sábado 18 de mayo del 2024
Opinión

El silencioso entrenador que hace historia a cada paso

Eduardo Domínguez con la victoria de Estudiantes en la Copa Argentina alcanzó por primera vez un hito histórico.

De Eduardo Domínguez se conoce poco, a pesar de que en el fútbol argentino actual debería ser uno de los entrenadores más expuestos al gran público y más reconocido por el medio. Su decisión de anteponer la serenidad a la euforia en los momentos de éxito, de relegar su lugar protagónico de conductor para potenciar el reconocimiento de sus futbolistas, de reservar su intimidad más allá de tener un vínculo social y familiar que podría atraer a la farándula, lo dejó ubicado en un lugar alejado del foco. Un lugar que no le sienta incómodo pero no deja de ser distópico para un protagonista acostumbrado a conseguir logros nunca antes conseguidos.

La noche del miércoles 13 de diciembre dejó un marco imponente y una final atractiva en Lanús. El entorno generado por la presencia de las dos hinchadas en un mismo estadio, produce una nostalgia enorme de tiempos mejores con estadios repletos y cánticos dedicados. Si a eso se le suma una ceremonia de presentación bien organizada (con la conducción de un fenómeno para esta clase de eventos como Juanky Jurado),  el show musical, el display de luces y la curiosa iniciativa de homenajear a socios vitalicios en lugar del piberío, el estadio Díaz Pérez lucía ideal. El triunfo del Pincha, que cortó con una sequía de trece años sin títulos, dejará para siempre un recuerdo imborrable en los miles de hinchas que se acercaron al sur del conurbano bonaerense desde la ciudad de las diagonales. Pero volvamos a Domínguez, uno de los artífices del momento, que no surgió de la escuela pincharrata pero se amalgamó a la filosofía perfectamente.

Opinión

"Me pregunto qué es motivar, creo que hay muchos que mal interpretan. Muchos creen que son esas arengas y gritar y todo eso. Yo hoy estoy motivado de estar acá, en el día a día. Tenemos que venir con buenas energías, todo es energía, si el jugador no nos ve así, es difícil motivar. La motivación interna tiene que ser más la interna que la externa. Sabemos que es a base de trabajo y voluntad. El jugador ve y todo, el gimnasio, el cono, la pechera, todo. Cuando todo está alineado se acopla. Pero cuando todo es un quilombo es más complicado. Si todo es un lío, no pretendan que el fútbol sea distinto", decía hace un par de años en una entrevista cuando consiguió que Colón ganase una estrella de campeón por primera vez en su historia. Fue la Copa de la Liga en 2021, tras superar en la final a Racing. Fue también una muestra más de la coherencia en el trabajo y la consecución de logros. 

Con mis propios ojos, fui testigo de la conducta trabajadora de Eduardo. Se podría decir que es algo innato, porque lo muestra desde muy chico. Seguramente tenga que ver con la estirpe laboral de un padre laburante de clase media y una familia consolidada. En sus comienzos, como joven futbolista de las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield no era considerado entre los titulares. Ser madurador tardío retrasó sus posibilidades de ser titular hasta los 16 años pero ayudó a forjar ese carácter propositivo. Más allá de no jugar, nunca perdió de vista lo que quería. Siguió entrenando fuerte y esperando su momento. Cuando las condiciones se emparejaron, prontamente se destacó hasta aparecer de manera rutilante en la primera división en una histórica victoria 3 a 1 frente a Boca en el Amalfitani en 1999. Ese Xeneize era un equipo multicampeón y lo dirigía quien tiempo después se convertiría en su suegro: Carlos Bianchi.

Se decía que Bianchi tenía el celular de Dios y parece que le pasó a Domínguez la fórmula para estar muy bien comunicado. No solo sacó campeón por primera vez al Sabalero en su historia, con la victoria reciente de su Estudiantes  de La Plata ante Defensa y Justicia, se convirtió en el primer compatriota en salir campeón de la Copa Argentina como jugador y como técnico: con Huracán en 2014 y con el conjunto platense en 2023.

Salud campeones. Felicitaciones, Eduardo.