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22/01/2019

Una selección con muchos títulos

La alegría del seleccionado argentino de fútbol femenino tras derrotar en el repechaje a Panamá. La Argentina jugará el Mundial de Francia 2019 tras 12 años de ausencia en el máximo certamen. / FIFA

Varias futbolistas del equipo que este año jugará el Mundial terminaron carreras universitarias. ¿Como es estudiar, entrenar y salir a la cancha?

En junio, en el Mundial de Francia, la selección argentina de fútbol femenino volverá a participar de la máxima competencia después de 12 años. Algunas integrantes del plantel estuvieron en China 2007, pero para la mayoría será la primera vez. Y más allá del grupo complicado de la fase inicial, la ilusión de traer la copa siempre está. Lo logren o no, podemos decir que hay algunas jugadoras que ya tienen el título, porque además de futbolistas tienen otra profesión.

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Alentadas y condicionadas por el hecho de que el fútbol de mujeres en nuestro país no es profesional, cinco jugadoras de la selección estudiaron en paralelo una carrera. “Estamos en un país donde no se puede vivir de esto. Además, la vida útil del deportista es corta. Si durante nuestra carrera deportiva explotamos solamente lo futbolístico, sabiendo que la mujer no gana lo suficiente y no tiene equidad de salario con el hombre, se hace muy complicado”, dice Valentina Camara, volante de la selección y kinesióloga recibida en 2016 en la Universidad Nacional de Córdoba.

“Cuando empecé a jugar, vi que el fútbol femenino crecía a paso lento y que no podía vivir de esto. Me di cuenta de que el estudio es una gran herramienta para cuando no juegue más”, dice Belén Potassa, delantera que en 2015 se recibió de directora técnica y en 2017 empezó la carrera de martillera pública, que tuvo que dejar por falta de tiempo. “Salía de mi casa a las seis de la mañana y volvía a las once de la noche. Se me hizo imposible trabajar, estudiar y entrenar a la vez”, explica.

“Cuando estaba terminando de cursar tuve que faltar a muchos entrenamientos. En mi club yo siempre dejé en claro que mi prioridad era el estudio. En la selección lo que más nos complica son los viajes. Si bien una tiene tiempo libre, es difícil disponer de un bloque de más de una hora para estar concentrada”, explica Gabriela Garton, licenciada en Estudios Hispanos por la Rice University de Estados Unidos y Magíster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural por la Unsam. Gabriela es una de las arqueras de la selección y está haciendo un Doctorado en Ciencias Sociales en la UBA. Su tesis de maestría fue un trabajo de campo sobre el caso del equipo de fútbol femenino del club UAI Urquiza, una fusión del club Ferrocarril Urquiza con el de la Universidad Abierta Interamericana que ya tiene diez años y que se ha convertido en una institución modelo del fútbol de mujeres de nuestro país. Su objeto de estudio fue el equipo del que formó parte. “UAI te ofrece una vivienda, te beca el 100% de la carrera que elijas y te da un viático. Eso me ayudó mucho, pero nunca saqué provecho de mi condición de jugadora del club en la Universidad. Una vez fuimos a jugar una Copa Libertadores y me quedé libre por las faltas del viaje”, dice Miriam Mayorga, volante de la selección y médica recibida en la UAI en 2018. Este año tenía en sus planes hacer la residencia, pero por el Mundial posiblemente la empiece en 2019.

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“Claro que estaría bueno que el fútbol femenino se profesionalizara, porque si una mujer quiere vivir de esto, es totalmente loable. Aun así, creo que debería ser requisito de los clubes que las jugadoras terminen el secundario. Por más que sea profesional, la carrera se corta y después queda mucho tiempo”, dice Camara. El plantel también cuenta con Laurina Oliveros, una de las arqueras que es profesora de Educación Física, y Analía Hirmbruchner, ayudante de campo del DT Carlos Borrello, kinesióloga y directora técnica.

¿Es posible imaginar una selección de varones con tantos integrantes formados? Si bien esta situación tiene mucho que ver con las garantías que el fútbol no les da a las mujeres en nuestro país, el profesionalizado fútbol de varones, que alimenta la ilusión de la salvación económica a todo costo y que tantas frustraciones genera tampoco asegura recompensa a cambio de esfuerzo. En este avance del fútbol femenino en la Argentina, su rumbo ideal seguramente no sea seguir en cada paso el camino del de varones, porque este también sería mejor si tomara ejemplos del de las mujeres.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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