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18/06/2018

Di María se defiende de los cuestionamientos

El rosarino usó un texto que se repite en las redes sociales para responder a las críticas. Está en duda para el partido contra Croacia que se jugará el jueves.

Ángel Di María fue uno de los jugadores más cuestionados de la Selección Argentina en el pálido empate 1 a 1 en el debut del Mundial Rusia 2018 frente a Islandia. “Fideo” jugó 75 minutos y fue reemplazado por Cristian Pavón, que dejó una imagen mucho mejor, con mayor movilidad y hasta le hicieron un penal que el árbitro polaco ignoró.

En su defensa, el rosarino de 30 años publicó un texto que suele ser compartido por millones de usuarios en las redes sociales. “Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos. Los que hacen promesas. Los que imploran mirando al cielo. Los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última vez. Convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, y el cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos. En sus venas corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo...”, compartió en su cuenta de Instagram.

Di María sería uno de los titulares contra Islandia que podrían ir al banco de suplentes en el partido del jueves 21 frente a Croacia.

Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos. Los que hacen promesas. Los que imploran mirando al cielo. Los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última vez. Convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, y el cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos. En sus venas corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, Sino superándose a uno mismo.

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