Argentina e Inglaterra protagonizaron su última y más dramática definición por penales en una Copa del Mundo el 30 de junio de 1998. El escenario de aquella batalla deportiva fue el Estadio Geoffroy-Guichard de Saint-Étienne, por los octavos de final de la Copa del Mundo de Francia. Tras finalizar con un vibrante 2 a 2 en el tiempo reglamentario y la prórroga, el equipo dirigido por Daniel Passarella se impuso 4 a 3 desde los doce pasos gracias a las manos mágicas del arquero Carlos "Lechuga" Roa.
Bellingham encendió las alarmas en Inglaterra y llega entre algodones contra Argentina
Aquel cruce es recordado como una verdadera película cinematográfica. Tuvo de todo: el golazo tempranero de un joven Michael Owen, la polémica expulsión de David Beckham por una patada desde el suelo a Diego Simeone, la fantástica jugada de pizarrón que terminó en gol de Javier Zanetti, y un agónico tanto anulado a Sol Campbell sobre el cierre. Con las piernas exhaustas por el desgaste, el destino de dos pesos pesados del fútbol mundial debió resolverse desde el punto del penal.
La serie comenzó con el pie derecho para la Selección. Sergio Berti abrió la cuenta argentina frente al arquero David Seaman, mientras que Alan Shearer fusiló con violencia para decretar la paridad inglesa. En los segundos tiros asomaron los primeros errores: el remate del goleador Hernán Crespo fue contenido por el uno inglés, devolviendo la esperanza a los británicos. Sin embargo, en el remate posterior, Carlos Roa comenzó a forjar su noche de oro al desviar el tiro cruzado del mediocampista Paul Ince.
Con la tanda igualada, la jerarquía de los ejecutantes se puso a prueba bajo presión. Juan Sebastián Verón acarició la pelota y la clavó en el ángulo, en tanto que Paul Merson respondió con maestría para el conjunto de los tres leones. En el cuarto turno, Marcelo Gallardo ejecutó con una frialdad absoluta y dejó sin chances al arquero inglés; a su vez, el atacante Michael Owen anotó su penal con potencia para mantener con vida las ilusiones británicas.
El momento definitivo del encuentro llegó en el quinto penal. El defensor Roberto Ayala se hizo cargo de la última ejecución celeste y blanca con enorme categoría, cruzando su remate con total seguridad para poner la serie 4 a 3. La presión recayó por completo sobre los hombros del ingresado David Batty, quien acomodó el balón sabiendo que no tenía margen de error en su botín derecho.
Carlos Roa, adivinó las intenciones del volante inglés. "Lechuga" voló hacia su palo derecho y tapó el disparo a media altura, desatando la locura total del plantel argentino en el centro de la cancha. Aquella atajada inolvidable no solo selló el pase a los cuartos de final, sino que inscribió otra página de oro en el historial entre ambas selecciones.
LT.
El picante posteo de Lamine Yamal antes de las semifinales que encendió la previa con Francia
Las grandes maldiciones que definen la suerte de los semifinalistas del Mundial
"Es el árbitro favorito de Messi": un reconocido diario inglés cuestionó la designación arbitral para Argentina vs Inglaterra
Bellingham encendió las alarmas en Inglaterra y llega entre algodones contra Argentina