jueves 30 de julio del 2026
Actualidad millonaria

El tiempo y la paciencia ya no son aliados del River de Coudet

Tres derrotas consecutivas, el conflicto con Juanfer Quintero, los refuerzos que no arrancan, el dilema de la banda del container y esta época donde nadie quiere esperar, convirtieron el proyecto de Coudet en River en un frente con demasiadas tormentas sin claridad en el horizonte.

De golpe, o no tan de golpe, el frente de tormenta le entró al River del Coudet por los cuatro costados. Por el lado de los resultados con tres derrotas consecutivas que incluyeron la eliminación en la Copa Argentina. Por el costado de los refuerzos porque le llegaron media docena y porque pidió cuatro más. Por el frente de los separados con el tema de los que se sacan fotos en un container. Por la parte de atrás con lo que sucedió con Juanfer Quintero y lo que dijo e hizo en las últimas semanas. 

Todo eso envuelto en una crisis de juego que se arrastra desde el semestre pasado cuando a pesar de llegar a la final tuvo el reclamo general de los hinchas para que el equipo tuviera algo de lo que manda siempre su historia y su idiosincrasia. Así las cosas, Coudet tiene que llegar a un puerto y salir de la tormenta que lo rodea para que no lo haga naufragar a tan poco tiempo de iniciar el viaje. 

"Es de las veces que más me ha costado hacer jugar a un equipo como quiero": la palabra de Eduardo Coudet tras la derrota de River

La gran pregunta es cómo lo podrá hacer o qué herramientas tiene para lograrlo porque estos tiempos del fútbol y de la sociedad en general no se llevan bien con la paciencia y la tolerancia a la frustración. Desde ya el partido contra Central el domingo en el Monumental va a ser un termómetro y un lugar de donde se va a vislumbrar el futuro, atado al resultado.

Desde la dirigencia le fueron claro en estas horas, no van a tomar decisiones drásticas y le van a acelerar el tema de los refuerzos. La confianza y el apoyo es total. Las evaluaciones se harán cuando el momento del cierre del año lo amerite. El tema es que hará Coudet con este tema que planteó del tiempo y el margen y sobre todo con algo que dijo sin que nadie se lo pregunten; “nunca me costó tanto hacer que un equipo mío juegue como quiero, es una situación personal difícil”. En esas palabras y en las del tiempo se esconde algo de plazos y sensaciones. 

Coudet nunca imaginó esta situación, ni siquiera cuando asumió. Sabía lo que era River y lo que significaba, pero no pensó que la tensión y la urgencia era tan tensa y tan urgente. Las épocas cambiaron y una cosa que mirar de afuera el remolino y otra es estar dentro. Eso está viviendo el Chacho, demasiados problemas juntos y en modo centrífugo. Uno arrastra a otro y así se encadenan para convertirse en uno solo cada vez más grande. Perder tres partidos es como perder una docena, ese es el efecto multiplicador del remolino. 

Ni siquiera los aires mundialistas con Otamendi y Montiel, ni el aura de Correa, menos los regreso de Beltrán y Borré. Nada de eso funcionó como bálsamo y casi se convierten en algo automáticamente negativo, al no lograr generar algo positivo. Como si no hubiera término medio, como si el contexto se comiera todo. En este delirio que se vive, no es casual que se hable de un posible fin de ciclo para un ciclo que casi no empezó. Lo bueno es que así como una derrota derrumba, una victoria construye. El domingo eso lo vivirá el DT en carne propia más que nunca. 

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