La administración institucional y futbolística encabezada por Juan Román Riquelme en Boca Juniors atraviesa cuestionamientos profundos que exceden el rendimiento dentro del campo de juego. Un informe reciente puso sobre la mesa un dato lapidario para la actual gestión: desde el año 2020 hasta la actualidad, ningún futbolista adquirido por el club bajo esta directiva fue vendido posteriormente, lo que privó a la institución de percibir ingresos por transferencias de sus refuerzos.
Mientras que los escasos réditos económicos por ventas registradas en este periodo provinieron exclusivamente de futbolistas surgidos de las divisiones inferiores o de jugadores incorporados con anterioridad al inicio de este ciclo, las millonarias inversiones realizadas en el mercado de pases no lograron recuperar el capital invertido.
Inversiones millonarias, rescisiones y salidas con el pase en su poder
El listado de operaciones revela una sostenida dificultad para capitalizar los planteles a través de futuras ventas. Numerosas incorporaciones que demandaron cifras importantes terminaron desvinculándose con el pase en su poder o mediante rescisiones de contrato anticipadas, sin dejar un solo peso en las arcas xeneizes.
Entre los casos más resonantes figuran futbolistas de peso como Darío Benedetto, por quien se erogaron unos 7 millones de dólares y terminó rescindiendo su vínculo, o delanteros como Nicolás Orsini (costó casi 2 millones) y Norberto Briasco (3,5 millones), quienes también se marcharon libres.
A ellos se suman nombres como Carlos Zambrano, Esteban Rolón, Juan Ramírez, Luis Advíncula y Guillermo "Pol" Fernández, cuyas salidas se produjeron bajo la misma tónica.
Por su parte, situaciones como las de Lucas Blondel y Lucas Janson reflejan el estancamiento deportivo de activos importantes: con pases valuados en millones, llevan varios torneos sin ser tenidos en cuenta e incluso derivaron en préstamos a otros clubes del medio local, como el lateral cedido a Huracán.
La continuidad de la tendencia en los mercados recientes
El problema estructural en la balanza comercial del club no se limitó a las primeras gestiones del Consejo de Fútbol, sino que se extendió a las apuestas y refuerzos más recientes. Ninguna de las fuertes inversiones efectuadas en los últimos libros de pases logró transformarse en una operación de venta al exterior o a otra institución.
Nombres de peso y apuestas onerosas como Kevin Zenón, Tomás Belmonte, Milton Giménez, Brian Aguirre, Alan Velasco (por quien se desembolsaron 10 millones) y los más recientes arribos como Leandro Paredes, Carlos Palacios o Malcom Braida integran una larga lista de futbolistas que continúan en la institución o que pasaron sin dejar dividendos por ventas.
De este modo, el balance financiero de la gestión de Riquelme queda bajo la lupa: el club invirtió fuertes sumas de dinero en fichajes pero no logró capitalizar su patrimonio mediante el histórico negocio de la venta de jugadores, profundizando un déficit que preocupa al mundo boquense.
BP
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