viernes 19 de julio del 2024
Opinión

Una carta dirigida para Diego Martínez, el entrenador de Boca Juniors

El Azul y Oro volvió a caer en un cotejo donde evidentemente fue un conjunto bastante incierto.

Estimado Diego, reciba un cordial saludo. Me gustaría pensar que la historia del semestre anterior no se repetirá. Pero, los resultados cosechados por Boca Juniors hasta el momento no son los indicados. A falta de pocas fechas para el cierre de la primera fase de la Copa de la Liga usted se encuentra afuera del lote de equipos clasificados para las instancias definitorias.

El camino, sin duda alguna, comenzó bien para el conjunto que es presidido por el ídolo de la institución, Juan Román Riquelme. El cuadro boquense fue cauto en las contrataciones a pesar de que en la temporada anterior, con la gran mayoría de jugadores que integran actualmente el plantel, finalizó el año con más dudas que certezas teniendo en cuenta que en el ciclo anterior se jugó la final de la Copa Libertadores.

Diego, los suyos comenzaron el 2024 ganando los cotejos preparatorios y en estas pruebas se percibía una idea un poco diferente a la entregada por Jorge Almirón. Pero creo que la ilusión fue transitoria, ya que, cuando comenzó el torneo, el Xeneize empezó a ceder terreno.

Tal vez se pudo apreciar un poco más ordenado en el juego a sus dirigidos. Incluso, presionando más de lo debido a sus rivales en lo que sería la nueva estrategia que actualmente es ejecutada por usted.

Pero es importante que sepa las siguientes cosas que debo marcarle: la campaña inició con un empate ante Platense que para mí fue llamativo. Luego llegó la igualdad contra Sarmiento y el primer triunfo ante Tigre. Más tarde, repartió puntos con Defensa y superó a Central Córdoba en una seguidilla de resultados que muchos defendieron agregando que al equipo le hacian falta Medina y Equi Fernández.

Una fecha más tarde, en el Sur de Buenos Aires y con la presencia de los pibes que habían logrado la clasificación a los Juegos Olímpicos, Boca jugó uno de sus peores encuentros del año y que terminaron con su inesperada derrota ante Lanús por 2 a 1.

Luego, con los ánimos en lo más bajo, el Azul y Oro se preparó para visitar el Monumental en la denominada fecha de clásicos del fútbol argentino. En un principio le costó acomodarse en el campo y con el paso de los minutos logró equiparar el marcador. Lo más curioso de la situación es que se retiró de la cancha de River con mucha tranquilidad luego haber cosechado una igualdad. Sin duda, una acción que fechas más tarde le pasó factura.

En la octava jornada de la Copa de la Liga recibió a Belgrano. El público pidió por Cavani y finalmente el uruguayo tuvo su mágica noche en La Bombonera. En el resultado se podría anotar que su plantel se quedó con el triunfo e incluso hubo un hat-trick de uno de los mejores del continente. Pero, los que analizamos detenidamente este espectáculo, quedamos un poco preocupados: Boca lo ganó con lo justo, con un gol del rival que llegó cuando el equipo se presentó confiado y pensaba más en la idea de retirarse del campo por la labor cumplida.

Creo que en este contexto el Millo fue el primero en anticiparle la preocupación que ahora tiene todo el Mundo Boca. El Pirata también se lo avisó y el Tatengue, finalmente, le hizo el llamado de atención luego de haberlo superado de comienzo a final en su última presentación.

La realidad es que el Xeneize hoy no juega acorde a su peso. Milita 90 minutos exhibiendo muestras de recuperación y en los siguientes cotejos, los dolores de cabeza se hacen presentes en el campo. Si este escenario se mantiene, su clasificación a la próxima ronda quedará pendiente. ¿Quiere realmente pensar en la Copa Sudamericana?

Sin ningún otro motivo por agregar me despido.