Ramiro Hermo, streamer Foto: IG: @Ramacity
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"Me gusta el fútbol desde antes de saber que era gay": la historia de Ramacity, el streamer que rompe los moldes del ambiente futbolero

Con un estilo disruptivo que cruza las pasiones del fútbol con la cultura pop y la visibilidad de la comunidad LGBTIQ+, Ramiro Hermo se abre paso en el ecosistema digital. El peso del clóset, el contraste entre la vida real y las redes, y el rol de las nuevas generaciones.

jueves 06 de agosto de 2026 | 06:20

Hay pasiones que se heredan antes de tener uso de razón. En el caso de Ramiro Hermo, más conocido en el universo digital como Ramacity, el fútbol se instaló en su vida desde los primeros recuerdos de la infancia de la mano de su padre. Entre los partidos escuchados por radio, las tardes de escuelita recreativa y la devoción por el Kun Agüero en Independiente —el club de sus amores—, la pelota ocupó un casillero central e indiscutible. Sin embargo, a medida que crecía y comenzaba a transitar la adolescencia, descubrió otra parte de su identidad que parecía habitar un casillero completamente disociado.

Lejos de los estereotipos hegemónicos y con una personalidad que él mismo define como más "heteronormal", el choque entre su sexualidad y su fanatismo futbolero se transformó en un dilema silencioso. "Siempre digo que me gusta el fútbol antes de saber que era gay, entonces la exclusión por eso no tiene sentido", reflexiona.

Aun así, la carga de una disciplina históricamente hermética lo llevó a guardar el secreto hasta entrada su juventud. "En mi cabeza llegó a aparecer el pensamiento de casarme con una mujer, formar una vida y ocultarlo toda mi vida porque era muy difícil estar de un lado o del otro", confiesa sobre una etapa marcada por la angustia y el ocultamiento hasta que, cerca de los 19 años, pudo verbalizarlo frente a su círculo íntimo.

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Construir una comunidad y patear el tablero digital

El salto a la creación de contenido llegó años más tarde. Tras iniciar su recorrido en 2014 con una cuenta de Twitter dedicada al Manchester City, en 2023 dio el paso definitivo hacia el streaming, enfocado de lleno en el análisis de la Premier League y el fútbol europeo. Al principio, la dinámica de las transmisiones en vivo lo obligaba a esquivar preguntas cotidianas del chat sobre su vida privada, llegando incluso a cambiar pronombres para mantener una falsa "normalidad".

El punto de inflexión ocurrió cuando decidió terminar con la farsa. Un videoclip publicado en redes sociales bastó para blanquear su identidad de manera abierta frente a su comunidad.  

Si bien la respuesta inicial fue sumamente cálida, la exposición desató rápidamente el reverso de la moneda: el hate sistemático ante cualquier opinión disidente o polémica. "Cada vez que opino, cada vez que digo algo polémico... es tipo 'callate, puto'. Pero bueno, creo que es parte y está bueno que exista alguien así en el mundo del fútbol, aunque sea desde mi lugar chiquito", sintetiza.

Lejos de amedrentarse por los insultos que buscan silenciarlo bajo consignas homofóbicas, Ramacity entiende su rol como una trinchera necesaria. "Si dejo de hablar de fútbol porque me insultan, es darles la victoria a ellos. Voy a seguir haciendo lo que me divierte y me apasiona desde que tengo memoria". Hoy, su comunidad se transformó en un espacio diverso donde conviven varones gays, mujeres y fanáticos tradicionales que encontraron un punto de encuentro inexplorado.

La grieta entre la cancha y las redes sociales

Una de las grandes paradojas que atraviesa la vida de Ramacity se manifiesta en la dualidad de los espacios en los que se mueve. Por un lado, la experiencia en los estadios —donde concurre habitualmente como hincha de Independiente— transcurre con total normalidad. "En la cancha soy un hincha más, estamos todos para el mismo lado y disfruto muchísimo ir; nunca tuve ningún problema físico ni personal", detalla, aunque reconoce que los tradicionales cánticos tribuneros con tintes homofóbicos continúan formando parte de un folklore que intenta despersonificar.

Por el contrario, el verdadero campo minado se sitúa en el ecosistema virtual. Mientras que en el cara a cara nadie cuestiona su orientación sexual, las plataformas digitales multiplican la agresión anónima. Esta misma lógica de presión y ocultamiento es la que, según su mirada, explica la absoluta escasez de futbolistas profesionales que deciden visibilizar su homosexualidad.

"Si a mí me cuesta siendo un streamer que hace contenido desde su casa, no me quiero imaginar lo que debe ser compartir un vestuario profesional y exponerse a los insultos en una cancha", reflexiona con empatía. 

Ante antecedentes recientes en el ámbito local, como el caso del delantero Ignacio "Nacho" Lago en Colón, de quién se supo que es abiertamente homosexual, Ramacity valora el recibimiento positivo que suelen tener estos episodios a nivel social, aunque insiste en la potencia transformadora que tendría un referente de peso internacional que decida dar el paso al frente públicamente para inspirar a las nuevas generaciones de chicos que atraviesan los mismos miedos que él vivió en su adolescencia.

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Mundiales, cultura pop y el fenómeno de los 'shipeos' en la Selección Argentina

El humor y la deconstrucción de los relatos solemnes completan la propuesta de su canal. Con cruces delirantes que explican tácticas deportivas a través de figuras de la música o la cultura pop, Ramacity convirtió la hibridación de mundos en su sello distintivo: "Yo incomodo a personas preguntándoles de fútbol, a mí me preguntan de pop y me incomodan. Pero bueno, estoy aprendiendo, estoy mejorando", admitió. 

Esa misma frescura se traslada al análisis de los grandes torneos globales. Para el streamer, las citas mundialistas funcionan históricamente como un puente indispensable que amplía las fronteras del deporte: "El mundial que ganamos (2022) y este último (2026) también trajo a mucha gente que por ahí no le gustaba el fútbol, o le gustaba hasta ahí, se metieron de lleno porque te se dan cuenta de que es algo muy lindo de compartir". Esa masividad logra que públicos tradicionalmente alejados —incluyendo a sectores de la comunidad que veían el ambiente como un territorio hostil— se acerquen a descubrir la experiencia colectiva de la pasión.

Al repasar el último y sufrido Mundial disputado por la Selección Argentina, el streamer pone el foco en el cruce histórico ante Inglaterra y el escenario que les espera a los futbolistas nacionales que militan en la Premier League al regresar a territorio británico, especialmente tras el tenso trasfondo político y la exhibición de banderas alusivas a Malvinas.

Sin embargo, se muestra optimista sobre la madurez del ambiente: "No vi a la gente de Inglaterra como tan indignada con el tema, con la bandera o con el partido. Los ingleses están muy acostumbrados a tener jugadores de todos los países, y cuando uno defiende los colores de su selección, lo hace a muerte sea contra quien sea. Es lógico que se lo vayan a bancar; esperemos que puedan seguir en la Premier jugando bien y disfrutando de sus clubes".

Tampoco esquiva el fenómeno masivo de los shipeos en redes sociales entre los jugadores de la "Scaloneta": "Me parece divertido, que está bueno para normalizar y que es un juego. Mientras se entienda como eso y no cruce límites de toxicidad con las parejas reales, introduce a mucha gente al mundo del fútbol y le quita dramatismo a estructuras tradicionalmente muy rígidas".

Con la mira puesta en continuar consolidando sus transmisiones diarias bajo el nombre de Ramacity en Instagram, TikTok y Twitter, el balance de su recorrido deja una certeza inquebrantable. Demostrar que se puede opinar de táctica, gritar un gol y defender la propia identidad sin pedir permiso es, en definitiva, el mejor partido que le toca jugar todos los días.