicleta en la rutina del futbolista: recuperación, pretemporada y consejos para el amateur

Del entrenamiento profesional al fútbol 5, el pedaleo ayuda en la movilidad sin impacto, la rehabilitación y el acondicionamiento físico. Claves para sumar la bici a tu rutina deportiva.

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Al día siguiente de ganarle 2-1 al Lille por la Champions League, los jugadores de Liverpool volvieron al centro de entrenamiento para la recuperación. La galería que publicó el club los muestra arriba de bicicletas fijas, pedaleando a ritmo de charla. Es una escena repetida en muchos planteles, y conviene entender qué hay detrás antes de llevarla al fútbol 5 de los jueves.

El regenerativo, un clásico del parte de prensa

Cualquiera que siga las prácticas de Ezeiza conoce la fórmula. Tras un Superclásico, los titulares de River hicieron ejercicios regenerativos mientras el resto del plantel tuvo trabajo físico y técnico, según contó la prensa partidaria del club. La bici fija encaja en ese esquema por una razón mecánica: deja mover las piernas y subir un poco las pulsaciones sin los impactos ni las frenadas de la carrera.

Ahora, la parte incómoda. La evidencia sobre la recuperación activa es más flaca de lo que sugiere la costumbre. En 2008, un equipo encabezado por Helena Andersson siguió a 17 jugadoras de élite entre dos partidos. Ocho hicieron bicicleta al 60 % de su frecuencia cardíaca pico, más pesas livianas, a las 22 y a las 46 horas del primer encuentro. El estudio, publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise, no encontró efectos sobre la recuperación de los indicadores que midió.

Una revisión de Mathieu Nédélec y colegas en Sports Medicine, de 2013, concluyó que faltan pruebas de que la recuperación activa y otras herramientas habituales aceleren la vuelta al rendimiento de base, y puso el acento en el sueño, la hidratación y la alimentación. La bici del día después puede seguir en la planilla, con expectativas modestas.

Las rutinas de entrenamiento en cancha se complementan con el trabajo sobre ruedas para optimizar la preparación física y la recuperación de los futbolistas.
Las salidas al aire libre y los recorridos en bicicleta de montaña son una alternativa ideal para sumar trabajo aeróbico de fondo sin resentir las articulaciones. 

La vuelta de una lesión, de a un pedal por vez

Donde la bicicleta tiene un lugar más claro es en la readaptación. En septiembre de 2022, durante su recuperación en River, Rodrigo Aliendro hizo algo de bicicleta un viernes y repitió en el regenerativo del domingo posterior al partido, antes de sumar ejercicios en el gimnasio del predio. La idea del cuerpo técnico, según la misma fuente, era llevarlo de a poco.

Los protocolos médicos van por ese camino. El de medicina del deporte de la Universidad de Nuevo México para la reconstrucción del ligamento cruzado anterior incluye la bici fija desde la primera fase, al principio para ganar movilidad de rodilla y después con resistencia liviana, y más adelante la usa como opción para el trabajo cardiovascular. Cada caso lo manejan el médico y el kinesiólogo, pero el dato explica por qué el lesionado aparece pedaleando semanas antes de volver a tocar una pelota.

Receso y pretemporada

En diciembre de 2013 se conoció que la rutina que Atlético Tucumán les dio a sus jugadores para el receso combinaba la base aeróbica y de resistencia con pesas y bicicleta fija, para que el regreso no arrancara de cero. Sirve para sumar trabajo aeróbico con menos impacto que el trote, cuidando articulaciones que después reciben semanas de pasto, saltos y choques.

Lo que puede copiar el de fútbol 5

El jugador amateur no tiene un departamento de ciencias del deporte, aunque sí puede tomar la idea general. Una vuelta suave al día siguiente del partido, a un ritmo que te permita hablar, es una forma amable de moverte sin cargar las piernas. Para el resto de la semana, la Organización Mundial de la Salud recomienda a los adultos al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, y el pedaleo ayuda a completarlos.

Hay límites. El fútbol pide arranques, frenadas, cambios de dirección y saltos, y eso se entrena en la cancha. Si venís de una lesión o tenés una molestia que no se va, la consulta con un profesional va antes que cualquier rutina sacada de un video.

Qué mirar al elegir una bici para entrenar

El talle va primero. La Bicycle Alliance of Minnesota sugiere pararse sobre la bici con los pies en el piso y dejar entre 2,5 y 7,5 centímetros de luz entre el caño superior y la entrepierna. Para el asiento, la pierna tiene que quedar casi extendida abajo del pedaleo, con una flexión leve de rodilla. Las tablas de estatura cambian de un vendedor a otro, así que conviene probar.

Después vienen el rodado, el cuadro y los cambios, y una ficha concreta sirve para leerlos. En su versión Belle, la Venzo Frida es una mountain bike rodado 29 con cuadro rígido de aluminio 6061, horquilla de 100 milímetros con bloqueo, 21 velocidades Shimano y frenos a disco hidráulicos. Las bicicleterías la ubican en su sección de mujer, con talles 15, 16,5 y 18, y para el 15 recomiendan estaturas de 1,55 a 1,65 metros. Rueda grande y cuadro chico: una opción para mujeres o para quien tenga baja estatura y busque una bici de montaña a su medida.

Venzo tiene origen cordobés: Carlos Karabitian registró la marca en la Argentina y después la cedió a una empresa de Taiwán para su uso internacional; el diseño, los materiales y los colores se definen en la fábrica familiar de Córdoba que desarrolló la bici del Maligno Torres. Entre las bicicletas de Venzo o las de cualquier otra marca, el criterio no cambia: talle correcto, cambios fáciles de usar y frenos que respondan.

Lo demás corre por cuenta de la constancia. Una salida tranquila el día después del partido, alguna más larga en la semana y la pelota para todo lo otro.

 

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